miércoles 18 de febrero de 2026 - Edición Nº2632

Sociedad | 17 feb 2026

CLIMA ELECTORAL RUMBO A 2027

Dónde arrasa Milei y dónde gana Kicillof: la grieta aún es negocio después de casi dos décadas

El Gobernador está instalado como el único líder opositor. Los demás dirigentes no mueven el amperímetro. Los números ya hablan. El país parece partido en dos. Y la pelea recién empieza. Techos y pisos para ambos.


Por: Ricardo Carossino

Se podría señalar como el inicio de la actual grieta política el año 2008 y el debate por la 125. Desde ese momento, especialmente, con una oposición alineada entre izquierda y derecha marchando juntos para defender el porcentaje de las retenciones del pool agroexportador, contra la entonces presidenta Cristina Fernández, el país tomó una personalidad electoral que todavía sigue siendo un negocio redondo: los anti peronistas y los anti K contra los K y los K friendly. Esto es al menos lo que reflejan las encuestas aún para el año que viene.

La carrera presidencial de 2027 todavía está lejos en el calendario, pero las encuestas ya configuran un escenario de fuerte polarización entre el presidente Javier Milei y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Dos estudios recientes —uno de CB Global Data y otro de Opina Argentina— trazan un mapa político donde el oficialismo muestra fortaleza territorial, mientras la oposición retiene músculo en el principal distrito electoral del país.

El relevamiento federal de CB Global Data expone un dato que en Casa Rosada leen como estratégico: Milei presenta mejores niveles de imagen que Kicillof en 21 de las 24 provincias (no es intención de voto). Pero como dato, tal vez vale destacar que se conoce al gobernador bonaerense en el resto del país, a diferencia de la mayoría de los gobernadores argentinos en la Provincia de Buenos Aires.

El Presidente logra perforar incluso territorios históricamente esquivos al voto no peronista y consolida una presencia competitiva en el centro y norte del país. En contraste, Kicillof concentra su diferencial positivo en la provincia de Buenos Aires y en algunos distritos puntuales como Santiago del Estero y Formosa, donde el peronismo mantiene estructuras consolidadas.

La clave del estudio de CB no es solamente la ventaja numérica, sino la distribución geográfica del respaldo. Milei aparece competitivo en provincias medianas y chicas, donde el peso electoral individual es menor, pero acumulativamente decisivo. Esa expansión territorial sugiere que el oficialismo ha logrado sostener una narrativa de cambio que todavía interpela a sectores amplios, aun en un contexto económico complejo.

Sin embargo, el escenario cambia cuando se observa el informe de Opina Argentina. Allí, el Presidente mantiene alrededor de 48 % de imagen positiva, pero con un nivel de rechazo casi equivalente. La grieta no se reduce: se consolida. Milei conserva un núcleo duro robusto, pero enfrenta un techo visible. La evaluación pública parece estar atravesada por el impacto cotidiano de las reformas económicas y el humor social frente al ajuste.

En ese mismo estudio, Kicillof alcanza aproximadamente 42 % de aprobación, ubicándose como el dirigente opositor mejor posicionado. El gobernador exhibe un perfil que combina fidelidad del electorado peronista con cierta capacidad de ampliación en segmentos urbanos críticos del oficialismo. Su desafío no es menor: necesita transformar esa aprobación en volumen nacional y salir del encierro bonaerense.

El contraste entre ambas consultoras deja una lectura política evidente. Milei domina el tablero nacional en términos de presencia territorial y mantiene niveles altos de respaldo personal, pero enfrenta una resistencia intensa que limita su margen de crecimiento. Kicillof, en cambio, no logra todavía romper la frontera provincial con la misma contundencia, aunque conserva un anclaje sólido en el distrito que concentra casi el 40 % del padrón.

En términos estratégicos, el oficialismo apuesta a profundizar su narrativa federal y sostener la cohesión de su electorado en el interior, donde el mensaje antiestablishment todavía tiene eco. La oposición, por su parte, parece orientada a consolidar el Conurbano y proyectar desde allí una reconstrucción nacional. La pregunta es si el liderazgo de Kicillof puede sintetizar al peronismo fragmentado y ofrecer una alternativa competitiva más allá de Buenos Aires.

Las encuestas de CB Global Data y Opina Argentina no anticipan obviamente resultados definitivos —falta mucho para la próxima presidencial—, pero sí muestran tendencias firmes: un Presidente con presencia extendida y una oposición que encuentra en Kicillof su figura más competitiva. El país político ya se mueve en clave electoral, y los números, aun provisorios, empiezan a delinear el campo de batalla.

Si algo dejan en claro estos estudios es que la polarización no sólo persiste, sino que se territorializa. Milei fuerte en el interior. Kicillof sólido en Buenos Aires. Dos proyectos, dos mapas y una disputa que, aunque todavía prematura, ya late con intensidad y falta un año para el año decisivo. Es mucho, sí, pero pasa tan rápido.

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