martes 31 de marzo de 2026 - Edición Nº2673

Provincia | 25 mar 2026

A 50 años del Golpe

El impacto económico de la dictadura en territorio bonaerense y en Banco Provincia

En el marco de 2026, declarado Año de los Derechos Humanos por la Memoria, la Verdad y la Justicia, el Banco Provincia analiza las consecuencias económicas de la última dictadura cívico‑militar en la Provincia y la institución.


El Banco Provincia, mediante aportes de la Gerencia de Estudios Económicos y de la Cátedra Jauretche, conmemora el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976 a través de una producción que busca recuperar, desde una perspectiva histórica y económica, los efectos del modelo impuesto durante la última dictadura cívico‑militar (1976–1983) tanto en el país como en la Provincia de Buenos Aires y en su banco.

"El objetivo es aportar información rigurosa y accesible que permita reflexionar acerca del impacto estructural que tuvieron las políticas implementadas entonces, y sobre las huellas que aún persisten en la vida económica y social argentina", precisaron desde la entidad bancaria.

El golpe del 24 de marzo de 1976 inauguró un proyecto integral que combinó prácticas sistemáticas de terrorismo de Estado con transformaciones profundas en el funcionamiento del sistema económico.   
 
La llamada “valorización financiera” reemplazó de manera deliberada al desarrollo industrial como eje ordenador de la economía nacional, y provocó un endeudamiento acelerado, un proceso de desindustrialización y una brutal redistribución regresiva del ingresoEste marco general también afectó de manera directa a Banco Provincia, que enfrentó riesgos crecientes derivados del endeudamiento externo y de una dinámica económica orientada a la especulación.     

Entre 1976 y 1982, la deuda externa argentina se multiplicó casi por seis, al pasar de 8,2 mil millones de dólares a 45 mil millones, un incremento del 449%. Aproximadamente un tercio de ese total correspondía a deuda privada, que se expandió rápidamente durante estos años. En el mismo período, la deuda en moneda extranjera de la banca pública bonaerense llegó a representar el 7% de la deuda externa nacional, y su relación con el patrimonio neto se disparó del 30% al 240% hacia 1980.      

En ese contexto, la institución abrió filiales en el exterior para captar financiamiento en moneda extranjera, una estrategia alineada con la tendencia nacional a endeudar empresas públicas. En esas sucursales, los depósitos en divisas llegaron a constituir el 20% de los pasivos externos totales del Banco. Tras la crisis financiera de 1980, que afectó a todo el sistema, Banco Provincia debió ser asistido por la Provincia de Buenos Aires y se vio obligado a suspender momentáneamente el otorgamiento de nuevos créditos.     

A nivel provincial, las transformaciones del modelo económico también generaron un profundo deterioro del tejido productivo. El sesgo hacia la especulación financiera y la apertura irrestricta de la economía incentivaron la fuga de capitales y desalentaron la inversión industrial.    

En la Provincia de Buenos Aires, este proceso se potenció por las nuevas orientaciones del crédito, que favorecieron a la actividad primaria mientras contraían el financiamiento destinado a la industria. Como resultado, la producción industrial bonaerense cayó un 11% entre 1980 y 1981, y el sector manufacturero –que en 1974 representaba casi la mitad del PBI provincial– retrocedió a poco más de un tercio tres años más tarde.     

Estas transformaciones estructurales fueron posibles debido al disciplinamiento social ejercido por la dictadura mediante mecanismos de violencia estatal. La desaparición forzada de dirigentes sindicales, la persecución laboral, la intervención de organizaciones gremiales y la instalación de centros clandestinos de detención dentro de fábricas y establecimientos productivos garantizaron el predominio del capital sobre el trabajo en la distribución del ingreso.     

Entre 1974 y 1982, la participación salarial cayó del 45% al 22%, y la cantidad de horas necesarias para cubrir las necesidades básicas se triplicó, pasando de 6 a 18 horas. De este modo, el modelo económico se sostuvo mediante un entramado represivo que buscó desarticular la resistencia social y consolidar una nueva racionalidad neoliberal.     

"A medio siglo del golpe, destacamos que la dictadura constituyó un proyecto integral que reorientó el rol del Estado a favor de la valorización financiera en detrimento de la producción, instalando un modelo social excluyente cuyas consecuencias aún atraviesan a la democracia argentina. La recuperación histórica de ese proceso es fundamental para comprender los desafíos actuales y reafirmar el compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia", señala la entidad. 

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