Por: Federico Cedarri
El foco en la Legislatura bonaerense estará puesto en el transcurso de este año 2026 principalmente en la discusión sobre los temas concernientes a los posibles cambios en el sistema electoral de la provincia de Buenos Aires.
En rigor, los distintos bloques deberán dar el debate en torno a la posibilidad de avanzar o no con la relección indefinida de los alcaldes, la implementación o no de la boleta única de papel y la determinación sobre si finalmente vuelven las Paso o se las cancela definitivamente.
En el medio de las deliberaciones que se darán en este año no electoral en el ámbito del Parlamento bonaerense se cuela la posibilidad de desdoblar nuevamente los comicios provinciales como se dio en el 2025.
Sin embargo, y más allá de que el kicillofismo podría cosechar el apoyo de algunos bloques opositores como una parte del PRO jorgemacrista, el abadismo, los sectores dialoguistas y hasta el passaglismo, los principales reparos los encuentra en el seno del propio oficialismo: específicamente desde el cristinismo.
Tanto el titular del bloque en Diputados Facundo Tignanelli como el propio Sergio Berni que encabeza la bancada en el Senado han dejado explícita su postura de desacuerdo con un desdoblamiento, además son partidarios de que la discusión de la provincia debe ser subordinada a un proyecto nacional.
En lo que tiene que ver con la chance de avanzar con algún tipo de proyecto vinculado a las reelecciones indefinidas, el propio oficialismo enfrenta la dura oposición del massismo y de todo el arco opositor sin distingo.
El cristinismo, aunque no ha expresado públicamente una postura en relación a este tema, finalmente podría terminar avalando la discusión y prestándole su apoyo.
El inconveniente está radicado fundamentalmente en la Cámara de Diputados donde el massismo tiene 10 legisladores propios que ya avisaron que no van a acompañar un expediente de este tenor: en el Senado los renovadores son 3 por lo que allí el resto del oficialismo con el acompañamiento de las tres manos del bloque de Unión y Libertad que conduce Sergio Vargas llegarían a los 24 votos necesarios.
Como antecedente pesa que durante el frustrado debate sobre las reelecciones indefinidas para legisladores provinciales el bloque dialoguista acompañó con su voto.
En lo que tiene que ver con la posible implementación de la boleta única de papel, y pese a que el mileímo se ha convertido en el principal impulsor hay otras presentaciones precedentes del PRO y el radicalismo.
El cúmulo de la oposición está dispuesta a acompañar la implementación de la boleta única por lo que una propuesta en ese sentido no tendría inconvenientes en salir airosa de Diputados.
Como viene informando PDS, el principal escollo se encuentra en el Senado donde encontrará a un peronismo con mayoría propia que no está de acuerdo con la BUP y que prefiere continuar con el sistema tradicional de boleta sábana.
En lo que tiene que ver específicamente con el otro tema que será la vedette del año legislativo- las internas abiertas- la Legislatura también tendrá un papel preponderante en su definición.
Vale la pena recordar que en 2025 se convino suspender por única vez la herramienta de las primarias abiertas pero no fueron eliminadas, por lo que en 2027 volverán a adquirir plena vigencia salvo que sean eliminadas de cuajo por un proyecto de ley votado por ambas Cámaras: tampoco fueron descalzadas del sistema electoral nacional, aunque el gobierno nacional ya avisó que tiene la intención de eliminarlas.
El peronismo entiende que la chance de las primarias podría servir para ponerle coto definitivo a una interna sin fin.
En el kicillofismo son partidarios de ordenarse internamente a partir de una elección donde participen todos los sectores que compone el oficialismo, a la vez estiman que también las Paso oficiarían de dique de contención a posibles fugas en el universo peronista.
En la oposición están más repartido los apoyos y rechazos a la continuidad de las primarias abiertas. El mileísmo ya expresó su rotundo rechazo al sostener que genera un gasto innecesario, son partidarios de que cada espacio se haga cargo económicamente de sus propias internas. También el PRO coincide en parte con esta postura y apoyaría a priori la eliminación de las primarias abiertas.
En cambio, el radicalismo abadista sí ve como positivo la chance de que los diferentes espacios puedan elegir sus candidatos en el marco de una Paso. El passaglismo y los sectores dialoguistas son partidarios de una discusión más profunda que trascienda el dilema sobre si continuarán vigentes o no las internas abiertas: dar certidumbre en relación con las reglas de juego y no cambiarlas de acuerdo a la conveniencia políticas de los gobiernos de turno.
La izquierda, por su parte, que sólo cuenta con representación en la Cámara de Diputados se manifiesta contraria a las reelecciones indefinidas, pero rechaza terminantemente la BUP y prefiere continuar con el sistema de boleta sábana: respeto a las Paso impulsarán su continuidad para discernir candidaturas en un pie de igualdad.