La provincia de Buenos Aires se vio invadida, en las últimas semanas, por un insecto similar a los mosquitos pero mucho más dañino. Se trata del barigüí, una mosca que a diferencia del mosquito, no pica, sino que “muerde”. En diálogo con Política del Sur, el ingeniero zootecnista, gerente de negocio de sanidad ambiental de Chemotecnica y profesor de zoología entomología en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas, Zamora, Guillermo Tarelli, explicó de qué se trata esta especie de insecto tan particular.
“Depende de la provincia, en Argentina todas la padecen en algún momento, existe hace mucho. Hoy el nombre que más suena es el Barigüí, pero se conoce como Jején, Mosca Negra, Viudita. En el NEA, Misiones, Corrientes, la conocen como Mbarigú, o Mbarigüí”, detalló el ingeniero.
Asimismo, señaló que estas mosquitas necesitan de aguas que fluyan con buen caudal y debido a las condiciones climáticas actuales, que traen lluvias abundantes, es que se crían y llegan hasta la provincia de Buenos Aires. “Se anclan a los juncos o a las piedras de los márgenes del río, filtran con unas estructuras cerca de la cabeza que tienen y les permite alimentarse”, detalló.
En línea con esto, expresó que todo lo que es cuenca como el río Salado, la zona de Bragado y Junín, tienen años en donde padecen más la presencia del barigüí. “A medida que el agua corre van ganando terreno, se van diseminando. Pero si es un año seco y el caudal de agua es muy bajo, no va a haber actividad”, afirmó, al tiempo que sostuvo que en épocas donde hay más densidad de mosquitos, esta mosca negra pasa desapercibida.
Por otro lado, comentó que la gran diferencia en relación a la reacción alérgica que hace la picadura, es que el mosquito que está dentro del grupo de los solenófagos, tiene con su estructura bucal, la capacidad de, a través de un poro, buscar un capilar sanguíneo y succionar sangre. Por su parte, la mosquita negra o Barigüí lo que hace es cortar la piel, como hace el tábano. “Tiene estructuras bucales que le permiten hacer un corte, cortan la piel, la laceran, brota la sangre y ahí con otra estructura, que es como una esponjita, succiona la sangre”.
El corte es muy irritante y pruriginoso. Lo que provoca que una persona, como acto reflejo se rasque rápidamente. “Ahí es donde uno puede inocularse bacterias o hacer que esa picadura resulte en un proceso infeccioso. Independientemente de cada uno, si te pican en días distintos, por ahí no reaccionás de la misma manera”, detalló.
Apenas pica, deja un punto rojo y suelen ser picaduras muy irritantes. Las personas tienden a rascarse, no en el momento del picado, sino durante muchos días consecutivos. Esto es lo que puede provocar alguna herida o infección más profunda.
Sobre el uso de repelentes, Tarelli explicó que si bien no son muy efectivos como con los mosquitos, se recomienda utilizar los que en su composición tengan IR3535, picaridina o DEET, como el Off!. “Se aconseja usar los que tienen mayor concentración, de 25% para arriba. Porque son los que tienen un poco más de durabilidad”.
Además, para la prevención detalló que se debe minimizar la actividad en las horas del crepúsculo, cuando no hay radiación solar directa, al amanecer o al atardecer. Y destacó que con mayor intensidad van a estar en zonas linderas a costa de río o arroyos. Además, se recomienda utilizar ropa que cubra la mayor proporción corporal “porque el mosquito con su estructura, que es una suerte de aguja, puede atravesar algún algodón y alimentarse igual. En el caso del barigüí, sí o sí necesita estar en contacto con la piel para cortarla. Entonces, si estás bien cubierto, no va a haber mayor problema”.
Y con respecto al tratamiento de las picaduras, manifestó que como primera medida se deberá lavar con agua y jabón y utilizar hielo como anestésico local sobre la picadura. De ser necesario, consultar con un médico o farmacéutico que pueda recomendar alguna crema tópica para tratar la zona lastimada.
“Son insectos que, dependiendo el año, pueden estar dentro de lo que mencionamos como plagas y obviamente son estacionales. La temperatura los favorece, por ende, primavera, verano y entrado el otoño podrían llegar a estar. Hasta el mes de marzo, abril, los podríamos llegar a tener. Podría empeorar, porque si sigue lloviendo y el caudal de los ríos se mantiene, el insecto va a seguir estando presente”, subrayó para finalizar.