El juez de Garantías 1 de Lomas de Zamora, Jorge López, le denegó el pedido de excarcelación a Hernán De Campo y Lucas Della Vedoba, los dos detenidos acusados de una estafa millonaria con la venta de autos en la agencia Vi-Lion, de Temperley.
La defensa había pedido la excarcelación argumentando la baja pena en expectativa por el hecho imputado. Pero el juez López consideró que el tiempo que pasaron prófugos demostraba el riesgo de que volvieran a delinquir.
Por eso, De Campo y Della Vedoba continuarán detenidos hasta el juicio oral. Los dos están imputados por 26 estafas reiteradas y asociación ilícita, a disposición de la UFI 8 de Lomas de Zamora.
De Campo, ex jefe de Ventas de la agencia, fue atrapado en un barrio cerrado de José C. Paz. Della Vedoba, ex gerente de la concesionaria, fue detenido en una vivienda de Ituzaingó.
Ambos declararon ante el fiscal Jorge Grieco que eran solo trabajadores de la agencia y que no tenían relación con las estafas. En la causa sigue prófugo Hernán Velardo, dueño de la concesionaria, señalado como jefe de la asociación ilícita.
Los investigadores detectaron además que personas que dicen representar a la agencia siguen contactando a las víctimas con excusas, para que abandonen el reclamo.
La agencia funcionaba en la esquina de Yrigoyen y Garibaldi, en Temperley. Las primeras denuncias datan de 2024, y la UFI 8 avanzó en la causa tras la denuncia de tres víctimas.
Según la investigación, empleados de Vi-Lion contactaban a las víctimas por redes sociales para ofrecerles la compra de un auto. Luego los citaban en la agencia, donde un vendedor cerraba la operación.
Las víctimas firmaban un convenio de reserva y recibían un CBU para pagar la seña y las cuotas. A los pocos meses, ante los primeros reclamos, empezaban las excusas: demoras por falta de stock o trámites administrativos.
Algunas víctimas llegaron a entregar hasta 5 millones de pesos en cuotas, y otras hasta 3 mil dólares. En un momento, además, les dieron otro CBU para los depósitos: era de los propios empleados, a quienes el dueño obligaba a cobrar con sus cuentas personales.