El uso de Inteligencia Artificial en todos los ámbitos genera debates, y más allá de las miradas apocalípticas es necesarios analizar su uso correcto. En el mundo laboral, la CGT viene trabajando en actividades que permitan ver lo que se viene en la materia. Uno de los que más habla del tema es Jorge Sola, el secretario general del Sindicato del Seguro e integrante del triunvirato de conducción de la central obrera, quien en una reciente entrevista pasó revista por la transformación del mercado laboral. Además, cuestionó el avance de formas de contratación que, según aseguró, “terminaron debilitando el empleo tradicional”.
Durante la entrevista, el dirigente sindical puso el foco en el monotributo, la precarización laboral y el impacto de los cambios económicos sobre los derechos de los trabajadores. Sola también hizo una autocrítica sobre el papel que tuvieron las organizaciones gremiales frente a estas transformaciones. Para el referente de la CGT, el movimiento obrero debe recuperar la iniciativa política y discutir un modelo productivo que contemple las nuevas características del mundo del trabajo, sin quedar atado a posiciones rígidas.
Al hablar de los cambios laborales, Sola señaló que se pasó de empleos estables e industriales a trabajos más inestables y precarios. En ese contexto, habló de un “trabajo líquido”, marcado por la rotación, la incertidumbre y nuevas modalidades de contratación.
El dirigente sindical apuntó directamente contra el surgimiento del monotributo y reconoció que el sindicalismo no reaccionó con suficiente firmeza cuando comenzó a expandirse. “Ahí también hay un error del sindicalismo de no haberse opuesto con firmeza”, esbozó. Y añadió: “El monotributismo no tendría que haber aparecido porque eso era directamente hacer del mundo del trabajo y de la relación de dependencia un mundo líquido”.
Para Sola, esta modalidad terminó funcionando como parte de un proceso más amplio de transformación del empleo. En su análisis, el crecimiento del trabajo independiente y de actividades vinculadas a las aplicaciones refleja una pérdida del empleo formal.
El integrante de la conducción de la CGT también cuestionó la evolución de los planes sociales y su permanencia como una herramienta de asistencia estatal. Si bien reconoció que estas políticas surgieron como respuesta a la crisis económica y social de 2001, consideró que con el paso del tiempo la dirigencia política terminó naturalizando una situación que debía ser transitoria.
“La gente durante mucho tiempo dejó de pedir trabajo para pedir planes sociales y la política aceptó que eso fuera”, afirmó Sola. En esa línea, sostuvo que la asistencia debe funcionar como una respuesta ante determinadas situaciones y no como un reemplazo permanente del empleo. “Los planes sociales son para un momento determinado de la vida de una persona, luego tiene que volver al trabajo como ordenador social”, remarcó. Por último, Sola planteó construir un nuevo contrato social que incluya a empresarios, trabajadores y un Estado capaz de diseñar políticas públicas de largo plazo.