sábado 28 de marzo de 2026 - Edición Nº2670

Gremiales | 27 mar 2026

ANALISIS

Detrás de los datos, el empleo de plataforma “esconde” el drama del desempleo

Algunos informes exponen que la mayoría de los desocupados están en actividad en apps de entrega y viajes, lo que distorsiona la medición de este flagelo. Así, los casos de cierres, suspensiones y despidos parecen no afectar los números oficiales, que siguen sin reflejar la actividad.


Por: Diego Lanese

En pocas horas, dos de las principales empresas automotrices que operan en el país anunciaron medidas para reducir su actividad, lo que incluye suspender turnos y amenazar con despedir centenar de trabajadores.

Primero Toyota y luego Peugeot se sumaron a esta política de ajuste, que genera zozobra en una de las áreas más dinámicas de la industria manufacturera, que no puede escapar a la situación general del país. Lo cierto es que pese a los muchos casos de suspensiones, despidos y cierres de plantas productivas, la semana pasada el INDEC anunció que la tasa de desempleo subió poco más de un punto, y se mantiene lejos de las dos cifras.

Pero detrás de de este número, que es alentador para el oficialismo, hay una trama, una forma de engaño que genera el auge del trabajo en plataformas, tanto aquellas para entrega a domicilio como de viajes. Es que la mayoría de los expulsados del mercado de trabajo recaen en esa alternativa, y terminan siendo “ocultados” en las cifras oficiales. Así lo marcan una serie de informes que analizan el dato de desocupación, y muestra sus aspectos más preocupantes.

Uno de ellos, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) recalcó que los datos difundidos muestran “un sensible incremento respecto al valor registrado en el mismo período de 2024”. A su vez, se observa “un incremento especialmente notable de la desocupación juvenil, que pasa del 13,8 por ciento al 16,8 por ciento en mujeres; y del 12,5 por ciento al 16,2 por ciento en varones”. Ante la desconfianza en los datos, la CGT anuncia que tendrá “su propio INDEC”.

El trabajo de CEPA marca que detrás de los números puede verse el perfil de empleo que genera el gobierno libertario. En el marco de la creciente fragmentación del mercado de trabajo, el centro aseguró que se observa “una transformación sustantiva en la noción del trabajo ‘típico’ hacia modalidades promovidas por el capitalismo de plataformas”.

Este fenómeno introduce “desafíos  metodológicos críticos para la medición de la desocupación, debido a la capacidad de estas herramientas para absorber mano de obra bajo condiciones de ‘autonomización ficticia’”. El principal desafío para medir correctamente el mercado es la aparición de las plataformas digitales, que generan trabajo, a la vez que genera “un efecto amortiguador del desempleo”.

“Ante la pérdida de un empleo asalariado formal, la facilidad de acceso a las plataformas digitales permite un ‘rebusque’ inmediato que impide la transición técnica del individuo hacia la categoría de desocupado”, resaltó el trabajo, al que tuvo acceso Política del Sur. En este sentido, ese trabajador “permanece en el universo de la población ocupada bajo la modalidad de cuenta propia (formal o informal), invisibilizando la situación de desempleo latente”.

Además, hay dos conceptos que incluye el CEPA. Uno, el de subocupación horaria y precariedad. Se trata de la evidencia indica que un 13 por ciento de los trabajadores de plataformas desempeña jornadas de entre 0 y 24 horas semanales. “Pese a tratarse de inserciones laborales caracterizadas por la imprevisibilidad y la desprotección, estos individuos no figuran en las tasas de desocupación, aunque su situación refleje una incapacidad del sistema para proveer empleo de calidad”, recalcaron.

El segundo, la “hiper-subordinación algorítmica versus la autonomía”, lo que se presenta bajo “una retórica de independencia es, en la práctica, una subordinación algorítmica que redefine el vínculo laboral. Esta relación de dependencia encubierta permite a las empresas de plataforma operar sin las responsabilidades propias de un empleador, mientras que estadísticamente los trabajadores son registrados como autónomos, fragmentando aún más las identidades laborales”.

De esta forma, el surgimiento del trabajo mediante aplicaciones actúa como “un mecanismo de descomposición de los vínculos laborales tradicionales”. Al permitir que una parte de la Población Económicamente Activa (PEA) se mantenga en la ocupación a través de tareas marginales o de muy baja carga horaria, “se erosiona la representatividad de la tasa de desocupación como indicador único de la salud del mercado de trabajo, ocultando un proceso profundo de precarización y flexibilización laboral”.

En tanto, desde la Junta Interna de ATE en el INDEC también salieron a desmenuzar los datos de empleo, en su caso apuntando a la destrucción del empleo formal y el aumento de la precarización. Para el gremio, “el deterioro del empleo formal es el dato estructural”. “Lo que crece no es el trabajo de calidad sino que se multiplican las estrategias de subsistencia”, dije ATE-INDEC en su reporte. Estas son entre otras “la expansión del cuentapropismo, el aumento del trabajo ‘en negro’ o la relación de dependencia encubierta y el crecimiento de la subocupación y los ocupados demandantes de empleo”.

Esto genera un fenómeno particular, según le explicaron desde el sector a Política del Sur: “Trabajar más para ganar menos”, una definición del actual momento del mercado laboral. “El ajuste no solo expulsa trabajadores: también degrada las condiciones de quienes siguen ocupados”, resaltó el análisis. Según los delegados en el organismo afirmaron que este esquema tiene como final unos 300 mil desocupados nuevos. Al mismo tiempo, el informe de ATE señala que, desde la asunción del actual gobierno, la inflación acumulada alcanza el 280,5 por ciento, mientras que el salario del caso testigo del Estado nacional perdió un 31 por ciento de su poder de compra, consolidando un fuerte deterioro de los ingresos reales.

“Esto es un modelo económico que necesita bajos salarios, empleo precario y trabajadores obligados a aceptar cualquier condición para sobrevivir”, concluyó ATE-INDEC.

Ante la desconfianza de los datos, vinculados a inflación pero además del mercado laboral, el Frente de Unidad Sindical (FreSU) anunció que comenzará a realizar sus propias estadísticas, de la misma forma que se venían reclamando de otros sectores, como la Mesa Sindical. A esto se le sumó la CGT, que se asociará con la UBA para tener sus propias estadísticas laborales. Según informaron desde la dirigencia, se impulsa la creación de un observatorio de estadísticas socioeconómicas y laborales con el objetivo de generar indicadores propios que le permitan confrontar los datos oficiales.

El proyecto contempla la elaboración de mediciones sobre inflación, empleo y costo de vida, en un contexto de creciente disputa por la interpretación de la situación económica. Los informes serán mensuales e incluirán un índice alternativo de inflación, datos de empleo y mediciones de la canasta básica, con participación de especialistas y asesores sindicales. El objetivo es disponer de datos alternativos para discutir acuerdos en un contexto donde se prevé que las paritarias se negocien con aumentos por debajo de la inflación.

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