El SITRAIC (Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y afines) precisó que el 73,8% de los trabajadores del sector se encuentra en la informalidad. Víctor Grossi, secretario general del gremio, alertó por la precarización creciente e hizo un análisis -en el streaming de Política del Sur- con foco en las políticas de la administración libertaria pero también en la pérdida de representatividad de los sindicatos.
"La construcción es madre de industrias y en materia de trabajo, un puesto de trabajo directo significa no menos de cuatro indirectos", planteó el dirigente para poner en contexto el dramático momento que atraviesa el sector, que "mueve un montón de rubros". Consideró, asimismo, que será "muy difícil" revertir las consecuencias del "cambio de régimen".
Respecto a la falta de obras, destacó que muchas rutas se encuentran hoy destruidas y "ponen en peligro la vida de los automovilistas y de la población". También hizo referencia al "abandono de la infraestructura", como cloacas y agua. Precisó que en el Conurbano ya "más del 50% carece de cloacas" y alertó que los "problemas hídricos" pueden derivar en situaciones "muy complejas" con el cambio climático.
"Este cambio de régimen, basado en la macroeconomía y actividad financiera, ha hecho que vivamos en una decadencia en ese plano y en lo laboral", sentenció Grossi, poniendo el foco en la cantidad de empleados en negro del sector. Precisó que hay 1.800.000 de trabajadores en la construcción, pero apenas 370.000 están registrados. Y consideró que la precarización está ligada a la actividad privada, que reduce los costos y esto impacta en las condiciones de trabajo.
Por otro lado, apuntó contra los dirigentes políticos porque "oposición y oficialismo homologan una política". "A pesar de todo lo que se dice de él (Javier Milei), los objetivos políticos los ha ido cumpliendo ya practicamente todos", apuntó el referente de SITRAIC, quien recordó que la motosierra pasó por el Estado, que derivó en desinversión en salud, educación y ciencia. "Eso ya está prácticamente destruido", lamentó.
"Construir es el doble o el triple del esfuerzo que destruir. Estamos viviendo eso, la precarización laboral, el desarrollo de emprendimientos privados, que tratan de achicar los costos en la mano de obra", insistió, al tiempo que habló de una "situación muy compleja".
Al ser consultado por la reforma laboral, aclaró que "cuando algo se transforma en ley, ya existe en la realidad" y reflexionó sobre un "proceso de desindicalizacion", en el cual "los trabajadores desconocen sus derechos y no confian en sus organizaciones", que se va naturalizando con las nuevas generaciones. "La desindicalización termina con la reforma laboral. Se preocuparon por mantener la cuota solidaria y copulsiva, no se han preocupado por las condiciones de los trabajadores", cuestionó, al tiempo que consideró que "el modelo sindical está completamente agotado".
Planteó, entonces, que "una nueva representacion sindical se construye de abajo hacia arriba" y avisó que "el proceso de decadencia aún no terminó". En este contexto, llamó a "construir representatividad, identificación del trabajador con la dirigencia" en tiempos del "yo me salvo yo" y la "mirada con desprecio" de la política. "Esta idea no colectiva es un elemento fundamental en la desmovilización, que en el caso de los trabajadores genera el miedo a perder el puesto de trabajo y el desaliento", completó.
También apuntó contra el peronismo por no plantear una alternativa que diga "qué va a hacer" en caso de terminar ocupando el Sillón de Rivadavia. "No hay una propuesta concreta de todo lo que se va a hacer. Están viendo si hay PASO o no, quién se va a presentar", criticó el dirigente. Y mencionó como ejemplo que la CGT se expresada "ofendida" por no ser invitada a la cumbre del Partido Justicialista.
"Hay que reconstruir, refundar y esto requiere de una generación que esté dispuesta a hacerlo. No pasa por llorar por la leche derramada, como hacen muchos sectores sino que hay que reconstruir", convocó Grossi, mientras que remarcó que "Javier Milei gobierna para Estados Unidos e Israel, y Luis Caputo maneja la economía para la JP Morgan". "No les preocupa que la gente esté pasando hambre, al contrario, hay una ridiculización" del tema, apuntó.