Por: Federico Cedarri
La interna convulsionada del peronismo bonaerense, con comicios programados para renovar autoridades en marzo, repercute con fuerza en el ámbito de la Legislatura bonaerense. Una de las consecuencias del intricado proceso intestino se refleja cabalmente en el Senado bonaerense donde aún no tiene dueño la estratégica Vicepresidencia Primera que le corresponde al oficialismo, ni tampoco se sabe con certeza quién tomará las riendas de la conducción del bloque Fuerza Patria que dejó vacante el 10 de diciembre la cristinista Teresa García.
En la Cámara Baja, en tanto, la alianza de camporistas, insaurraldistas y massistas le mostraron los dientes al kicillofismo en la rosca por la elección de autoridades. Se quedaron con la conducción del Cuerpo por los próximos dos años: el cristinista Alejandro Dichiara lo hará durante el 2026 mientras que el renovador Alexis Guerrera mandará en el año electoral.
El candidato que pretendía imponer el kicillofismo para presidir la Cámara Baja era el ex alcalde de Almirante Brown Mariano Cascallares, alfil clave como negociador del Ejecutivo para lograr los apoyos necesarios para refrendar el pedido de endeudamiento. En el transcurrir de la rosca parlamentaria por los cargos en la Cámara Baja, Cascallares finalmente fue relegado a la Vicepresidencia Tercera.
En el Senado, en tanto, la cuestión aún sigue sin dilucidarse y se espera que pueda haber definiciones recién entrado el segundo mes del año en curso.
Sobre el filo del 2025, el cristinismo arremetió con un par de notas dirigidas a la titular del Cuerpo Verónica Magario peticionando insistentemente para que se convoque perentoriamente a sesión extraordinaria a fin de designar oficialmente a las autoridades de Cámara y bloques políticos, además exigían el tratamiento de los expedientes del Ejecutivo de industria de medicamentos y emergencias médicas.
Finalmente, se convocó a sesión Preparatoria recién para el jueves 26 de febrero de 2026, por lo que las dos iniciativas que apalancaba el ministro de Salud Nicolás Kreplak perdieron Estado Parlamentario el pasado 31 de diciembre.
La pelea de fondo en la Cámara Alta provincial tiene que ver fundamentalmente por quién ocupa la Vicepresidencia Primera del Cuerpo, que se constituye en el tercer escalón en la línea sucesoria del gobernador bonaerense Axel Kicillof.
El cristinismo impulsa para ocupar ese escaño al ex alcalde de José C Paz Mario Ishii que también podría recolectar el apoyo del Frente Renovador que a su vez se garantizaría la Vicepresidencia Segunda del Cuerpo para Malena Galmarini. El kicillofismo, por su parte, quiere terciar en la pelea por la Vicepresidencia Primera y auspicia para ese lugar a la bahíense Ayelén Durán, que reporta en el esquema del ministro de Desarrollo de la Comunidad Andrés Larroque.
La posibilidad de que Durán ocupe esta neurálgica silla encuentra complejidades: apenas juntaría un puñado de votos de apoyo en el bloque oficialista.
No se descarta la alternativa de que pueda aparecer un tapado: algunos deslizan por lo bajo el nombre de Sergio Berni que ya ocupó ese cargo durante la gestión de Gabriel Mariotto, allá por 2012.
En lo que respecta a la conducción del bloque oficialista tampoco abundan precisiones, el cristinismo quiere ese cargo ya que sostiene que ante la salida de Teresa García esa silla debe seguir en su poder. El nombre al que apuntan para reemplazar a la ahora diputada nacional es el de la marplatense Fernanda Raverta que por momento no estaría concitando los consensos necesarios.
Todavía queda mucho trecho por recorrer hasta el 26 de febrero cuando está convocado el Cuerpo, por lo que se prevé que la rosca en la Cámara Alta transite al unísono de los escarceos entre el cristinismo y kicillofismo con vistas a la elección de autoridades del Partido Justicialista bonaerense.