miércoles 19 de enero de 2022 - Edición Nº1141

Gremiales | 2 dic 2021

CONGRESO NACIONAL

Premio consuelo para Juan Carlos Schmid: seguirá al frente de la FeMPINRA

El dirigente de Dragado y Balizamiento fue reelegido al frente de la federación marítima. En su asunción, condenó el ataque a Roberto Coria y llamó a la unidad sindical para afrontar el momento que vive el país.


La Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (FeMPINRA) realizó su congreso nacional donde reeligió a Juan Carlos Schmid, secretario general de Dragado y Balizamiento, como titular de la organización que agrupa a los sindicatos del sector portuario por cuatro años más. De esta forma, el dirigente tiene un “premio consuelo” en este año, donde no sólo no logró protagonismo en la nueva CGT, sino que además perdió la conducción de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT).

 

En su discurso de reasunción, Schmid condenó el reciente atentado que sufrió Roberto Coria antes de ser reelecto al frente del gremio de Guincheros, y advirtió sobre “personajes políticos resaltados por los medios concentrados que, bajo la falsa representación de la libertad, imponen un discurso velado de violencia”. El congreso general ordinario de la FeMPINRA reeligió a Schmid y a Raúl Huerta como secretarios general y adjunto para encabezar un nuevo período de cuatro años en la entidad.

 

“No hay manera ni razón para naturalizar la violencia y, mucho menos, para asumir el paradigma imperante que menosprecia la vida. La unidad es el camino y la violencia siempre será el límite”, sostuvo Schmid. El documento aprobado por el Congreso aseguró que “se viven tiempos complejos, de enorme tensión y de reacciones cada vez más peligrosas, pero ello no debe ser una excusa ni justificar cualquier método para dirimir diferencias en nuestras filas”.

Los 57 congresales de los 17 gremios de la FeMPINRA deliberaron desde las 10:00 en la sede nacional de la calle Combate de los Pozos al 200 en el barrio porteño de Congreso, y proclamaron luego a las nuevas autoridades de la única Lista Celeste y Blanca Unidad, que consagró a Schmid y Huerta hasta 2025, informó el secretario de Prensa, Luis Rebollo.

La FeMPINRA sostuvo que ello ocurre sobre todo “en estos días, cuando emergen personajes políticos resaltados por los medios concentrados que, bajo la falsa representación de la libertad, imponen un discurso velado de violencia”, y aclaró que “el sindicalismo no responde a la subordinación de la violencia o la coacción”. La organización llamó a “la unidad necesaria e imprescindible para mantener firmes las banderas, pero la violencia es el límite, porque no hay unidad posible con quien no respeta la vida o con quienes fomentan la división en las entidades sindicales”.

 

Condena

 

Schmid, quien acaba de ser electo como integrante del Consejo Directivo de la CGT en el Congreso de Parque Norte del 11 de noviembre pasado, reasumió la conducción en un multitudinario acto, que incluyó el corte de calle total frente al sindicato, donde dio sus palabras. El dirigente leyó un documento de fuerte tono político, en el que repudió el reciente atentado a balazos que sufrió por parte de desconocidos el titular del gremio guinchero y maquinista de grúas móviles, Roberto Coria, quien además es tesorero de la FeMPINRA.

 

“No es posible sustraerse de la realidad que interpela a diario. El atentado sufrido por Coria evidenció el punto de inflexión del que debe dar cuenta la sociedad. Hay actores sociales que pretenden volver a lo más lúgubre y dramático de la historia. Están enquistados en todos los ámbitos nacionales y operan de forma permanente en el espectro donde la violencia es el ordenador de la vida política”, afirmó.

También sostuvo que cuando los extremos se adueñaron de la vida política del país se vivió una tragedia nacional y, el saldo, fue de sangre para el pueblo, y aseguró que “las únicas armas siempre fueron la palabra, la movilización y la lucha pacífica”. “Los principios sociales son también morales. Bajo ningún aspecto la justicia puede ser reivindicada bajo el imperio del plomo, del apriete o de la patota. Cualquier acto de violencia es una injusticia. El deber ético es combatir esa ignorancia de la violencia como recurso político y fanatismo ideológico”, añadió el sindicalista.

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