El radicalismo a nivel nacional y principalmente en la provincia de Buenos Aires continúa atravesando una situación interna complicada, que fue parcialmente solucionada al crear un Comité de Contingencia para encauzar la conducción del partido bonaerense. Política del Sur conversó sobre esta cuestión con Miguel Fernández, presidente electo de la UCR bonaerense y presidente del Comité.
Admitió que “ha sido muy alentador el recambio de autoridades a nivel nacional". "La presencia de Leonel Chiarella como nuevo presidente del radicalismo, nos revitaliza, sobre todo a los que venimos de la gestión territorial, de los que hemos sido intendentes y demás. Vemos con mucha expectativa el recambio de perfil de dirigentes”, aseguró.
Asimismo, el dirigente sostuvo que ya entablaron conversaciones con el presidente radical para “trabajar juntos, los presidentes del comité de las provincias en este nuevo radicalismo que viene". "Y sobre todo también con un recambio generacional que es distinto, que nos abre la cabeza, con una perspectiva distinta. Repercute claramente también sobre las provincias”, amplió.
En relación a la provincia de Buenos Aires, planteó: “Venimos arrastrando un proceso muy difícil, muy tortuoso de una interna no resuelta, judicializada, que nos obligó a tener el partido con muchos condicionantes, mucha discusión interna, incertidumbre”. Y afirmó que eso se termina ahora con el Comité de Contingencia. “Creo que hay que dar vuelta la página, por eso fue el motivo de este acuerdo entre todos los sectores de convocar a un cronograma electoral para el 2026 para un cambio de autoridades”, aseguró.
En abril será la convocatoria a elecciones, en julio se presentarán las listas y en septiembre, si hubiera varias listas, será la elección para que finalmente en octubre asuman las nuevas autoridades. “Hay una reconfiguración, han pasado muchas cosas en el partido en estos dos años y creo que todo el partido merece una nueva discusión. Esperemos que el partido tenga la inteligencia de poder conformar una conducción sin ir a una elección interna”, subrayó.
En línea con lo anterior, remarcó que el radicalismo debe discutir primero su representación, “qué sienten los radicales, qué pretenden en la provincia de Buenos Aires”, más allá de la discusión “operativa” sobre la estrategia electoral. “Si nosotros no discutimos qué es el radicalismo, cuál es su posición en los grandes temas del país y demás, realmente la gente se va alejando porque ve que no sabe muy bien para qué está en la política”, planteó Fernández.
“Si el radicalismo nacional no tiene identidad, autoridad, si no fija lineamientos y si no puede tener posiciones en el Congreso que sean razonablemente acordadas entre todas las partes, después es muy difícil poder bajarlo a las provincias. Esto le termina pasando al radicalismo en la provincia de Buenos Aires en su posicionamiento respecto al gobierno de Axel Kicillof. Y seguramente en cada provincia pasará algo parecido. Hay un debate pendiente que no se ha dado”, señaló el dirigente.
Por otro lado, Fernández habló sobre la actuación de Somos como espacio alternativo en las últimas elecciones legislativas: “Primero, está claro que la sociedad está como el mundo, polarizada. No hay matices. Cualquier alternativa razonable que no esté ni con uno ni con otro, no es atractiva”, consideró.
“Los sectores más independientes, que no están de acuerdo con muchísimas de las cosas que hace (Javier) Milei pero tampoco quieren volver al pasado de Alberto Fernández, no encontraban una representación. Esa representación finalmente quedó expuesta en la elección. No había lugar para una tercera alternativa, distinta a los dos extremos”, analizó.
Detalló, en este marco, que la decisión de formar Somos fue de la mayoría de los dirigentes del partido que no querían ir ni con el kirchnerismo ni con LLA. Sumado a eso, no hubo ningún diálogo con ninguno de los dos partidos. “No podés hacer una alianza con quien no te invita o te ofrece algo, más allá de que probablemente cualquier ofrecimiento hubiera sido, en todo caso, mal visto. La mayoría de los dirigentes territoriales del partido decía que prefería una opción que no sea ni un extremo ni el otro”, detalló.
“No había voluntad de los extremos, en su pelea casi cuerpo a cuerpo, de otras alternativas, y nosotros le presentamos a la sociedad una propuesta moderada”, aseguró el dirigente, al tiempo que aclaró que, salvo Luis Zamora en la Primera Sección Electoral, no hubo “peronismo disidente” en la conformación de este espacio. “La discusión central que tiene el problema del país es que la sociedad está polarizada y es muy difícil cuando alguien quiere construir algo distinto o tiene diferencias en cuanto a varios aspectos de la política, encontrar el lugar justo para la sociedad. Ese es el desafío que tendrán las nuevas autoridades también”, subrayó.
Finalmente, destacó que Somos fue una construcción para las elecciones del 2025 y que será una cuestión a resolver en el radicalismo de cara al 2027 el cómo se presentarán en las próximas elecciones. “Una conducción política eficaz que tenga por delante un año y medio de trabajo para pensar el escenario electoral, pero con la discusión previa de lo que sienten los radicales. Hay muchas preguntas todavía sin respuesta en esto”, apuntó.
Y manifestó, además, que queda por resolver cómo serán las elecciones del 2027: desdobladas, con PASO o sin PASO, con boleta única de papel o boletas sábana, la reelección de los intendentes, entre otros temas. “Con tantas preguntas dando vueltas, lo que el partido tiene que hacer, a mi criterio, es terminar de ordenarse institucionalmente, tener una conducción clara, si es posible, con una lista de unidad, una unidad representativa de todos los sectores del partido, pero más allá de una buena foto, hay que ponerle contenido a esa foto. Qué somos, para qué estamos, qué le da satisfacción a los radicales para militar, el escenario electoral del 2027, cuáles son nuestras expectativas, y a partir de ahí empezar a trabajar”, aseguró.
“Yo apuesto a que a Chiarella le vaya bien, que no quede absorbido por los tironeos sectoriales. Es un desafío enorme para alguien que es intendente y que además tiene que seguir trabajando de intendente”, finalizó.