lunes 09 de marzo de 2026 - Edición Nº2651

Gremiales | 10 mar 2026

DIA DE LA MUJER

Las mujeres ganan menos y trabajan más: Datos de la desigualdad en el mundo laboral

En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Centro CEPA difundió datos del mercado de trabajo, donde la tasa de desocupación es mayor entre trabajadoras, lo mismo que la informalidad. Desde los gremios afirman que esto se profundizará por la falta de perspectiva de género de la reforma laboral.


Por: Diego Lanese

Este lunes, colectivos feministas, sectores políticos y gremios se movilizaron para reactivar los reclamos vinculados con la igualdad de género, en el marco de un nuevo Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

La decisión de trasladar la tradicional marcha un día después de la fecha obedeció a la necesidad e dar visibilidad a las acciones, que este 2026 están cruzadas por la resistencia al proyecto de reforma laboral.

La iniciativa, alertan referentas sindicales, carece de “perspectiva de género”, lo que hace que las ya históricas desigualdades en el mundo del trabajo se profundicen, o eso se espera. Es que desde hace décadas que la situación de las trabajadoras respecto de los principales indicadores es peor que la de los hombres.

En un contexto de crisis, las mujeres sufren más el desempleo y la precarización, además de ganar menos. Algo que la flamante Ley de Modernización Laboral ni siquiera tiene en cuenta, ya que los gremios aseguran que la iniciativa, recientemente reglamentada y puesta en plena vigencia, no tiene perspectiva de género.

Los datos son claros, y marcan entre otras cuestiones que la tasa de actividad de las mujeres (52,6 por ciento) es 17,5 puntos porcentuales menor a la de los varones (70,1 por ciento). Además, la brecha en la tasa de desocupación es de 1,5 puntos: en mujeres es del 7,4 por ciento contra 5,9 por ciento de los varones.

En tanto, la brecha en la informalidad laboral es 2,5 puntos porcentuales mayor en mujeres (38 por ciento) que en varones (35,5 por ciento).

Este domingo, se conmemoró un nuevo Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que en la Argentina tuvo ayer lunes las actividades principales, que se atrasaron un día para darle mayor visibilización. Respecto de las diferencias en el mundo del trabajo, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) explicó cómo los datos muestran la realidad que deben afrontar las trabajadores.

En el tema ingresos, la brecha es histórica: Los ingresos de los varones son entre 27,3 y 29 por ciento mayores que los ingresos de las mujeres; esta brecha se amplía al 40 por ciento entre asalariados informales.

Esto genera una sobrerrepresentación de las mujeres en la pobreza: son el 64,2 por ciento de las personas con menores ingresos. Los sectores más feminizados son los de menores ingresos: la participación de las mujeres en el trabajo doméstico es de 98,8 por ciento. Las mujeres representan el 64,2 por ciento entre las personas más pobres.

Este número, dijo el reporte al que tuvo acceso Política del Sur, significa un incremento frente al 61,4 por ciento registrado el año anterior. A medida que avanzamos en los deciles, observamos una relación inversa: a medida que los ingresos aumentan, la presencia femenina se diluye hasta caer al 37 por ciento en el decil superior.

Este fenómeno nos permite hablar de la feminización de la pobreza. “Un factor que condiciona la inserción de las mujeres en el mercado de trabajo se encuentra en el hogar: las mujeres destinan 3 horas más por día al trabajo doméstico no remunerado que los varones”, agregó el trabajo.

La contracara de la feminización de la pobreza “es la masculinización de la riqueza: el 63 por ciento del sector de mayores ingresos son varones”. Así, las mujeres están sub-representadas en el pago de impuestos progresivos: son el 32,8 por ciento de quienes tributan Bienes Personales —que el gobierno redujo a su mínima expresión— y el 30 por ciento de quienes pagan impuesto a las ganancias.

A su vez, sus bienes y sus ganancias valen menos que los de los varones. Esto implica una enorme brecha patrimonial. En materia presupuestaria, el gobierno nacional consolidó en el presupuesto 2026 el desmantelamiento de las políticas públicas con perspectiva de género iniciado en 2024.

Esto es, 7,5 de cada 10 programas destinados a reducir brechas de género sufrieron ajustes presupuestarios o fueron directamente eliminados. Brecha de ingresos: se registra un fuerte ajuste en la Moratoria Previsional (-41,71 por ciento), la Prestación Alimentar (-17,26 por ciento) y las Pensiones para Madres de 7 o más hijos (-0,83 por ciento). El único programa con crecimiento real es la AUH (+74,64 por ciento), utilizado como estrategia de contención social ante el ajuste general.

Así se arma una brecha laboral: los tres programas principales destinados a reducir brechas laborales (Potenciar Trabajo, Registradas y Potenciar Inclusión Joven) “fueron virtualmente eliminados de cara al Presupuesto 2026”.

Este año, la reforma laboral aprobada en febrero de este año contiene una batería de cambios que buscan la desregulación del mercado de trabajo, el debilitamiento de la representación colectiva y una transferencia de recursos desde los trabajadores hacia el capital.

Esto, aseguran mujeres sindicalistas, potenciará estas diferencias, ya que la iniciativa libertaria carece de perspectiva de género. “La reforma impacta directamente en las mujeres, porque fue pensada y redactada por personas que tiene fuertemente arraigado el patriarcado, que tienen un desprecio hacia las cuestiones de género, se ve tanto en el ataque a las diversidades”, sostuvo María Fernanda Boriotti, presidenta de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA).

En diálogo con Política del Sur, recordó que en el caso de las trabajadoras del sistema sanitario la iniciativa “afecta la distribución del trabajo, dejando sin disponibilidad del tiempo para realizar muchas otras tareas, como ser madre, ser profesional, o tener a cargo personas a las que cuidamos”.

Sobre el proyecto aprobado en el parlamento, Boriotti recalcó que la ley “fue impulsada desde las provincias, los gobernadores  a través de sus legisladores”.

En tanto, la titular de la CTA Autónoma de Santa Fe, la dirigente docente Claudia Baigorria, recalcó que “el sesgo fundamental en materia de género de esta reforma está vinculado con el desfinanciamiento de la seguridad social, ya que reduce los recursos del SIPA, y esto afecta políticas que tienen que ver con la autonomía económica de las mujeres, como las asignaciones familiares, la UHA y las asignaciones por embarazo”.

Además, le dijo a Política del Sur, “la desaparición de las moratorias previsionales, teniendo en cuenta que 9 de cada 10 mujeres se pudieron jubilar gracias a estos instrumentos”.

Un tema central de los cambios propuestos por este proyecto está vinculado al banco de horas y flexibilidad, que permite que las horas extras se compensen con tiempo de descanso en lugar de pagarse, lo que genera incertidumbre horaria e incompatibilidad con la planificación familiar y la gestión de tareas de cuidado que recaen mayoritariamente sobre mujeres.

Ante esto, Baigorria su puesta en marcha generará “mayor sobrecarga laboral, imprevisibilidad de los horarios y dificultad para la organización de la vida familiar, además de los horarios de nuestras propias vidas, desde el descanso, la formación profesional y sindical”.

En tanto, la también integrante de la conducción de la CONADU Histórica subrayó que la reforma “es fundamentalmente anti sindical, porque limita la participación a asambleas sin autorización del patrón”. “Esta reforma no  moderniza nada, mantiene la validación de los despidos por embarazo, adopción o maternidad, para mujeres y diversidades que deseen dar estos pasos”, insistió.

Además, Baigorra marcó que “no hay ningún tipo de ampliación de licencias por paternidad, por ejemplo, sino que recarga nuevamente las tareas de cuidado en las trabajadores”.

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