jueves 15 de enero de 2026 - Edición Nº2598

Opinión | 15 ene 2026

Por Miriam Niveyro (Diputada LLA)

Libertad educativa, familia y mérito: un nuevo paradigma para la educación argentina

Defender esta visión no es debilitar el derecho a la educación. Es rescatarlo del fracaso estructural al que fue sometido durante décadas y devolverle su sentido más profundo: formar personas libres, familias protagonistas e instituciones responsables.


Introducción

La educación argentina atraviesa una crisis estructural profunda, cuyos síntomas —caída sostenida en los aprendizajes, deslegitimación de la autoridad pedagógica, politización de los contenidos y pérdida de sentido del esfuerzo— han sido ampliamente diagnosticados, aunque pocas veces abordados con la profundidad conceptual que el problema exige.

En este contexto, el proyecto de Ley de Libertad Educativa impulsado a nivel nacional y la Plataforma Educativa presentada por EFDAP para la provincia de Buenos Aires no constituyen iniciativas aisladas. Por el contrario, ambas propuestas convergen en una misma matriz filosófica, política y pedagógica: la recuperación de la libertad, la centralidad de la familia, la cultura del mérito y la responsabilidad institucional como pilares del sistema educativo.

La plataforma educativa de EFDAP —Escuela de Formación, Debate y Análisis Político— fue elaborada desde su equipo académico-educativo, del cual forma parte Docentes por la Libertad (DL), aportando una mirada pedagógica y territorial comprometida con la transformación real del sistema educativo.

Esta misma mirada se encuentra plasmada en la propuesta legislativa que presentamos en octubre pasado en la Cámara de Diputados de la Nación junto a Sebastián Pareja, a través del libro “La Transformación Cultural del Sistema Educativo”, que sintetiza ese trabajo parlamentario y doctrinario con una propuesta concreta para la provincia de Buenos Aires.

De lo que se trata es de asumir un desafío urgente: dejar atrás una educación burocrática, rígida y con fines político–ideologizantes, para construir un sistema basado en la libertad, el mérito y el protagonismo de las familias y los estudiantes.

La educación no debe seguir siendo un espacio de adoctrinamiento. Debe volver a ser el camino del desarrollo personal, del esfuerzo y del pensamiento crítico.

1. Del Estado educador al Estado garante

Durante las últimas décadas, el sistema educativo argentino se estructuró sobre un modelo estatocéntrico en el cual el Estado no solo garantizó el derecho a la educación, sino que avanzó sobre un objetivo mucho más problemático: uniformar de manera rígida el pensamiento y construir una matriz ideológica unívoca desde la escuela.

La ley vigente concibe al Estado como un actor que define contenidos, enfoques y valores, reduciendo el margen de decisión de las familias y limitando la libertad del proyecto de vida de cada persona.

La Ley de Libertad Educativa propone un cambio profundo de paradigma:
– el Estado deja de ser el educador exclusivo,
– deja de imponer una visión única,
– y pasa a cumplir un rol de garante, subsidiario, evaluador y certificador.

Pero, sobre todo, el Estado respeta la libertad del proyecto de vida, entendiendo que ese rol no le pertenece al poder político, sino a la familia.

2. Familia, libertad y pluralismo educativo

Este punto es central y debe ser dicho con claridad: no todas las familias piensan igual, ni deben hacerlo.

Habrá familias que deseen una educación con fuerte impronta ideológica; otras que consideren prioritarios los enfoques vinculados a la ESI o a la conciencia de género; y también habrá familias que, desde posiciones más conservadoras, entiendan que esos temas deben ser abordados en el ámbito familiar y no impuestos desde la escuela.

La libertad educativa consiste precisamente en respetar todas esas decisiones, sin imponer una cosmovisión única desde el Estado.

El nuevo paradigma reconoce que la familia es el agente natural y primario de la educación, y que el pluralismo educativo no debilita el sistema: lo fortalece.

La Plataforma Educativa de EFDAP ya advertía que la homogeneización forzada derivó en pérdida de calidad, ruptura del vínculo escuela–familia y expulsión silenciosa de miles de alumnos del sistema educativo formal.

3. Mérito, evaluación y calidad educativa

Tanto la Ley de Libertad Educativa como la Plataforma de EFDAP coinciden en un punto clave: no hay calidad educativa sin evaluación ni justicia educativa sin mérito.

El sistema vigente naturalizó evaluaciones sin consecuencias, promoción automática encubierta y una peligrosa desresponsabilización institucional.

Igualar hacia abajo no es inclusión. Es condenar a los sectores más vulnerables a un futuro sin oportunidades reales.

4. Financiamiento orientado al estudiante

El debate sobre el financiamiento educativo es, en esencia, un debate ético. El modelo tradicional financia estructuras; el nuevo paradigma propone financiar trayectorias educativas reales.

Desde EFDAP, a través de su equipo académico y de Docentes por la Libertad, se sostiene con claridad que los recursos deben seguir al estudiante y no sostener burocracias ineficientes.

Conclusión

La Ley de Libertad Educativa, la Plataforma Educativa de EFDAP y la propuesta legislativa presentada en la Cámara de Diputados de la Nación expresan un mismo horizonte: un nuevo paradigma educativo basado en la libertad, la familia, el mérito y la responsabilidad.

Defender esta visión no es debilitar el derecho a la educación. Es rescatarlo del fracaso estructural al que fue sometido durante décadas y devolverle su sentido más profundo: formar personas libres, familias protagonistas e instituciones responsables.

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