El crecimiento de las compras al exterior multiplicó por cinco al de la actividad en 2025 (+24,6% y +4,4%, respectivamente), casi duplicando a la relación histórica de tres a uno. Esta aceleración implica el desplazamiento de producción local por importada más que una preponderancia de la primera sobre la segunda en un mercado local que se amplía: la actividad industrial cerró el año pasado casi 11% por debajo de los niveles de mediados de 2023, en tanto que el comercio “solo” quedó 5% por debajo.
Entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2024, la industria y el comercio cayeron en porcentajes muy similares (-8,7% y -8,5%, respectivamente), ya que el último no podía vender y la industria “no” producía. En cambio, entre julio 2024 y diciembre 2025, el comercio recuperó 2%, en un contexto donde la producción manufacturera agudizó su deterioro (-2%): así, el comercio moderó su caída inicial vendiendo más productos importados, en tanto que los industriales cedieron terreno.
La recuperación de las compras al exterior estuvo liderada por bienes de consumo y autos livianos terminados (+55% durante el año pasado, ubicándose 3% por encima del período 2012-2015 siempre medido en dólares constantes), en tanto que los bienes de capital treparon 20% entre 2024 y 2025, pero se ubican 9% por debajo de 2012-2015. Por su parte, los bienes intermedios (insumos productivos y piezas y accesorios para bienes de capital, excluido combustible) retrocedieron 14,5%. El avance de las importaciones se está dirigiendo más a la comercialización de bienes finales sin agregado de valor que al aumento de la productividad de nuestra economía.
La participación de los bienes finales en la canasta importadora -nuevamente, sin combustible- rozó 25% durante el año pasado, ubicándose casi 2 puntos porcentuales (p.p) por encima del promedio de la convertibilidad (23,2%). En 2020-2023, este porcentaje promedió 17,1%, un número bajo en términos históricos, pero que, de todas maneras, sirve para mostrar lo acelerado del crecimiento y las complejidades de competir tanto más en tan poco tiempo.
La Argentina es el país más cerrado de la región: la suma de nuestras exportaciones e importaciones sobre nuestro PBI es la mitad del promedio regional (23,5% y 42,4%). Aunque no hay un número ideal a nivel global -no es lo mismo un país con un mercado interno grande y tradición manufacturera que otro sin-, un incremento de este ratio podría impulsar la productividad interna. Sin embargo, en 2024 y 2025, el salto de las compras al exterior se dedicó más a sustituir producción local que a reducir costos y abaratar exportaciones: los envíos externos de productos industriales avanzaron 4 p.p. menos que los de productos agropecuarios, marcando que el aumento exportador obedece más a factores de precios y crecimiento externo que a políticas locales.