María Silvia Mitrovich, una de las tres gitanas acusadas de la estafar a Merlín Díaz, la peluquera de Ingeniero Budge que se quitó la vida al descubrir que había perdido todos sus ahorros, se presentó en la Justicia y dio su versión de los hechos.
La sospechosa se acercó por sus propios medios para declarar ante el fiscal Ignacio Torrigno, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 19 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Sin embargo, antes de eso, se aseguró que no quedaría detenida.
Por medio de su abogado, la mujer de 78 años presentó un pedido una “eximición de prisión” que le permitió declarar, ser imputada, pero volver a su casa pese a los días que estuvo en rebeldía.
Fuentes judiciales confiaron a la prensa que durante la indagatoria la acusada habría simulado sufrir una “condición senil”, debido a que solo decía “incoherencias”. No obstante, al ser consultada sobre su vínculo con Díaz, aseguró que solo había ido a hacerse las uñas y que le habría vendido agujas e hilos.

La investigación tiene a tres mujeres de la comunidad gitana de Temperley como principales acusadas. Se trata de María Silvia Mitrovich (78), su hija Nancy Marina Yovanovich (52) y Mirta Noemí Mitrovich (56), que no sería familiar de sus supuestas cómplices.
El plan de engaño hacia la peluquera comenzó el pasado 15 de enero, cuando las tres acusadas fueron a la peluquería situada en Capitán Giachino y Olimpo, en Ingeniero Budge, donde Merlín trabajaba.
Las tres estafadoras empezaron a visitarla con frecuencia hasta que llegaron a establecer un vínculo de confianza con ella. Así, la convencieron de que pesaba sobre Merlín una maldición sobre su dinero. Por lo tanto, le propusieron que le entregaran los ahorros de su familia a fin de hacerles un ritual de limpieza y eliminar cualquier supuesto bloqueo que le afectara.
Ya Merlín le había contado a su pareja sobre el supuesto bloqueo y la propuesta de las tres estafadoras, que en ese momento las consideraba sus amigas. Ante esto, el hombre le advirtió acerca de las verdaderas intenciones de las mujeres y, aunque ella le prometió que cortaría todo contacto con ellas, continuó manteniendo la relación en secreto.
Sólo cinco días después, es decir, el 20 de enero, Merlín accedió a entregarles 14 millones de pesos a cambio del “trabajo ritual”. Tras retirarse del local ya con el dinero, las acusadas dejaron de responderles los mensajes y las llamadas.

“Mari, ¿ya vienen? Por favor, no me hagas sufrir. Te di mi confianza, te di todo de mí. ¿Me mintieron?”, fue uno de los mensajes que la víctima les envió y que nunca fue contestado.
Frente al silencio, la peluquera fue tajante con su decisión: “Si no vienen, van a cargar con mi vida”. En ese momento sucedió el acto desgraciado y, pese a haberle pedido ayuda a su pareja y ser trasladada al hospital más cercano, la mujer fue declarada muerta apenas ingresó al centro médico.