miércoles 19 de enero de 2022 - Edición Nº1141

Gremiales | 30 dic 2021

ANALISIS

El 2021 para los gremios giró en torno de la unidad y un mayor protagonismo político

Por primera vez en mucho tiempo la CGT logró convocar a todos los sectores, y se inicia una etapa que buscará consolidar este avance, aunque con poca renovación. Como buen año electoral, la dirigencia tuvo injerencia en las cuestiones partidarias, y fue blanco de varios ataques de adentro y fuera del gobierno.


Por: Diego Lanese

El año de los gremios cierra con una unidad “por el espanto”. La aparición del video que muestra como el ex ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires Marcelo Villegas buscaba armarles causas a dirigentes sindicales generó un cimbronazo en el movimiento obrero, y un repudio generalizado. Todo el arco sindical se unió para denunciar estas prácticas, y se adelantó que se denunciará al gobierno de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri en la Organización Internacional del Trabajo (OTI). Esta unidad no es una novedad, ya que el 2021 será recordado como un año donde todos los sectores del gremialismo volvieron a la CGT, y donde políticamente la inmensa mayoría de la dirigencia se mostró a tono. Esto no fue gratuito, ya que la pelea interna se metió como pocas veces se vio en los gremios, con disputas internas del Gobierno nacional y ataques opositores. Pero en Azopardo creen que esas disputas no traerán fisuras en la central obrera, aunque se ven algunas grietas.

El año del movimiento obrero tiene un eje: la renovación de autoridades de la CGT. Allí, luego de mucho negociar, se logró convencer al moyanismo y sus aliados, como la Corriente Federal, que se sumaron a la conducción, con Pablo Moyano a la cabeza, como integrantes del nuevo triunvirato. Junto al camionero quedaron caras más conocidas, como Héctor Daer –se frustró su intento de conducción solitaria que avaló en su momento la Casa Rosada –y Carlos Acuña, mostrando la influencia todavía vigente de Luis Barrionuevo. La disputa dejó sin silla a Antonio Caló, que quería llevar la agenda de los gremios industriales a la central obrera. “Fue vetado por su cercanía al kirchnerismo”, dijeron en sus momentos las fuentes, recordando cuando armó la CGT Alsina (por el nombre de la calle donde está la sede de la UOM) y se quedó apoyando a Cristina Fernández de Kirchner.

Esa unidad, que en algún momento pareció frustrarse –Pablo Moyano no estuvo en el confederal, por un cuadro febril –tuvo a casi todos los gremios adentro, y marcó un cambio de rumbo, o al menos eso se pensaba. Las diferencias entre el ala “combativa” y el “dialoguista”, que tanto se vio durante el macrismo, tuvo su reversión en este nuevo escenario. Como pasó en los festejos del Día de la Lealtad, cuando hubo un sector que se movilizó el domingo 17 y la conducción cegetista el lunes 18, el Día de la Militancia encontró a los gremios divididos, pero no tanto. La conducción “antigua” le sacó el cuerpo a la movida, mientras que el moyanismo la fomentó, aunque después tuvo una participación moderada.

Las diferencias de forma y contenido de las grandes alas de la CGT quedaron expuestas en estos tiempos. Con agenda propia, Pablo Moyano se muestra con sectores cercanos al kirchnerismo, y acompaña muchas luchas sindicales. “Gordos” e “independientes” se mantienen más moderados, proclives a seguir las directrices de Casa Rosada, y a confrontar poco. “Unos representan la rebeldía K en el discurso, y otros el pacto social que siempre soñó Alberto Fernández”, resumió un dirigente.

De las elecciones a la Gestapo

 

Esta diferenciación hizo que en la contienda electoral los gremios pelearan distintas batallas, y quedaran en muchos casos enfrentados. El 2021 fue tal vez el año más político del movimiento obrero, sólo comparado con el 2012, donde las diferentes miradas del gobierno hicieron que se fracturara la CGT y la diáspora sea la más importante en décadas. Ahora, todo parece estar vinculado a los matices y las afinidades. Por eso, la derrota electoral fue tomada como propia, lo mismo que la remontada. En este punto, hay conciencia que los resultados, que dejaron más equilibrado las legislaturas y sepultaron la avanzada opositora.

La correlación de fuerzas no alcanza hoy para imponer la reforma laboral que pretenden los bloques de la derecha, que buscan darle señales a los grandes capitales para que los apoyen en el 2023”, destacaron los dirigentes consultados, tanto los más cercanos al gobierno como quienes se muestran menos afines. En la CGT, coincidieron que “la reacción del campo popular, respecto de la posibilidad que se avance contra los derechos de los trabajadores, fue clave para los resultados de este domingo”. En este sentido, se afirmó que el movimiento obrero tiene “como desafío frenar este tipo de intentos”.

El cierre del año trajo la oportunidad de frenar esos avances: cuando apareció la “Gestapo antisindical”, quedó transparentado lo que afirmaron los gremios respecto a la reforma y el avance opositor sobre los derechos laborales, que el video del ex ministro Marcelo Villegas dejó a la vista de todos. “Vamos a presentar y hacer todas las denuncias en la Justicia nacional y en la OIT”, anticipó Pablo Moyano, el más crítico del momento. En la conferencia de prensa, el camionero responsabilizó a Mauricio Macri y a María Eugenia Vidal por el armado de un plan de persecución que “no fue hacia dos o tres dirigentes, sino que el objetivo era destruir el movimiento obrero”, denunció.

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