La creación de la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires marca un quiebre en el mapa sindical docente. Su secretario general, Claudio Vigne, sostiene que el surgimiento del nuevo espacio responde a un “abandono de la representación real” por parte de los gremios tradicionales y a un deterioro profundo del sistema educativo. En diálogo con diversos medios radiales, el dirigente trazó un diagnóstico severo, cargado de críticas hacia el rol de las organizaciones históricas y el impacto que las reformas de las últimas décadas tuvieron en las aulas.
Vigne cuestionó con dureza a SUTEBA, FEB, UDOCBA, ATE, UPCN y UDA, gremios que —según afirmó— dejaron de defender a los trabajadores. “La representación histórica de los docentes fue abandonada. Priorizaron la política educativa y salarial que propone el gobierno provincial”, señaló. Explicó que, ante ese escenario, la Asociación de Maestros nace como respuesta a un vacío de representación: “En la provincia somos más de 500 mil docentes y entre todos los gremios no llegan a 70 mil afiliados. La imagen de Roberto Baradel expresa el desprestigio y la falta de representación”.
El dirigente no se limitó a la cuestión gremial. También apuntó al deterioro pedagógico acumulado desde los años 90. “Desde esa época se aplican reformas que profundizaron el deterioro de lo que realmente se enseña o no se enseña”, sostuvo. En ese marco, denunció la transformación de la escuela pública en “una gran guardería social, no un lugar donde se accede al conocimiento”. Para Vigne, este proceso tiene consecuencias directas en el futuro de los estudiantes: “Al no acceder al conocimiento, ningún alumno puede discernir entre lo que es mejor o peor, ni llevar aprendizajes concretos para la educación superior o el trabajo. Hay un desprestigio absoluto de la escuela pública”.
El dirigente incluso advirtió sobre la desigualdad que —según él— rige al sistema: “No lo dicen explícitamente, pero si querés aprender, tenés que ir a la escuela privada y pagar. Lo que ofrece el Estado es una guardería social”.
Vigne remarcó que la discusión educativa no puede separarse de la situación salarial. “Este último mes hubo un aumento del 2,5 por ciento. Un profesor que recién inicia cobra 463.500 pesos; una maestra de grado, 713 mil; una maestra inicial, lo mismo; un preceptor, 613 mil. Estamos lejísimos de la línea de la pobreza y mucho más cerca de la indigencia”, denunció.
El secretario general también se refirió al conflicto por pagos atrasados. “El viernes 14 gran parte de la provincia de Buenos Aires nos vimos obligados a hacer una retención de servicios porque el gobierno provincial atrasó el cronograma de pago”, afirmó. Agregó que ni siquiera se había cumplido con el pago en el quinto día hábil, lo que —explicó— agravó el malestar entre docentes.
Sobre el clima social que rodea a la actividad, Vigne cuestionó el descrédito hacia la labor docente: “Hay un ideario que se ha instalado con la intención de desvalorizar la tarea docente. Cuando se toman medidas de fuerza, los insultos vienen para nosotros, porque los padres no tienen dónde dejar a sus hijos”. También advirtió sobre el impacto de la promoción automática: “Un alumno de primaria que llega a sexto grado y no sabe leer ni escribir puede promocionar a la secundaria. Y un estudiante secundario también puede terminar sus estudios sin saber leer ni escribir”.
Para el dirigente, estas decisiones responden a una intención política: “Hace mucho tiempo creemos que hay toda una intencionalidad de manejar un electorado que no estaría pudiendo discernir a quién se está votando”. Vigne cerró con una definición contundente: “Naturalizamos que los maestros y los profesores son pobres. ¿En qué régimen político los educadores son pobres? Si los educadores son pobres, la sociedad claramente va a estar empobrecida de conocimientos”. Y sobre el nacimiento del nuevo gremio, resumió: “Es una historia que recién comienza y que quiere recuperar la dignidad en la tarea educativa”.
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