El cristinismo quiere discutir en el marco del paquete de expedientes de la reforma política los cuatro lugares vacantes en la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
Vale recordar que el Cuerpo judicial no tiene el quórum para sesionar y en ocasión de cada acordada debe acudir al titular de la Procuración para poder avalar el tratamiento de los temas que le conciernen.
En rigor, el gobernador bonaerense Axel Kicillof tenía cavilado en primera instancia un plan para cubrir los lugares en el máximo tribunal: constaba de la distribución de una silla para cada tribu del oficialismo y el restante escaño estaba planeado para el radicalismo abadista.
El transcurso del tiempo y la profundización de la interna peronista fue dejando aquellos deseos primarios en saco roto, y el mandatario provincial decidió poner la cuestión en el freezer.
También el radicalismo abadista perdió influencia dentro del espectro legislativo por lo que en el actual escenario La Libertad Avanza se envalentona y asume la empresa de ir por ese lugar.
Así las cosas, y ante la demanda del titular del máximo tribunal Sergio Torres al Parlamento para agilizar los nombramientos para un correcto desempeño del Cuerpo judicial es que el cristinismo acentúa a presión sobre Kicillof para que se traten la designaciones dentro del paquete de proyectos que integran la reforma política.
El mismo consta del impulso a las reelecciones indefinidas de los intendentes, la continuidad o no de las PASO y un posible desdoblamiento de los comicios provinciales.
La cuestión es que el cristinismo aceptaría a priori una discusión integral de esos temas si es que se involucra además en el debate los nombramientos en la Suprema Corte de Justicia.
Lo cierto es que el segundo semestre ya alumbra en el firmamento parlamentario y aún se encuentra el pescado sin vender.
El oficialismo provincial continúa aguardando si el Congreso Nacional suspende o elimina las PASO, y en ese caso es factible que inste al Parlamento a mantener las primarias en el ámbito provincial: habría que institucionalizarlo mediante una ley que las desenganche de las primarias nacionales.
Habría un consenso ya testeado entre las principales fuerzas políticas de la oposición, salvo los libertarios, para garantizar la continuidad de la herramienta electoral a nivel provincial.
En caso de una potencial suspensión de las PASO a nivel nacional es factible que el gobernador juegue la carta del desdoblamiento como le ruegan sus intendentes: en un juego a dos bandas buscaría retener la provincia y asimismo darle un espaldarazo a su candidatura presidencial en caso de una victoria. El cristinismo, en tanto, no ve con buenos ojos esa jugada, deslizan que el comicio provincial debe suscribirse al marco de una estrategia electoral nacional.
El principal asunto que hoy preocupa en calle 6 tiene que ver con qué hacer con la reelección indefinida de los alcaldes, ya que la mayoría de los que reportan en las filas del movimiento político del gobernador no pueden presentarse en el 2027.
En ese sentido, hoy el principal obstáculo para avanzar con esa cuestión es el rechazo sostenido del massismo a la propuesta: los renovadores fueron precursores del límite a más de dos mandatos consecutivos en el año 2016.
El cristinismo de hecho tampoco lo avalaría, ya que si bien en 2025 propugnó un expediente, que luego naufragó en Diputados, que impulsaba la reelección indefinida de legisladores provinciales y concejales, nada sugirió en aquel momento sobre la suerte de los intendentes.
Lo concreto es que desde el axelismo estarían dispuestos a negociar en los próximos meses lo concerniente a un posible desdoblamiento, la continuidad o no de las PASO en la provincia y la reelección indefinida de los alcaldes, pero por el momento no se mostrarían convencidos de extender la discusión a las vacancias en la Corte.
En ese sentido, entienden que la definición sobre los lugares en el máximo tribunal debería darse de manera independiente a la discusión de la reforma política.