En la Legislatura bonaerense la Justicia ordenó la detención de dos trabajadores pertenecientes a la planta permanente del Senado bonaerense debido a una investigación que los involucraría en una secta que habría operado dentro y fuera del ámbito cameral.
Se trata de Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, quienes fueron detenidos el pasado 29 de diciembre. Ambos se negaron a declarar ante la fiscal platense Betina Lacki. Aparentemente, ambos acusados trabajaban en la órbita de la “Orden de la Luz”, una estructura cerrada, con jerarquías, rituales y un fuerte control psicológico sobre sus integrantes.
La organización que evidentemente tiene características de secta, operaba a través de instancias de captación, manipulación y sometimiento. En ella, Rodríguez habría tenido un rol de líder mesiánico. Era presentado como una figura con características superiores, como un “elegido” y palabra no podía ser cuestionada. Mientras que Silva Muñoz tendría un rol de organizadora y nexo con las víctimas, una mediadora.
Según la investigación de la fiscal Lacki, este grupo captó mujeres jóvenes, a partir de los 18 años en situación de vulnerabilidad socioemocional, desde el año 2015. Se acercaban a ellas a través de sus ámbitos académicos, militantes y políticos. Prometían crecimiento personal, participación política y acceso a trabajos dentro del Estado.
Las denunciantes contaron haber sido sometidas a situaciones de obediencia, abuso sexual, control permanente, exigencias económicas y presión psicológica basada en el discurso místico del grupo. Además dijeron que Rodríguez se atribuía “poderes especiales”, propios de un líder carismático.
También relataron que bajo amenazas, el acusado llegó a perpetrar situaciones de acoso y abuso sexual, tanto en su oficina en el Senado como en su propio domicilio. Los testimonios, las creencias de “iluminación” y “evolución” eran los que legitimaban el sometimiento y anulaban la voluntad de estas jóvenes. Según la investigación, ambos detenidos conocían todos los detalles de la vida privada de las víctimas, lo que las colocaba en una situación desigual con sus abusadores.
Esta causa cuenta con varias denuncias, allanamientos, dispositivos secuestrados con material clave para la investigación que explicarían el funcionamiento de esta secta. Si bien ya hay al menos cinco víctimas identificadas, la fiscalía no descarta que haya muchas más. Durante el 2025, esta causa tomó relevancia tras las últimas tres denuncias recibidas que impulsaron la detención de Rodríguez y Silva Muñoz. La fiscal tiene ahora 15 días para resolver la situación procesal de los detenidos.