miércoles 28 de septiembre de 2022 - Edición Nº1393

Gremiales | 9 sep 2022

ANALISIS

El atentado a CFK es un nuevo desafío para la precaria unidad del movimiento obrero

La idea de realizar un paro de actividades por el intento de asesinato, que tuvieron sectores combativos de la CGT, no tuvo respuesta en la conducción de la entidad, que decidió mantenerse expectante. En las dos CTA, ya se construye una medida propia. El tema amenaza con ser un nuevo ingrediente para la interna de los gremios.


Por: Diego Lanese

Como paso con la marcha del 17 de agosto o las medidas económicas del último tiempo, el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner generó diversas reacciones en el movimiento obrero argentino. Los diferentes criterios para reaccionar contra el hecho dejaron otra vez a la CGT cerca de una ruptura interna, en especial por el amague de la Corriente Federal de dejar otra vez el Consejo Directivo, como en 2016. Es que la decisión de no analizar directamente el paro de actividades el lunes pasado, levantando la reunión, causó bastante malestar. Incluso ese sentimiento se trasladó a otras centrales obreras, que acusan a los “gordos”, conductores de la central obrera, de “naturalizar” el ataque a la CFK. La incómoda situación en la que queda Pablo Moyano, en medio de las dos grandes corrientes sindicales.

 

La CGT dio por concluida la conmoción del ataque a Cristina, y cosechó varias críticas, sobre todo de quienes esperaban la cumbre la lanzar un plan de lucha. El Frente Sindical y la Corriente Federal habían declarado un paro de actividades el propio viernes, y esperaban que la cumbre de la central obrera pudiera darle continuidad a la medida. Pero los “gordos” e “independientes” decidieron cerrar esa discusión. Si bien mantuvieron el estado “de alerta”, explicaron que “frente a la respuesta contundente de los trabajadores a la convocatoria efectuada y por las razones expuestas en la última reunión, corresponde dar por superada la reunión del Consejo Directivo”. Se seguirá analizando la situación, afirman en Azopardo, pero el estado de “emergencia” en el que entró el jueves por la noche el país en general y los gremios en particular se dio por finalizado, por lo menos para los segundos.

El malestar llegó al borde de la ruptura, como informó en la semana Política del Sur. Según trascendió, tras la caída del encuentro pautado para las 16 horas de ayer, el propio Sergio Palazzo, líder bancario y referente de la Corriente Federal, envió un mensaje al grupo de Whatsapp interno de la CGT, “en alto tono, disconforme con la decisión”. Después de eso, abandonó el grupo. De esta forma, no sólo expresó su malestar, sino que amagó con romper con la dirección de la CGT, como hizo en 2016, cuando se integró el primer triunvirato, en tiempos de Mauricio Macri como presidente. En ese momento, los gremios que forman el espacio no integraron el Consejo Directivo, aunque se mantuvieron confederados. Las críticas apuntaban a la falta de una agenda común para enfrentar las políticas liberales del macrismo. Hoy, están más vinculadas a la falta de iniciativa para enfrentar los adversarios del gobierno, aglutinados genéricamente en los “formados de precio”.

 

Medida propia

 

En tanto, por fuera de la CGT el malestar es mayor, y pese a que se mostraron varias veces juntos –incluyendo la marcha del 17 de agosto –el levantamiento de la cumbre del lunes y el rechazo al paro para repudiar el atentado a la vicepresidenta levantó la temperatura. “Si los ‘gordos’ quieren naturalizar el atentado a Cristina, es su problema, nosotros no lo vamos a hacer”, dijo categórico un dirigente de la CTA de los Trabajadores, sobre lo sucedido esta semana. En diálogo con Política del Sur, el mismo referente sindical recalcó que la central que lidera Hugo Yasky “tiene la decisión de defender la democracia y no permitir que los sectores reaccionarios sigan atacando a la principal líder del movimiento popular”. Por eso, están trabajando en una actividad propia, más allá de la decisión de la CGT. Lo que está claro es que cualquier medida, incluyendo un paro, será junto al moyanismo y la Corriente Federal.

En este camino, la CTA Autónoma, cada vez más alejada de las políticas del oficialismo, está dispuesta a sumarse a esta protesta. Así se lo hicieron saber fuentes de la central obrera que lidera Hugo “cachorro” Godoy a Política del Sur. “Hay contactos informales, vamos a intensificar las reuniones, y en breve haremos una reunión formal con otros sectores para tener un mejor panorama respecto de esta medida”, dijeron las fuentes, que no descartaron un gran paro de actividades. En este camino, la dirigencia nacional se reunió esta semana para hacer un análisis de la situación, y ratificó su campaña por lograr un salario universal. “Hay un ajuste muy profundo acompañado de algunos paliativos menores, pero que hacen que el ingreso mínimo siga por debajo de la línea de indigencia. La última nueva medida, que también es de ajuste, es devaluar el peso para los sojeros y para eso no tienen vueltas”, se quejó la central obrera, cada vez más opositora a las políticas económicas y sociales del gobierno.

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