El peronismo suma un nuevo capítulo en su interna. La CGT fue excluida otra vez de la cumbre del PJ y sus dirigentes están que trinan. Uno de sus secretarios generales, Jorge Sola, criticó esta semana abiertamente a los organizadores y volvió a exigir un lugar en la mesa de decisiones. En declaraciones periodísticas, dejó una advertencia, aseguró que el "peronismo no tiene dueños ni representantes" y pidió una convocatoria amplia para el 2027. El enojo no es nuevo. La CGT ya había sido excluida de la anterior cumbre del peronismo del 11 de agosto y entonces hicieron trascender su malestar. No querían repetir viejas historias donde quedaron afuera de las estrategias electorales.
El propio Sola había advertido que "patearían la puerta" si no los convocaban y desde el triunvirato comenzaron a tomar distancia de la interna entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. Estos gestos no dieron resultado y no hubo una silla para el movimiento obrero en la cumbre del 22 de octubre.
En declaraciones periodísticas, Sola reprochó a los dirigentes que participaron de las dos cumbres. "Por muy importante que sean deben considerar siempre a los trabajadores. Y especialmente a la CGT", reprochó. "El peronismo como movimiento no tiene dueños ni representantes. El Partido Justicialista (PJ) quizás si", lanzó. Entre los apuntados, están nada más y nada menos que Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner.
Ya la semana pasada la CGT había lanzados críticas a través de Gerardo Martínez, uno de sus líderes. Una semana después, el enojo continúa y son varios los que empujan demostraciones de fuerza como un acto en un estadio de fútbol. "Somos la columna vertebral pero no para sostener el movimiento sino para darle forma desde la conducción", insiste Sola. "No para estar sentados en una lugar ocupando un espacio, sino haciendo de ese espacio una oportunidad para expresar las necesidades de los y las trabajadoras y aportar nuestras miradas de solución", agregó.
La visita del Papa León XIV es vista como una oportunidad para posicionar al movimiento obrero. La CGT lo verá el 9 de noviembre en un encuentro del Mundo del Trabajo de la UCA y planea entregarle un documento crítico al gobierno de Javier Milei y a la situación laboral y económica del país. Allí podrían conseguir una foto que la oposición peronista desea, pero difícilmente consiga.
Si algo coinciden en todo el sindicalismo, es en que Javier Milei no debe ser reelecto en 2027. Jorge Sola es uno de los dirigentes que pide la construcción de una alternativa amplia. "Cualquier proyecto nacional y popular deberá contener al peronismo. Pero no solo a quienes somos afines a esta ideología, sino también a aquellos que comparten la mirada sobre una comunidad que se organiza para el bien común con la justicia social como herramienta", pidió.
Para Sola es necesario establecer "mesas de diálogo que necesariamente revisen el actual contrato social en nuestro país". En particular, exige que "la riqueza que generemos sea una puja que impacte en salarios, pero también en derechos". "El movimiento obrero, por su historia, militancia, territorialidad, estructura, federalismo y representación tiene mucho para aportar", insiste Sola. "Somos una de las voces de la demanda social, pero también de quienes aportaremos herramientas para el país que viene. Deberán escucharnos. De una u otra manera", afirmó.
En tanto, Héctor Daer, considerado actualmente “el canciller de la CGT”, dio definiciones políticas de peso en una entrevista reciente. Desde la Secretaría de Interior de la central, el dirigente de la Sanidad dedica su tiempo al armado de un frente opositor al gobierno de Javier Milei, el cual considera que “tiene que ser más amplio que el peronismo, pero tiene que tener eje en el peronismo”. Alineado con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el dirigente histórico del gremio de Sanidad y secretario General de FATSA, asume la importancia de las PASO o alguna otra instancia de elección interna para legitimar al próximo candidato o candidata que surja desde el peronismo para presentar una alternativa en 2027.
-“No soy el dueño de la verdad, pero creo que la persona es Axel Kicillof”, ratificó. Para Daer, la legitimación de los liderazgos “sería con una interna, en las PASO o de alguna otra manera”. “Hay que ser claros: nosotros no estamos para hacernos trampas. Si queremos consolidar un liderazgo, tenemos que hacerlo claramente, con una legitimidad que se puede dar de varias formas. Lo que no tiene que pasar es decir: “vengan todos, esta es la gran unidad” y después terminar con la insatisfacción de muchos sectores que ni siquiera entran en debate. Ese es el gran tema”, agregó.