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Deprecated: strtolower(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/u831921299/domains/politicadelsur.com/public_html/includes/simple_html_dom.php on line 711 Avellaneda tiene una Sierra que no recorta y paga 12 millones por asesorar - Política del Sur
SOCIEDAD | 12 AGO 2026
UN FESTIVAL DE MILLONES
Avellaneda tiene una Sierra que no recorta y paga 12 millones por asesorar
Una postal incómoda. Ferraresi dejó la intendencia para recorrer Buenos Aires y buscar apoyos para 2027. En Avellaneda, su esposa Magdalena Sierra quedó al frente del Ejecutivo. Ahora, el salario millonario de un funcionario vuelve a poner bajo la lupa su modelo de poder.
La candidatura de Jorge Ferraresi a la Gobernación bonaerense empieza a tener una particularidad incómoda: cuanto más intenta proyectarse hacia la Provincia, más necesario parece mirar qué deja detrás en Avellaneda. El intendente se apartó de la gestión municipal para comenzar a recorrer el territorio bonaerense con la mira puesta en la sucesión de Axel Kicillof, mientras su esposa, Magdalena Sierra, quedó al frente del municipio. La maniobra es legal y políticamente posible, pero difícilmente pueda presentarse como una señal de renovación cuando el poder municipal continúa orbitando alrededor del mismo apellido.
El dato político no es menor. Ferraresi gobierna Avellaneda desde 2009 y ahora pretende transformar esa experiencia en credencial para llegar a La Plata. En mayo, el Movimiento Evita de Avellaneda ya salió a respaldar públicamente su candidatura y lo ubicó como uno de los nombres del peronismo para 2027, en una interna donde también aparecen intendentes como Julio Alak, Federico Otermín, Mayra Mendoza, Federico Achával y Mariel Fernández.
Pero una cosa es construir una candidatura y otra, bastante más exigente, vender un modelo de gestión. Y allí aparece el problema que los concejales de la región deberían mirar con atención: ¿qué tipo de Estado pretende Ferraresi llevar a la Provincia? Se preguntan las voces opositoras del municipio.
La discusión salarial que ahora trasciende en Avellaneda funciona como una postal incómoda. Según la información difundida sobre el nuevo cargo del marido de la intendenta, su remuneración rondaría los 12 millones de pesos mensuales, bajo el argumento de que se trata de una categoría que contempla reconocimientos por trayectoria dentro del municipio. Si la cifra es correcta, no se trata solamente de una discusión sobre cuánto cobra un funcionario: la pregunta política es qué criterios utiliza una administración para establecer semejantes diferencias y quién controla esas decisiones.
El contraste merece ser puesto sobre la mesa justamente porque el propio municipio presentó el Presupuesto 2026 como una herramienta de “eficiencia” y “uso responsable de los recursos”. El cálculo aprobado asciende a $20.850 millones.
Ferraresi puede argumentar que una trayectoria extensa merece reconocimiento. Es una explicación posible. Lo que resulta mucho más difícil de explicar es por qué ese reconocimiento aparece en un momento en que el intendente ya está pensando en otra candidatura, mientras la estructura municipal queda en manos de su esposa y el oficialismo prepara su desembarco provincial.
Y ahí aparece la pregunta que nadie debería esquivar: ¿Ferraresi quiere construir un proyecto provincial o simplemente ampliar el esquema de poder que durante años consolidó en Avellaneda? ¿El que la intendenta quiere mostrar en la marcha de San Cayetano o el que le abona al un ex intendente por un asesoramiento?
La nueva jefatura fue creada mediante el Decreto N.º DECRE-2026-3439-E-MUNIAVEBA-INT, , firmado por Sierra el 6 de agosto.
Su principal activo es justamente su permanencia: conoce el territorio, tiene estructura y logró convertirse en un actor de peso dentro del espacio de Kicillof. Pero esa misma permanencia puede transformarse en su mayor pasivo electoral. En una Provincia atravesada por intendencias con liderazgos propios, nadie parece demasiado dispuesto a aceptar que el futuro gobernador llegue con la receta de “esto funciona porque siempre lo manejamos nosotros”.
La paradoja es evidente. Ferraresi salió de Avellaneda para buscar la Provincia, pero cada decisión que queda en el municipio será observada como parte de su campaña. Y cuando una administración que habla de eficiencia debe salir a explicar salarios de ocho cifras, cargos creados a medida y la continuidad familiar del poder, el problema deja de ser contable. Pasa a ser electoral.