

Por: Diego Lanese
Nadie duda de que la disparada del dólar posterior a las PASO tendrá un fuerte impacto en la inflación, que desde el Gobierno en plena campaña decían que se estaba desacelerando, pero que este nuevo escenario volverá a poner en ascenso. Esto generará un nuevo retroceso en materia de ingresos de los trabajadores, que en algunos casos están cada vez más lejos de la canasta básica.
En estos días, un informe de la Junta Interna de ATE-Indec reveló que, sin contar la devaluación posterior a las primarias, se necesitan alrededor de 50 mil pesos mensuales para que una familia no sea pobre. De esta forma, se consolida la proyección de una inflación del 50 por ciento para diciembre y una caída del salario real que podría ser récord en estos años.
Desde el gremio acusan a la administración de Mauricio Macri de no dar respuesta a los pedidos para que los estatales -los más afectados por la caída del salario real- recuperen lo perdido en los primeros tres años del gobierno de Cambiemos, que ya supera los 200 mil pesos.
El informe de ATE-Indec se elaboró con datos de julio de este año, los últimos disponibles a nivel nacional. Según explica el trabajo, al que tuvo acceso Política del Sur, en la previa a la brutal devaluación sufrida luego de las elecciones primarias, “un hogar constituido por una pareja con dos hijos menores necesita para vivir un ingreso mínimo de 48.235,40 pesos”, y agrega que “este valor se compone de 15.438,70 pesos necesarios para adquirir una canasta alimentaria mínima y de 32.796,70 pesos para acceder a otros bienes y servicios básicos”.
El informe aclara que la cifra alcanzada “se hace en base a datos oficiales publicados por el INDEC y que por lo tanto no reflejan el impacto de la devaluación post PASO”. “Podemos ver claramente, durante esta gestión de gobierno, que los trabajadores estatales fuimos y somos los grandes perdedores del programa económico de Cambiemos. A junio 2019, hemos perdido un 32 por ciento del poder adquisitivo que teníamos a noviembre 2015, que para el caso testigo se traduce en una pérdida acumulada de 200 mil pesos”, denuncia el gremio.
“En todo este tiempo nunca atendieron las demandas de compensar esas pérdidas que tuvimos los trabajadores”, sostuvo el titular de la Junta Interna de ATE-Indec, Raúl Llaneza. En diálogo con este medio, el dirigente reclamó que el Gobierno “debe llamar a discutir nuevamente la paritaria, aumentar las jubilaciones y asignaciones familiares, además de otros planes, y hacer una verdadera autocrítica”.
El bono no alcanza
Por otra parte, el informe de ATE-Indec analiza el paquete de medidas anunciado por el gobierno nacional a los pocos días de que se desatara la corrida cambiaria, que afectará a los precios y el consumo, en especial en trabajadores y sectores más vulnerables. Estas medidas incluyen un bono de 5.000 pesos para los estatales nacionales, además de reducciones impositivas, congelamiento de naftas y el descuento del IVA a quince alimentos esenciales, entre otras cuestiones.
“Como venimos insistiendo en cada actualización del ejercicio, la inflación es un problema que el gobierno nacional no pudo o no quiso controlar. Ahora, luego del resultado de las PASO y la brutal devaluación post elección que el gobierno dejó correr, este lanzó una batería de medidas del tipo que ellos mismos catalogan de ‘populistas’, de efecto cortoplacista y netamente electoral, que además no atacan el problema en cuestión”, dice el informe de la Junta Interna del Indec.
Sobre el bono, Llaneza sostuvo que “no llega a ser ni un paliativo”. “No compensa la pérdida salarial, no tiene en cuenta la devaluación del lunes posterior a las PASO que el gobierno dejó pasar, y fundamentalmente tiene un fin cortoplacista y sesgado, porque atiende la necesidad electoral del gobierno, que quiere mostrar que entendió lo que pasó el domingo en las urnas pero en realidad no entendió nada”, remarcó.
Sobre la quita del IVA a algunos de los productos de la canasta alimentaria, además de mantener medidas como Precios Esenciales, Ahora 12 o el subsidio a los automóviles, ATE concluye que “son incentivos al consumo que antes criticaba duramente, para tratar así de reactivar el consumo y contener el descontento general que viene de largo y atravesará todo el proceso electoral”.