domingo 31 de agosto de 2025 - Edición Nº2461

Gremiales | 11 jul 2025

ANALISIS

No le ven: La gestión libertaria avanza en un proceso de desindustrialización similar al del Martínez de Hoz

Según los datos del último reporte del Centro CIFRA hablan de una nueva caída de la actividad productiva, que se asemeja a lo sucedido durante la última dictadura militar. Los casos de cierres y suspensiones se multiplican, y las perspectivas son muy desalentadoras, según los principales analistas del rubro.


Por: Diego Lanese

En la previa a los festejos del Día de la Independencia, Tucumán fue noticia no sólo por las discusiones en torno al acto fallido por la fecha, que terminó suspendido ante la falta de gobernadores para acompañar al presidente Javier Milei.

Es que el fin de semana la firma Scania volvió a paralizar por dos semanas la actividad, producto de la crisis que se vive. La decisión coincidió con un reporte muy crítico de la Unión Industrial de esa provincia, que alertó sobre los efectos del modelo libertario.

Ese caso no es aislado, sino que se mantiene en todo el país, al punto que según un reciente informe se acerca a lo sucedido durante la última dictadura militar, cuando el modelo de José Martínez de Hoz generó una fuerte destrucción del entramado productivo.

El estudio del Centro CIFRA de la CTA de los Trabajadores analiza las políticas industriales de las últimas cinco décadas, y marcó que el actual proceso es la “segunda desindustrialización” que vive el país. El paper, que fue elaborado por el investigador Pablo Manzanelli, recalcó que “una característica saliente de la desindustrialización de la economía argentina en el período 1976-2001 fue que no se trató, como en algunos países centrales, de una desindustrialización relativa”.

Las evidencias empíricas “corroboran esta afirmación para ambas oleadas de desindustrialización”. Respecto a la segunda, aclaró, “el valor agregado industrial exhibió una contracción absoluta del 19 por ciento entre 2011 y 2024”. De este modo, “la nueva desindustrialización que lleva 13 años tuvo una contracción superior a la primera que perduró 26 años abordando el período 1976-2002”.

De hecho, “en la primera oleada el valor agregado industrial se redujo en 10 por ciento”. Esta superioridad en la caída de la producción fabril se mantiene al excluir “el decenio de 1990 que tuvo una etapa de expansión sectorial tras la crisis hiperinflacionaria de 1989-90”. Tal es así que entre 1976 y 1990 la contracción del PIB industrial “fue de 16,9 por ciento”.

Se trata, por lo tanto, “de una segunda oleada de desindustrialización que no solo se sustenta en una larga crisis sectorial como fue expuesto en investigaciones anteriores sino también en un destrucción profunda de su entramado productivo, superior en su magnitud al de la primera variante de la valorización financiera”.

Para el trabajo de CIFRA, al que tuvo acceso Política del Sur, la “considerable magnitud de la crisis industrial actual se explica fundamentalmente por lo ocurrido en las administraciones de Cambiemos (2016-2019) y del primer año de la Libertad Avanza (2024)”, lo que no significa que “no haya habido descensos en la producción sectorial durante el último gobierno del ciclo kirchnerista y durante algunos años de la presidencia de Alberto Fernández, sino  que en esos períodos la caída fue cuantitativamente inferior”.

En este período, el PIB industrial tuvo una caída de 1,6 por ciento anual acumulativo entre 2011 y 2024 y del 0,4 por ciento anual entre 1976 y 2002, y si se evalúa esa evolución per cápita “las contracciones anuales ascienden a 2,5 y 1,7 por ciento anual, respectivamente”.

Una segunda observación de importancia es que durante la segunda oleada de desindustrialización se verifica “una mayor contracción del producto manufacturero en el primer año de Milei (-9,2 por ciento y -10 por ciento per cápita) y durante la gestión de Macri (-3,6 por ciento y -4,5 por ciento per cápita anual)”.

Estos niveles de reducción del valor agregado manufacturero son “efectivamente superiores a los del último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (-1,6 por ciento anual y 2,5 por ciento anual per cápita), en tanto que en el Frente de Todos, pese a las caídas de la producción en 2020 y 2023, se registró una expansión sectorial en el período de 2,3 por ciento anual acumulativo (y de 1,3 por ciento anual per cápita)”.

Los datos detrás de este proceso de desindustrialización muestran que la combinación de recesión y apertura de las importaciones sigue golpeando las distintas industrias del país. Cada día, aparecen nuevos conflictos por despidos, suspensiones y protestas, incluyendo la crisis en el sector alimenticio.

Esta semana, por ejemplo, la planta de Mondelez en Pacheco está en alerta. La empresa advirtió al Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) sobre una “situación crítica” y busca un ajuste laboral, a días de vencer un acuerdo de estabilidad.

La empresa culpa a la importación de productos similares y a la baja del consumo, que elevaron sus “costos de producción”. Ante esto, busca implementar ajustes en ausentismo, relevos y horarios de descanso para ser competitiva. A esto se le sumó la realidad que viven otras empresas como Georgalos, donde se están reclamando por los despidos arbitrarios, y Molinos Río de La Plata, que está en conciliación obligatoria por el despido de al menos 10 operarios en la planta Esteban Echeverría.

La crisis industrial no sólo golpea a las empresas que se ubican en el conurbano o los grandes centros urbanos, sino que está llegando a todo el país. Hace unos días, la Unión Industrial de Tucumán emitió un comunicado sobre la crítica situación que enfrentan las empresas del calzado, textiles y alimenticias, como también los ingenios azucareros.

Aseguran afrontar “serias dificultades para la continuidad de las operaciones y el sostenimiento de los puestos de trabajo”. Tras los casos de Scania, Topper Argentina y Papelera Tucumán, donde se ha registrado cesantías, reducción de salarios y suspensión de producción o cambios en las jornadas laborales, se conoció que más empresas decidieron adoptar o analizan medidas similares al no poder sostener la “delicada situación”.

“La industria tucumana atraviesa un proceso de crisis, resultado de múltiples causas del ámbito internacional y nacional”, advirtió la cámara privada, haciendo hincapié en la caída del consumo interno, la apertura de importaciones, la suba de aranceles de exportación, el tipo de cambio “poco competitivo” y los altos costos logísticos e impositivos. A esto se suman la caída del consumo a nivel mundial y una sobreoferta de países con alta producción.

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