martes 19 de enero de 2021 - Edición Nº3871

Lomas de Zamora | 29 nov 2020

COOPERATIVAS DE TRABAJO

Los trabajadores silenciosos y no reconocidos de la pandemia

Su rol no es reconocido como el de médicos, policías o recolectores de residuos, pero su trabajo es esencial para evitar la propagación de distintas enfermedades. Hacen un trabajo que nadie quiere hacer, limpiar las márgenes de los afluentes del Riachuelo y, sin embargo, cobran un salario que no llega al mínimo vital y móvil.


Uno de los primeros sectores que retomó sus actividades cuando la cuarentena establecida por el Gobierno nacional comenzó a flexibilizarse fueron las cooperativas. Por ser una actividad no del todo formal y como sus trabajadores no están en una relación de dependencia permanente sus tares no son reconocidas como las de otros sectores que son importantes durante estos meses de pandemia.

Nadie los aplaude, nadie los saluda con gratitud al verlos en la calle con uniforme (una simple una pechera que sirve más como prenda de identificación que de protección) y nadie reconoce que gracias a su trabajo los residuos desaparecen.

Su tarea es esencial, pero no gozan del prestigio de otras actividades. Las cooperativas, en gran parte por el uso y abuso que muchos intendentes, funcionarios y hasta punteros políticos hicieron de ellas, son percibidas por gran parte de la sociedad como un colectivo “de gente que recibe planes sociales” o de “personas que viven del Estado”.

Muchas veces habremos escuchado a alguien decir: “cobran y no trabajan” o “hay que mandarlos hacer algo”. Esa idea está presente imaginario colectivo, sin embargo, está lejos de la realidad.

Los cooperativistas trabajan muchas veces para prestar un servicio esencial, importantísimo para la salud pública de los ciudadanos. En Lomas de Zamora, por ejemplo, operan varias decenas de cooperativas, que responden a distintos espacios y que se encargan de distintas tareas.

Para conocer un poco mejor de qué se trata este mundo, Política del Sur decidió adentrarse en el mundo de los cooperativistas y eligió para eso a las encargadas de unas de las tareas más importantes (no por la dificultad del trabajo en sí sino por sus consecuencias): aquellas que se encargan de la limpieza de las márgenes de los distintos brazos del Riachuelo.

 

Los guardianes de la rivera

En Lomas de Zamora hay cuatro cooperativas de trabajo que operan en el marco del “Programa de Limpieza de Márgenes de Ríos y Arroyos interiores de la Cuenca Matanza Riachuelo”: “Budge mi ciudad”, “Brisas del Tongi”, “Palpitar Lomense” y “Trabajando por mi Barrio”.

Todos tienen con la misma fecha de nacimiento (en términos legales, de constitución), 30 de agosto de 2012, y sus objetivos son similares: la ejecución de las tareas de Saneamiento, limpieza y mantenimiento del canal Mugica.

“Budge mi ciudad”, está compuesta por 25 cooperativistas y se encarga de los 1220 metros lineales que separan la calle 107 del Zonjín Chacho Peñaloza.

“Brisas del Tongi”, hace lo propio con 28 integrantes entre las calles Limay y Epecuén, en una longitud total a cielo abierto a mejorar de 820 metros lineales.

Palpitar Lomense”, en tanto, está asignada 1420 metros que separan Cabo del Monte de General Juan Facundo Quiroga; mientras que Palpitar Lomense”, cubre 1560 metros entre Epecuén y Cabo del Monte. Ambas también tienen 28 cooperativistas cada una.

 

El trabajo no puede parar

El grupo de trabajadores son coordinados por un histórico dirigente barrial de peronismo de Ingeniero Budge, Eduardo Ruiz.

“Chapita”, cómo lo conocen todos, comenzó a militar desde muy joven el barrio y trabajo en política con referentes del peronismo lomense como Eduardo Duhalde, Bruno Tavano, Jorge Rossi y Osvaldo Mércuri, entre otros.

 En la actualidad, dirige varias cooperativas en el distrito, entre las que se encuentran las cuatro mencionadas.

“Pase lo que pase las cooperativas no dejan de trabajar. La función que cumplen es muy importante y por eso hay un compromiso tanto de los cooperativistas como nuestro para que en estos meses se asegurara la limpieza de las riveras que nos corresponden”, explicó “chapita” el ser consultado por este medio.

Hasta ahora cooperativas reportan y dependen del ministerio de Obras Públicas de la Provincia. Aunque, eso será hasta el último día de este 2020, cuando todas pasen a la órbita de ACUMAR (la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo).

El trabajo que realizan es clave para prevenir posibles focos de infecciones y enfermedades a quienes viven sobre las márgenes (que en la mayoría de los casos son los que arrojan su basura sobre el canal Mugica).

Entre las tareas que deben realizar periódicamente se destacan el desmalezamiento de las márgenes, la recolección de bolsas de residuos, y el saneamiento de las aguas, contaminadas por distintos tipos de desperdicios.

En este sentido, una de las actividades más peligrosas es el juntar los materiales que se encuentran flotando sobre el agua. Eso es fundamental para evitar que se interrumpa el curso normal y se produzcan estancamientos; pero muchas veces pone en riesgo la salud de los cooperativistas por el tipo de desechos con los que deben lidiar.

Al realizar una recorrida junto a los trabajadores, Política del Sur comprobó que los elementos de trabajos son escasos y no siempre son los más indicados para los tareas que se realizan.

Al ser cooperativas, no cuentan por ejemplo con máquinas para movimiento de tierras, como topadoras, palas mecánicas o retroexcavadoras. Ni siquiera cuentan con vehículos como camiones para el traslado de ramas o basura.

“Cuando necesitamos le pedimos al Municipio y nos facilita”, explicó Ruíz, aunque reconoció que poder contar con una maquina o un camión depende “de que haya algunos disponible en el momento”.

No depende de la predisposición, que siempre está, sino de que haya disponibilidad”, completó “chapita”.

“Por ejemplo -agregó el cooperativista- si se presenta una emergencia, como una inundación o un problema con la basura un domingo o en feriado, no puedo ir con la gente directamente a trabajar porque no sabemos si vamos a tener los medios”.

 

Trabajar y vivir con lo justo

Los integrantes de la cuatro cooperativas no solo deben apelar al ingenio para suplir la falta de herramientas que les permitan realizar en menos tiempo y con más facilidad su trabajo. También, como muchos otros argentinos, lo deben hacer para poder vivir.

El sueldo promedio de un trabajador de una cooperativa del programa nacional “Potenciar Trabajo” (ex Argentina Trabaja)paga el 50 por ciento del suelo mínimo vital y móvil, por lo que los salarios en noviembre rondaron los 11 mil pesos.

En el caso de las cooperativas “Budge mi ciudad”, “Brisas del Tongi”, “Palpitar Lomense” y “Trabajando por mi Barrio”., sus miembros perciben además un plus entregado por ACUMAR por las características del trabajo que deben realizar y eleva los sueldos a 18 mil pesos.

Una cifra aún baja en comparación con el salario mínimo, aunque, la Autoridad de la Cuenta se comprometió elevar el plus progresivamente hasta equiparar ambos en marzo.

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