Por: Diego Lanese
Beer Market es una cadena de venta y distribución de alimentos y bebidas, que emita el modelo de venta de las grandes superficies de Estados Unidos. Esta semana, de manera sorpresiva, sus casi 300 empleados recibieron el peor mensaje: La firma decidió irse del país, cerrando todas sus tiendas.
La situación comenzó con un mensaje vía WhatsApp el lunes pasado: los trabajadores no debían presentarse a trabajar. Al miércoles siguiente los citaron para explicar la decisión, que incluye la decisión ilegal de no pagar las indemnizaciones. El conflicto, que se siente especialmente en la Ciudad de Buenos Aires y en el norte del gran Buenos Aires, es uno más de los que se van conociendo cada día, y que desmienten los duchos del presidente Javier Milei, que en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso dijo que el modelo genera trabajo.
Lo hizo a partir de una lógica bastante cuestionable, donde aseguró que la apertura de las importaciones permitirá a la gente gastar menos en productos, y esa margen irá a generar mejoras, como más empleados en caso de ser empresarios. Pero todos los datos apuntan en dirección contraria. Incluso un reporte de la Universidad de Buenos Aires (UBA) asegura que el 2025 terminó con una aceleración de la destrucción de empleaos formales: en el tercer trimestre del año casi alcanzan los 50 mil. Además, el mismo informe alerta sobre la baja en los ingresos, empujados por el deterioro del salario mínimo, vital u móvil.
Los dichos sobre las importaciones y la generación de empleo que hizo Milei en su discurso generaron polémica, en especial porque cada día aparecen noticias sobre cierres de empresas. Esta semana, la UBA publicó una serie de análisis sobre el mercado del trabajo que exponen la “dramática situación” por la que atraviesan miles de argentinos. El mercado laboral formal en la Argentina perdió 23.400 puestos de trabajo (-0,2 por ciento), en noviembre de 2025. Se trató de una baja de 13.100 empleos en el sector privado registrado y de 13 mil en el sector público.
“Si se toman los últimos tres meses del 2025 la caída de puestos de trabajo llega a 48 mil, entre septiembre, octubre y noviembre del año pasad”, explicó Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (Edil) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. En paralelo, agregó el reporte al que tuvo acceso Política del Sur, “el poder de compra del salario volvió a deteriorarse. En enero de 2026, el poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil descendió 1 por ciento mensual”.
El estudio señala que las mayores bajas sectoriales se verificaron en comercio e industria, con una pérdida de 4.900 puestos en cada caso. También se registró una merma de 2.600 empleos en servicios inmobiliarios.

Según los datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en noviembre había aproximadamente 10.010.000 de trabajadores asalariados registrados en la seguridad social, incluyendo empleo privado, público y en casas particulares. El informe describe una trayectoria descendente que se profundizó en los últimos meses.
Tras la fase de caída entre septiembre de 2023 y agosto de 2024 y un período de estancamiento hasta abril de 2025, el empleo formal acumuló siete meses consecutivos de retroceso entre mayo y noviembre de 2025. En términos interanuales, el nivel de noviembre representó una pérdida de 111 mil puestos (-1,1 por ciento) respecto del mismo mes de 2024 y de 294 mil empleos (-2,9 por ciento) frente a noviembre de 2023.
En una perspectiva más amplia, el número de asalariados formales se ubica en valores similares a los de junio de 2022, detallaron. El deterioro del mercado laboral se combina con una nueva caída del salario real. En enero de 2026, el poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil descendió 1 por ciento mensual.
A su vez, en diciembre de 2025 el salario promedio real —medido por el Índice de Salarios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)— se redujo 0,3 por ciento en el sector privado registrado y 1,8 por ciento en el sector público, en términos mensuales, precisó el informe. Estas variaciones se suman a una secuencia de retrocesos en los meses previos: -0,9 por ciento en diciembre; -0,5 por ciento en noviembre; -2,3 por ciento en octubre; -2,0 por ciento en septiembre; -0,5 por ciento en agosto y -0,5 por ciento en julio.
Durante ese período, los incrementos nominales del salario mínimo quedaron sistemáticamente por debajo de la inflación, una brecha que se amplió especialmente en septiembre y octubre, cuando el salario mínimo permaneció congelado en 322.200 pesos, advirtieron los especialistas.
Más allá de los números, los casos de cierres y cesantías se siguen multiplicando, dejando a miles de trabajadores sin su sustento. Los despedidos por Beer Market denunciaron que la compañía no quiere pagar las indemnizaciones correspondientes bajo el argumento de que inició el proceso preventivo de crisis, es decir, comenzó el trámite legal que le permitiría abonarlas en montos hasta el 50 por ciento.
“Hace cuatro meses empezaron a cerrar tiendas que no tenían tantas ventas con la excusa de que era por el alquiler y que no iban a renovar. Pero no pensábamos que estaban tan mal”, aseguró Paloma Andrada, en declaraciones radiales. En lugar de pagar las indemnizaciones correspondientes, Beer Market ofreció arreglos que apenas exceden el millón de pesos.
En el caso específico de Paloma Andrada, quien cobraba 700 mil pesos por mes, se le ofrecieron dos sueldos básicos que incluían el mes en curso. Tenía tres años de antigüedad. “Todo el mundo estaba muy indignado con la situación, pero hay gente que por la necesidad tuvo que decir que sí. Es totalmente comprensible, es mejor tener un millón antes que nada. Pero no es lo que uno merece por el tiempo y dedicación que uno le dio a la empresa”, argumentó la trabajadora despedida.
A sólo tres meses de cumplir 10 años, la tienda de bebidas Beer Market cerró y dejó sin trabajado a sus 300 empleados. Con casi 20 sucursales, además de su tienda online, supo ser una de las empresas pioneras en la venta de bebidas.https://t.co/koHiigIhVa
— Carlos Joseph ✍🏻 (@carlos_joseph) March 3, 2026
En tanto, de acuerdo con otro informe, el 28,5 por ciento de los encuestados identificó como principal problema la caída del poder adquisitivo y los bajos sueldos. A ello se suma un 22,7 por ciento que señaló a la desocupación como la mayor urgencia. En conjunto, los datos reflejan un clima de incertidumbre donde el bolsillo se consolida como el termómetro del humor social.
Desde la consultora advierten que la preocupación por el ingreso diario envía un mensaje claro: “la economía así no alcanza”. En este contexto, sostienen que la evolución de los salarios reales y la capacidad de sostener el empleo serán variables determinantes en los próximos meses para la percepción ciudadana sobre la situación económica.
El impacto es aún más fuerte entre los jóvenes de 18 a 30 años. En ese segmento, el 34,5 por ciento considera que la desocupación es el principal problema del país, un nivel de alerta superior al promedio general. Las dificultades para acceder al mercado laboral formal y la creciente precarización del empleo profundizan la sensación de inestabilidad entre las nuevas generaciones.
El relevamiento también expone diferencias por género. Tanto hombres como mujeres coinciden en ubicar a los bajos salarios como la principal preocupación. Sin embargo, la falta de empleo aparece con mayor énfasis entre las mujeres: el 25,8 por ciento la menciona como segundo problema, frente al 19,4 por ciento por ciento de los varones, lo que evidencia una percepción más aguda sobre la vulnerabilidad laboral femenina.