El crimen de Nahuel Godoy, el niño de 12 años con autismo asesinado por su padre en Rafael Calzada, dejó a una familia atravesada por el dolor y abrió también una serie de interrogantes sobre lo ocurrido antes del desenlace fatal.
Su mamá, Mónica Rodas, habló con el programa de straming Política del Sur y reconstruyó parte de la historia que rodeó al vínculo entre el hombre y el menor. “Él pedía para ver a su hijo y la Justicia decía que él tenía los mismos derechos, pero no hubo un seguimiento”, sostuvo.
La mujer contó que llevaba nueve años separada del padre de Nahuel y que, pese a la ruptura de la pareja, el hombre continuaba viendo al niño bajo un régimen de tenencia compartida. Según su relato, la Justicia sostenía que ambos padres tenían los mismos derechos, pero no existía un seguimiento suficiente sobre la situación.
Nahuel tenía autismo y no hablaba. Por ese motivo, su mamá explicó que cada vez que regresaba de estar con su padre necesitaba acompañarlo para recuperar sus rutinas y estabilizarse. “Mi hijo no hablaba, pero cuando volvía tenía que regularlo para que vuelva a tener una rutina normal”, explicó.
Según contó, el niño expresaba aquello que le ocurría mediante episodios de crisis que la familia intentaba contener. “Lo manifestaba a través de picos de crisis. Lo calmábamos sin saber”, relató.
En su testimonio, la mamá de Nahuel también habló de situaciones de violencia que, según aseguró, sufrió durante la relación con el padre del niño. “A mí sí me pegó”, afirmó.
Mónica sostuvo que intentó recurrir a la Justicia, pero que no logró que su denuncia fuera tomada. “No me aceptaron la denuncia porque decían que no tenía golpes”, aseguró.
Mónica también reconoció que durante años concentró buena parte de sus esfuerzos en acompañar a su hijo por su condición y atender sus necesidades cotidianas. “Me dediqué tanto a mi nene por el tema del autismo, que no vi eso: la violencia vicaria”, expresó.
El concepto de violencia vicaria refiere a aquellos casos en los que los hijos son utilizados como instrumento para provocar daño a la madre. En este caso, la mamá de Nahuel considera que esa perspectiva resulta fundamental para analizar lo ocurrido y para evitar que otras mujeres atraviesen una situación similar.
Ahora, mientras la investigación judicial continúa y el padre de Nahuel permanece detenido acusado por el asesinato, la familia busca que el caso no quede solamente como una investigación por un homicidio.
El pedido de Mónica apunta también a revisar qué ocurrió antes, qué señales pudieron haber sido advertidas y por qué, según su testimonio, sus pedidos de ayuda no tuvieron el resultado esperado.
La movilización realizada para reclamar justicia por Nahuel tuvo justamente ese doble objetivo: pedir el esclarecimiento del crimen y visibilizar la violencia vicaria para que ninguna otra madre tenga que atravesar una tragedia similar. “Una marcha por justicia por Nahuel y para que ninguna mamá pase por esto”, fue el reclamo que acompañó la convocatoria.
Mientras la Justicia intenta determinar las circunstancias exactas del asesinato, Mónica busca respuestas sobre algo que para ella comenzó mucho antes de aquel día: por qué nadie pudo proteger a su hijo.