Por: Federico Cedarri
El PRO ha dejado en claro sus propósitos de autonomía en el ámbito del Parlamento bonaerense, más allá del pacto electoral que llevó adelante en el 2025, tanto el septiembre como en octubre, con los violetas de La Libertad Avanza (LLA).
En rigor, la firme decisión de conformar espacios separados en ambas Cámaras y mantener identidad propia se constituyó en el primer paso ensayado para dejar en claro que la estrategia para los comicios marcha por camino separado de la actividad legislativa.
De hecho, esta postura de reforzar la impronta macrista quedó reflejado en la conformación final de la nueva conducción partidaria bonaerense donde los amarillos si bien reeligieron como presidente a uno de los artífices de la alianza con LLA, Cristian Ritondo, en las vicepresidencias nominaron a dos macristas de paladar negro, la alcaldesa de Vicente López Soledad Martínez y el juninense Pablo Petrecca. Inclusive el ex alcalde desoyó la decisión de la cúpula amarilla de jugar con los libertarios en septiembre pasado y se enroló en Somos Buenos Aires con el radicalismo fernandista y parte del peronismo no K.
Como informó PDS, la postura del macrismo en este año no electoral pasará fundamentalmente por consolidar la territorialidad en los distritos que comanda dentro de la geografía bonaerense, y por sobre todo imponer una agenda legislativa que les permita continuar con injerencia en el ámbito parlamentario pese a la merma de diputados y senadores.
Va de suyo que los dos bloque legislativos del PRO, el comandado por Petrecca en el Senado y el que conduce el montenegrista Alejandro Rabinovich en Diputados se subirán al reclamo libertario de la implementación de la boleta única de papel (BUP). Entienden que además de aportar transparencia al proceso electoral también se constituye en una herramienta vital para evitar el dispendio de recursos en lo que tiene que ver con la impresión de boletas.
Si bien es probable que en la Cámara de Diputados la propuesta pueda juntar algún tipo de mayoría para salir airosa, en el Senado encontraría un verdadero escollo debido a la mayoría simple y al quórum propio que despunta el oficialismo.
También dejan en claro que se opondrán enérgicamente a cualquier expediente del peronismo, sobre todo del sector kicillofista, que aspire a generar las condiciones para que se avance en una normativa que les permita a los alcaldes con más de dos mandatos consecutivos presentarse indefinidamente.
Entre la agenda de temas que acumula el macrismo legislativo encontramos en carpeta el seguimiento de los recursos comprometidos a los intendentes de parte de la provincia para la puesta en marcha de obras, producto de la creación del fondo de infraestructura municipal en el marco de las negociaciones por el Presupuesto provincial.
Los amarillos también planean impulsará un pedido concreto al Ejecutivo para que aborde el deficiente estado de las rutas que se encuentran bajo jurisdicción provincial.
Otra cuestión que tienen en el tintero los principales popes parlamentarios amarillos tiene que ver específicamente con la situación del IOMA. Desde el PRO,en conjunto con el radicalismo abadista, vienen mansillando desde hace dos años con las dificultades en las prestaciones sobre todo en lo que tiene que ver con distritos del interior de la provincia de Buenos Aires como Mar del Plata. De hecho, durante las gestiones entabladas por el endeudamiento pedido por el Ejecutivo, tanto el PRO como el radicalismo pusieron en la mesa de negociaciones la cuestión de la obra social de los empleados públicos bonaerenses: pidieron explícitamente la autarquía financiera del IOMA.
Otro aspecto sustancial que ensayarán los amarillos en el nuevo año parlamentario es adentrarse en la problemática de la inseguridad y las deficiencias que denuncian en la justica. Avisaron que los bloques parlamentarios propios incrementarán la ofensiva para lograr modificaciones sustanciales y de fondo del actual Código Procesal Penal. La idea, según manifiestan desde fuentes cercanas a la conducción de los bloques legislativos amarillos, pasa por reducir al mínimo la denominada puerta giratoria.