Los posicionamientos políticos de cara a la confección de armados con miras al 2027 están a la orden del día en la provincia de Buenos Aires. Los libertarios y el PRO ya han comenzado las charlas preliminares con la pretensión de volver a reeditar la alianza electoral que sostuvieron durante el 2025.
Aquel experimento les acarreó una dura derrota en la instancia de las elecciones provinciales, que se equilibró con un triunfo ajustado en la categoría de diputados nacionales casi dos meses después con la puesta en marcha de la boleta única de papel como novedoso instrumento.
Los amarillos, como viene anticipando PDS, pedirán en esta ocasión como condición indispensable para avanzar en las charlas con LLA que no les pisen con candidatos violetas la docena de distritos que manejan. Además, el macrismo se muestra a favor de votar la continuidad de las Paso en la provincia en caso de que en Congreso Nacional las suprima.
Si bien la conducción de Cristian Ritondo ya aceita los engranajes con Sebastián Pareja para volver a poner en marcha la maquinaria electoral de manea conjunta, los amarillos exigirán mayor laxitud al karinismo en lo que respecta a la conformación de las listas de candidatos a legisladores y fundamentalmente respeto por los armados territoriales que despunta el macrismo.
El ex presidente, por lo pronto, no abandona la cautela sobre el resultado de las charlas con el mileísmo y ha mandado a caminar la provincia al líder de los senadores provinciales Pablo Petrecca, que ya dejó en claro que esta vez sí jugará por adentro de la posible alianza electoral con libertarios y otras fuerzas afines.
En rigor, el espacio amarillo tiene dos perfiles bien diferenciados, por un lado el ritondismo alineado con Diego Santilli que defiende a capa y espada la alianza con los violetas en la provincia de Buenos Aires, y por el otro cordón se encuentra el jorgemacrismo que encabeza Petrecca y que pone por delante como condición el respeto por la territorialidad.
El macrismo duro busca preservar la unidad partidaria, por eso es que Mauricio Macri habilitó las charlas con el parejismo pero sin perder un ápice de identidad: “No tenemos que diluirnos en LLA, debemos mantener nuestra diferencias aunque coincidamos en la macro”, suelta una fuente legislativa amarilla a este portal.
Lo concreto es que esta vez el PRO reivindica el espíritu movimientista y se subirá al propósito de conformar una amplia alianza opositora más allá del mileísmo: “Esta vez no alcanza con los dos espacios, debemos ampliarnos”, razonan.
En esa línea es que desde el espacio amarillo han comenzado a fogonear la chance de incorporar al amplio frente que pergeñan, no solo al radicalismo ligado al abadismo y al foro de intendentes centenarios, sino también a los lilitos, que fueron parte de Somos Buenos Aires en 2025, y al passaglismo.
Los amarillos descartan de plano que puedan formar parte de un potencial frente el sector ligado al loustocismo y retazos del manismo: los vislumbran más tendientes a reeditar un espacio de centro como los fue Somos con sectores del peronismos no k. El macrismo siente nostaligia de los tiempos de Juntos por el Cambio y en el horizonte futuro añoran reeditar una alianza de aquel tipo.
Si bien desde el partido fundado por Mauricio Macri presienten que Diego Santilli será eventualmente ungido por los hermanos Milei como candidato a gobernador en la provincia de Bueno Aires, entienden que si se lleva adelante una interna con otros candidatos el espacio frentista se revitalizaría. En ese menester es que el juninense Pablo Petrecca emerge nítidamente como una clara figura que puede participar de ese cónclave interno en representación del macrismo duro.
En el PRO son plenamente conscientes de que si no confluyen un cúmulo de espacios será complejo pelearle palmo a palmo al peronismo la elección provincial. Es por esto que para los amarillos también resulta clave impulsar en la Legislatura bonaerense la instauración en el sistema electoral bonaerense de la boleta única de papel.
Por el momento, en las charlas preliminares que se vienen llevando a cabo entre amarillos y violetas se busca confeccionar un decálogo de reglas básicas respecto a los límites de cada espacio y persiguen darle un marco a la estrategia de negociación con otras fuerzas políticas afines.