La elección que dilucidará la sucesión de Axel Kicillof podría traer aparejado una polarización extrema entre dos frentes electorales, con el aditamento de que la irrupción de terceras opciones en un final cerrado pueden llegar a influir decisivamente por los puntos que puedan rapiñarle a las principales fuerzas.
En la provincia de Buenos Aires resta saber si finalmente habrá Paso o no, tomando en cuenta que en el ámbito nacional la posibilidad de eliminarlas asoma como una posibilidad altamente probable, en la provincia habría consenso entre las principales fuerzas, salvo el mileísmo, para su continuidad.
En ese caso, y como viene informando PDS, la Legislatura bonaerense deberá sancionar una norma que las desenganche en primera instancia de la órbita nacional y luego enhebrar una legislación alusiva que las incorpore al sistema electoral bonaerense. También, el Parlamento bonaerense tendrá la misión de definir si finalmente implementa en su sistema electoral la boleta única de papel, algo por lo que presionan las fuerzas opositoras en su conjunto.
Será clave, en ese sentido, la determinación que asuma el massismo que, en caso de una potencial anuencia, podría desequilibrar la balanza en el Senado donde el peronismo tiene mayoría simple. El sector que responde a Sergio Massa hasta el momento se ha limitado a sostener que hay que estudiar todas las propuestas elevadas ante los Cuerpos legislativos antes de tomar una decisión al respecto.
El mileísmo sostiene puertas adentro que la puesta en marcha de la BUP le restaría al peronismo el peso estratégico del aceitado aparato del conurbano bonaerense.
De igual modo, habrá que definir si también el gobierno de Axel Kicillof insiste con hipotético desdoblamiento, algo que podría estar atado a si finalmente se consigue avanzar en lo que tiene que ver con la reelección indefinida de los alcaldes: hoy esa chance asoma como muy compleja. La mayoría de los jefes comunales que no pueden reelegir pertenecen al Movimiento Derecho al Futuro que empuja la candidatura presidencial del gobernador bonaerense.
La decisión de Kicillof de adelantar los comicios provinciales en las elecciones de medio término de 2025 terminó por apresurar los desaguisados internos con el cristinismo, que exigía que la provincia debía estar supeditada a una estrategia nacional del peronismo. Habrá que visualizar cuál es el juego que expondrán en el marco de su estrategia política algunos sectores del centro de espectro ideológico que podrían terminar por comerle votos a algunas de las dos alianzas que se proyectan como factibles para pelear por la gobernación.
El radicalismo todavía no ha diseñado una movida electoral pero se descuenta que habrá tironeos entre un abadismo, que prefiere sumarse a una amplia alianza anti k con el PRO y los libertarios, y Evolución que amaga con emular un pacto político similar al que se intentó con Somos Buenos Aires sumando a sectores residuales del PRO y a aquellos peronistas que queden afuera del armado kirchnerista.
Otro actor que también asoma como clave en la política bonaerense con miras al 2027 es el passaglismo. Si bien los hermanos que mandan en San Nicolás cerraron en el Senado un acuerdo con la fernandista Natalia Quintana que se sumó al bloque Hechos, en Diputados la jugada no se replicó con el espacio que responde a Alejandra Lordén. “Los Passaglia evaluarán hasta último momento si juega solos o forman parte de una alianza, en ese tiempo se subirán el precio lo más posible”, explica a PDS un referente parlamentario que conoce el juego político bonaerense.
Lo cierto es que tanto Manuel como Santiago Passaglia mantuvieron sintonía fina con el presidente Milei en el amanecer de su gestión, inclusive la buena onda movilizó al entonces jefe de Gabinete, Guillermo Francos, a recibir a los hermanos en La Rosada en los albores de la gestión libertaria. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron las rispideces y también el despegue del gobierno violeta: también rechazaron la estrategia ritondista de negociar en condiciones desventajosas con el karinismo una alianza electoral en 2025.
Hoy los Passaglia prefieren embanderarse bajo un discurso anticasta que no deja entrever que carta podrían esgrimir en la elección de 2027. Su armado, por el momento, se circunscribe mayoritariamente a San Nicolás y si bien en el 2025 tuvieron de su lado al angelicista alcalde de Pergamino Javier Martínez, la permanencia del senador de aquellos pagos Juan Manuel Rico Zini en el bloque del PRO en la Cámara Alta funciona actualmente como una divisoria de aguas.
Tampoco se descarta que los hermanos de San Nicolás puedan, finalmente, recalar en esa alianza que cavilan el ritondismo y el abadismo con los libertarios: “Están más cerca de una alianza de ese tipo que de Kicillof, aunque también pueden jugar solos”, explica una fuente cerca a los bloques legislativos que le responden al passaglismo.
Este armado con epicentro en San Nicolás tiene su pata platense con el senador Marcelo Leguizamón que ya avisó que se lanzará a competir por la intendencia platense, aunque el “chuby” imagina la construcción de un gran frente antikirchnerista que enfrente al alaksimo. ¿Será esa movida platense el preludio de una posible incorporación del passaglismo a un frente anti k en la provincia?.