Este miércoles se realizó en el Obelisco una manifestación en defensa de la Ciencia y en reclamo por los salarios y despidos de trabajadores e investigadores. Sobre esta cuestión, Política del Sur consultó a Mario Pecheny, integrante del directorio del CONICET e investigador en Ciencias Sociales sobre Política y Derechos en Salud, Género y Sexualidad, en Argentina y América Latina.
Pecheny expresó que se trató de una concentración en diferentes puntos del país para visibilizar “las políticas que se están llevando a cabo de desfinanciamiento y de hostilidad hacia el sector”. Asimismo, mencionó el slogan de “Ponete la camiseta” en defensa de la Ciencia como un “juego” recordando el reciente Mundial de Fútbol. “La ciencia es una causa que también puede ser y es de todo el pueblo argentino, no solo de quienes se dedican a ella como profesión”, afirmó.
“En la relación del salario con la inflación, estamos a la mitad de cuando empezó este Gobierno, y como cualquier ser humano sabe, si tenés la mitad de salario, se te complica no solo el trabajo, sino la propia existencia”, comentó Pecheny y señaló que sumado a esto existe la “incertidumbre” en diferentes organismos científicos con respecto a despidos y retiros voluntarios. Además, mencionó los recortes no solo en salarios y becas, sino también en fondos para el mantenimiento y la compra de insumos.
Asimismo, el investigador manifestó que “el presidente de la Nación dijo que está feliz con que quienes trabajamos en el sector público, veamos nuestros salarios deteriorados para expulsarnos”. “Es una política que tiene esa intencionalidad, lo mismo con las agresiones. Decir que hay terroristas disfrazados de estudiantes, profesores o de investigadores, es acusar de un delito espantoso a toda una comunidad”, lamentó.
Sobre la parálisis para los casi 400 becarios que se encuentran esperando los resultados del concurso para el ingreso a la carrera de Investigador Científico, Pecheny planteó que “es un problema grave porque es gente que se vino formando, el Estado los ayudó y probablemente encuentren trabajo en algún otro lado. Pero después andá a recuperarlos, porque van a estar trabajando en otro lado y el sistema se los pierde”.
“La destrucción es, sobre todo, a esa expectativa de poder trabajar como investigador o investigadora en este país. Es desarmar los equipos en lo que se les ocurra, puede ser biotecnología o historia argentina, no importa, de todas las generaciones. Estás desaprovechando, es tirarte un tiro en el pie, porque invertiste en alguien que aprendió una técnica y aprendió a trabajar en un campo. Ningún investigador se enriqueció siendo investigador pero por lo menos podías vivir de tu trabajo”, finalizó.