El 2025 fue el segundo año del gobierno de Javier Milei y estuvo atravesado por las elecciones legislativas, que generaron muchas expectativas y trajeron sorpresas, no solo para el oficialismo sino para la oposición En diálogo con Política del Sur, Pablo Galeano, periodista, abogado y comunicador, realizó un análisis sobre este último año tanto del gobierno como del lugar que ocupa la oposición en este escenario.
“Claramente fue un punto de inflexión el apoyo de Estados Unidos, esa suerte de amenaza que hizo Donald Trump de forma directa, en función de lo que iba a pasar con el resultado de las elecciones. Eso fue un factor que condicionó a muchos votantes que temieron que que de ser otro resultado, se perdiera el apoyo de Estados Unidos y con eso se complicara la situación”, afirmó Galeano.
En ese sentido, sostuvo que este hecho habla de una debilidad muy grande del Gobierno y del país en general. “Pensar que cambió algo de fondo me parece una ilusión porque estábamos dependiendo de un hilo que no se cortó por una decisión geopolítica de Estados Unidos de apoyar al gobierno, pero de no ser así, otro hubiera sido el cantar. Eso habla de una situación muy débil a nivel, más allá del análisis político que se haga, a nivel económico”, consideró.
Asimismo, sostuvo que hay una coyuntura que favorece al Gobierno, que tiene que ver con el petróleo de Vaca Muerta y que implica un fuerte ingreso para las arcas del estado nacional. “También depende de cómo se usen, puede servir para el desarrollo o ser una ayuda muy puntual. Pero, en ese sentido, ese factor no depende de la política que establezca Milei”, sostuvo. En este contexto, Javier Milei se muestra fortalecido.
Por otro lado, habló sobre el peronismo como marcada oposición y consideró que “está dividido, algo relativamente nuevo, porque hasta las elecciones el peronismo era un bloque opositor que se mostraba siempre unido en las votaciones en el Congreso en general". "Pero eso se empezó a romper, fruto de la necesidad de muchos gobernadores que ordenaron a sus diputados y senadores empezar a hacer otro tipo de votación y acompañar al Gobierno”, amplió.
También Galeano se refirió al Presupuesto para el año en curso y expresó que “son muchos los recortes que se hicieron, contradiciendo también lo que el mismo Congreso había estipulado como leyes. Escondieron algunos capítulos y algunos artículos que van para atrás con todo lo que el mismo Congreso había aprobado antes”. Y agregó que además hay muchos desequilibrios: proyecciones irreales, aparte de los ajustes, el superávit primario, el equilibrio fiscal, “los números son demasiado optimistas”. A eso se puede sumar las metas sobre la inflación, el crecimiento, el tipo de cambio, que “no responden a una realidad actual de la economía argentina”.
“Me parece que eso es poco serio. Los mal pensados podrían decir que están mintiendo alevosamente. Pensemos que por ahí es un error que están cometiendo. Pero la verdad que estos números no solo son preocupantes porque están mal calculados, sino porque pueden obligar después a hacer ajustes más severos si es que no se cumplen”, subrayó.
Haciendo un análisis sobre el clima social, el periodista planteó que el problema también “está en que no hay partidos políticos fuertes que puedan representar una oposición seria. Los partidos políticos hoy en general en sus plataformas dicen una cosa y terminan votando y haciendo otra". "Lo mismo ahora con el tema de Venezuela, el pronunciamiento de algunos partidos políticos fue bastante lavado”, apuntó.
En ese sentido, remarcó que en momentos clave como cuando se discutió el financiamiento universitario y la emergencia pediátrica, fue la gente la que logró torcerle el brazo al gobierno, pero no se vieron “marchas multitudinarias de los representantes de los trabajadores organizados, un peronismo reclamando, sacando algunas voces sueltas". "No se organizaron de forma contundente y todos juntos”, lamentó.
“Si se organiza la sociedad o si se organizan los partidos políticos, que es la forma que naturalmente se debería organizar, al Gobierno se le pueden hacer planteos serios. El problema es que los partidos políticos no quieren hacer esa manifestación. A mí me parece que lo que pasa es que el peronismo está desangrado en una interna que no sabe cómo resolver. En algún momento esto se va a ir organizando, pero la foto muestra un peronismo totalmente dividido y desconcertado”, subrayó.
También hizo referencia al radicalismo y aclaró que “el problema del radicalismo no depende solamente de las figuras de hoy, sino que hay que retrotraerse al momento que el radicalismo empezó a perder su identidad" que "claramente fue cuando hizo la alianza con el PRO". "Se convirtió primero en satélite del PRO y eso hizo que el partido empezara a perder poder, después el PRO empezó a desaparecer y terminó siendo satélite de La Libertad Avanza. Y el partido quedó casi en su mínima expresión con totales incoherencias”, explicó.
“El partido se puede reorganizar pero el tema es bajo qué ideas y lo mismo el peronismo. Sin esas ideas claras es muy difícil que la gente después tenga alguna credibilidad. Si hablás con la gente de la izquierda, tiene ideas claras. Con algún sector del peronismo también tiene ideas claras. Ahora, el Partido Radical ni siquiera es fruto de un debate interno. Son ideas totalmente contradictorias, conviven bajo un sello que muestra hoy mucha incoherencia”, analizó.
En este marco, planteó que “es necesario que haya partidos fuertes, porque de esa forma también evitás que después los diputados y senadores hagan cualquier cosa". "Eso está en el manual: Si tenés un partido que tiene una carta orgánica, una historia, una doctrina, podés decir que es creíble. Porque sabés más o menos cuál va a ser la hoja de ruta a la hora de votar o proponer cosas. Pero cuando los senadores, diputados o dirigentes piensan tan distinto, ponés el voto y no sabés qué va a pasar, qué piensan”, advirtió para finalizar.