domingo 22 de mayo de 2022 - Edición Nº1264

Lanús | 18 ene 2022

TERMOMETRO POLÍTICO

Grindetti cultiva un perfil de baja intensidad en medio de la crisis de Juntos

El intendente de Lanús bajó la intensidad de su perfil político. Muestra un costado hasta más romántico. No puede presentar obras públicas importantes y perdió dos columnas de sensibilidad social como son el PAMI y el ANSES. O va por la provincia o se queda en Lanús para intentar conservar lo único que tiene.


Por: Ricardo Carossino

Si se estudia detenidamente el perfil público del intendente de Lanús, Néstor Grindetti, desde noviembre hasta acá, todo lo que se puede inferir es que cada día cultiva más y más un costado vecinalista.

Grindetti da consejos sobre el dengue, sobre el COVID-19, sobre la ola de calor y sobre la higiene urbana en un 80 por ciento, a diferencia de las declaraciones de corte más político. Se ve una cuenta de twitter que oscila entre una formulación para defender el bastión amarillo en la Justicia bonaerense (Julio Conte Grand) y una reacción pública al mejor estilo Corín Tellado.

Publicar tuits de amor, como también hace su par de Vicente López (ahora en el ejecutivo porteño, Jorge Macri), parece ser una veta que vienen explorando los alcaldes amarillos (como lo hiciera la diputada nacional María Eugenia Vidal con su nuevo amor) a raíz del romántico mensaje de Grindetti a su pareja.

Esta estrategia no viene mal para hacer olvidar por el momento, por ejemplo, la derrota política en Avellaneda al no poder quedarse con el Club Independiente que sigue en manos de Hugo Moyano.

Hay dos razones de peso posibles para que uno de los dos jefes comunales más importantes del PRO baje la intensidad de su exposición política: una, sería sostener la chance concreta de ir por un mandato más, y la otra, mantener un perfil lo más ajeno posible a los temas calientes (como la Gestapo anti sindical), para no desgastarse mirando hacia una precandidatura en 2023 de índole provincial.

El contexto para esta elección moderada y hasta algo zen de su perfil se da en medio de una tormenta de representación interna del frente Juntos. Hoy el frente no tiene un claro referente nacional que ordene el tablero interno y tanto Mauricio Macri, como ahora Vidal, tienen sus acciones en baja, a diferencia del gobernador Gerardo Morales.

Horacio Rodríguez Larreta tendrá que aprender a manejar los nuevos tiempos de un candidato presidencial para saber cómo actuar sin estar condicionado por el fantasma del carpetazo macrista y para negociar una acción conjunta con el gobernador de Jujuy para no aparecer como peleado con la realidad.

Por otra parte, como bien señalaron radicales de la tercera sección, dentro del espacio se critica mucho al PRO por las últimas decisiones tomadas, de cara a las pasadas elecciones.

Hay reclamos serios en la tercera sección para la conducción de Grindetti en varios municipios de la zona sur por la ausencia inconsulta de PASO y por la manera que se manejó (arbitrariamente) con “el dedo” amarillo, según reclamaron radicales de Avellaneda, por ejemplo.

Hay que bajarle la temperatura a este conflicto pasajero y en eso tuvo que ver también el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que comunicó para adentro que su intención es que haya PASO de cara al 23 y ganarse así todos los apoyos habidos y por haber para su proyecto presidencial.

Si bien Grindetti creció mucho en 2021 al quedarse con la conducción de la campaña electoral de la Provincia de Buenos Aires, lo que le permitió engordar su agenda de cara a las próximas PASO, también es cierto que en comparación al oficialismo tiene una debilidad importante: caja.

Hoy Juntos tiene más intendentes en el extenso territorio bonaerense con intención de reelegir (43 jefes comunales) a diferencia del Frente de Todos, que cuenta con 22 alcaldes con posibilidades de ir por otro mandato. Esto habla a las claras de cómo se repartirá, seguramente la pauta de obra pública.

Hasta el momento, la única noticia que tuvo Grindetti del Ministerio de Obras de la Nación, fue la visita de Gabriel Katopodis para hablar del futuro parque industrial curtidor, al igual que una plata subterránea de tratamientos de efluentes, obras que estarían listas un año después de las elecciones. Por el momento no hay mucho más.

El PRO de Lanús, ya sea con Grindetti, con el secretario de Seguridad, Diego Kravetz o con la persona que le toque ser candidata tendrá, que enfrentar la búsqueda de un nuevo mandato sin obras importantes para mostrar a los lanusenses.

“¿Qué más puede mostrar Grindetti que no sean cámara de vigilancia”, analizaba para Política del Sur, un dirigente del peronismo conservador de Lanús. Para este dirigente que juega en la línea de Omar Galdurralde como candidato del FDT, el PRO tiene dos desventajas importantes y una es la falta de obras que cambien el humor de la gente.

Muchos (propios y ajenos) opinan que el PRO (más que Grindetti) está desgastado en Lanús, que con ningún candidato o candidata podría ganar en el 23 por una cuestión lógica de desgaste después de ocho largos años.

Además, suman el elemento fundamental de cualquier gestión que aspire a conservar el poder, a diferencia de un Vicente López donde el electorado tiene el mismo perfil porteño (antiperonista), y ese elemento es “la caja”.

Grindetti a diferencia de su primer mandato no contará ahora con las ayudas incondicionales de Nación (Mauricio Macri) y de Provincia (María Eugenia Vidal). Así, el jefe de la Tercera pierde dos de tres cajas. Le queda, claro, el presupuesto porteño, que se tendrá que repartir entre 135 municipios, sin hablar de las provincias argentinas gobernadas por el FDT. El camino de la providencia se angosta.

El otro ítem a tener en cuenta para Grindetti es la sucesión. Hasta el momento quedó claro que Diego Kravetz es el elegido, pero como dicen en el kirchnerismo lanusense, el secretario de Seguridad no les asegura el triunfo en el 23.

Desde el Frente de Todos local, apuestan a que se enfrenten dos caras nuevas: Kravetz vs. Galdurralde con la ventaja para ambos de no estas desgastados. En este caso, apuestan a que el alfil del jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde se lleve el beneficio especial de la caja provincial.

En rigor, Grindetti ha perdido, lógicamente, el manejo local del PAMI y del ANSES, espacios claves ofertar puestos políticos y para elevar el perfil de la gestión en un electorado por demás sensible a la hora de mostrar calidad humana del poder.

El antecedente que serviría como alerta para el PRO local, es el resultado de las últimas y más recientes elecciones, ya que el peronismo ha ido recortando la diferencia con el oficialismo lanusense desde 2015 a 2021, y empieza a ser peligroso para los amarillos. Ahora, quizás, solo dependa de cómo el FDT presente a su futuro candidato.

Sólo con la Municipalidad como dado de contratos, y sin cajas, sin organismos de la tercera edad, sin un candidato que asegure el triunfo y sin los poderes de Nación y Provincia, Grindetti tiene un enorme desafío para su futuro político, o ir por Provincia a la sombra de Diego Santilli o quedarse en Lanús con la amenaza de perder el único territorio seguro que posee.

 

 

 

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