Hay lugares que, en política, dejan de ser simplemente un territorio para convertirse en una señal. Avellaneda es uno de ellos para Axel Kicillof.
El próximo 19 de septiembre, el gobernador bonaerense cerrará el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en el predio de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Wilde, en Avellaneda. El encuentro buscará mostrar que el espacio que conduce Kicillof dejó de ser solamente una construcción política bonaerense y pretende proyectarse hacia el resto del país.
La jornada llevará como lema “Construir la Esperanza” y reunirá a militantes, dirigentes, intendentes, legisladores, organizaciones sindicales y referentes de distintos puntos de la Argentina. Habrá diez carpas temáticas destinadas a debatir sobre educación, salud, trabajo, producción, seguridad, justicia, ciencia, universidad, obra pública, hábitat, cultura y juventudes.
Pero la atención política estará puesta en otro lugar: el escenario donde Kicillof cierre el encuentro.
Porque, aunque no se espera un lanzamiento formal de su candidatura presidencial, desde el entorno del gobernador anticipan que podría realizar un fuerte guiño a sus aspiraciones para 2027. La idea es que no pronuncie un “soy candidato” ni formalice su postulación, pero que el acto permita cristalizar políticamente una intención que viene creciendo desde hace meses.
Y allí vuelve a aparecer Avellaneda.
No es la primera vez que el distrito ocupa un lugar simbólico en la construcción política de Kicillof.
En 2019, cuando el peronismo bonaerense buscaba ordenar sus distintas expresiones para enfrentar a María Eugenia Vidal, Avellaneda fue escenario de una de las grandes fotos de unidad del espacio. Dirigentes, intendentes y distintos sectores del peronismo confluyeron allí en una construcción que terminaría llevando a Kicillof a la Gobernación.
La diferencia con aquel momento es sustancial.
En 2019, la discusión era cómo construir unidad detrás de Kicillof gobernador.
Ahora, el interrogante que atraviesa al peronismo es otro:
¿Puede construirse unidad detrás de Kicillof presidente?
La elección de Avellaneda para una de las principales actividades nacionales del MDF adquiere así una lectura particular.
Y hay un dirigente que aparece inevitablemente asociado a esa historia: Jorge Ferraresi.
El intendente de Avellaneda fue uno de los dirigentes que más tempranamente comenzó a plantear públicamente que Kicillof debía dar el salto hacia una candidatura presidencial.
Desde su distrito, Ferraresi habló en 2024 de la necesidad de darle “fortaleza y volumen” a una eventual candidatura de Kicillof y sostuvo que, entre los militantes con los que dialogaba, aparecía con fuerza la idea de que “Axel tiene que ser nuestro próximo presidente”.
La construcción no quedó allí.
En 2025, Ferraresi volvió a utilizar Avellaneda como plataforma para instalar la idea del “Axel 2027”, planteando que, después de las elecciones bonaerenses, había que comenzar a trabajar en la construcción de una candidatura presidencial de Kicillof.
De esta manera, Avellaneda fue adquiriendo un papel particular dentro del armado: no solamente como territorio de pertenencia de Ferraresi, sino como uno de los primeros lugares desde donde comenzó a verbalizarse con mayor claridad la posibilidad de un Kicillof presidente.
La construcción discursiva también tiene un antecedente que conecta el presente con la primera candidatura de Kicillof.
La frase “Hay otro camino” ya aparecía en el discurso político del gobernador durante la campaña de 2019, cuando buscaba presentar una alternativa al modelo de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.
Pero con el paso del tiempo, la consigna adquirió otra dimensión.
En 2025, Kicillof recuperó la frase para confrontar con el gobierno de Javier Milei y plantear que las políticas de ajuste no constituyen el único camino posible para la Argentina.
Y en 2026, “Hay otro camino” pasó a ocupar un lugar central en su discurso político, particularmente en la construcción del Movimiento Derecho al Futuro.
La consigna funciona así como una síntesis de la propuesta que el kicillofismo busca instalar: frente al modelo de Milei, existe una alternativa.
El próximo paso es determinar quién encarna electoralmente esa alternativa.
Mientras evita formalizar una candidatura presidencial, Kicillof comenzó a desarrollar una agenda cada vez más nacional.
En las últimas semanas realizó actividades fuera de Buenos Aires, entre ellas un viaje a Chaco, donde mantuvo encuentros con dirigentes del peronismo local y participó de actividades sindicales.
El movimiento es significativo porque el gobernador empieza a recorrer un territorio político que excede su responsabilidad institucional como mandatario bonaerense.
La construcción del MDF también acompaña ese proceso.
El plenario de Avellaneda será precisamente una demostración de esa intención: llevar la estructura política que se consolidó alrededor de Kicillof en la Provincia hacia una dimensión federal.
Por eso, el dato central del 19 de septiembre no necesariamente estará en una frase explícita.
No se espera que Kicillof diga “soy candidato a presidente”. Tampoco que formalice una fórmula o presente una plataforma electoral para 2027.
El movimiento puede ser más sutil.
Un discurso nacional, una fuerte confrontación con Milei, una reivindicación de la construcción del MDF, referencias al futuro del peronismo y, sobre todo, la posibilidad de que el gobernador se presente cada vez más claramente como quien puede encabezar ese “otro camino” en 2027.
La respuesta de la militancia también será observada con atención.
Avellaneda podría convertirse así en una suerte de kilómetro 0 simbólico de la candidatura presidencial de Kicillof: no porque allí vaya a producirse un lanzamiento formal, sino porque reúne demasiados elementos de la construcción que viene tomando forma.
Fue escenario de la unidad que llevó a Kicillof a la Gobernación.
Fue el territorio desde donde Ferraresi comenzó a impulsar públicamente su candidatura presidencial.
Fue sede de actos del Movimiento Derecho al Futuro.
Y ahora será el lugar elegido para mostrar, por primera vez con una dimensión federal, una estructura política que busca trascender la Provincia.
La pregunta, entonces, no es solamente qué va a decir Kicillof el 19 de septiembre.
La pregunta es qué lectura hará el peronismo de lo que ocurra en ese escenario.
Porque si en 2019 Avellaneda fue una postal de la unidad detrás de Kicillof gobernador, 2026 podría convertirla en la primera gran postal de una eventual unidad detrás de Kicillof presidente.
Y en esa historia, el rol de Ferraresi vuelve a ser central.
¿Será Avellaneda el lugar donde comience a tomar forma definitiva el camino de Kicillof hacia 2027?