Esta semana, el frío se instaló definitivamente en casi todo el territorio nacional, y según las proyecciones se esperan los días con más bajas temperaturas del año. En la zona del AMBA, las marcas térmicas estarán por debajo de los cero grados, lo que anticipa días complicados para las infecciones respiratorias.
Es que cada invierno, los contagios por estas patologías, que van desde el refrío y la gripe estacional hasta la neumonía y el Covid-19, suelen abarrotar guardias hospitalarias y centros asistenciales. Este año, las proyecciones son más graves, ya que desde el comienzo del 2026 el gobierno nacional inició un proceso de ajuste sobre el sistema sanitario, que afecta la atención.
Si bien la salud pública en el país es mayoritariamente responsabilidad de las provincias, la desarticulación de los programas nacionales impacta de lleno en su capacidad, lo mismo que los recursos que se dejaron de enviar, en el marco del plan motosierra que lleva adelante Javier Milei.
En este contexto, los 70 mil millones de pesos que dejaron de enviarse para sostener las tareas del Ministerio de Salud nacional es el corolario de la crisis que se avecina. Así lo denunció la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA), que habló de un “colapso” de la atención hospitalaria, incluso antes que llegue el pico del brote de las infecciones respiratorias.
Además, se alertó por la situación de otras enfermedades, como la tuberculosis y la sífilis que vienen creciendo en los últimos años, de la mano de la falta de prevención y de insumos para su combate.
Durante este año, el gobierno profundizó el ajuste en la estructura del Ministerio de Salud nacional, recargando la atención en la sprovincias.los cierres de programas como el Remediar y el vaciamiento de direcciones de la estructura sanitaria genera una situación de crisis, que el aumento de casos de infecciones respiratorias deja al descubierto. Así, la FESPROSA publicó un reporte donde se pone de manifiesto estas realidad, y se advierte sobre las inmediatas consecuencias que traerá.
“Se profundiza el colapso sanitario por la inacción del Ministerio de Salud de la Nación”, denunció el gremio médico, que marcó que la epidemia de influenza “llega a su clímax y el gobierno no hace nada”. “Las camas están saturadas al 95 por ciento en hospitales de todo el país. Y el pico del brote todavía no llegó”, destacó el informe de la entidad, al que tuvo acceso Política del Sur.
Según los datos oficiales del último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), correspondiente a la semana epidemiológica (SE) 24, se confirma que los virus respiratorios “continúan en aumento en nuestro país”, aunque se aclara que se mantienen “dentro de los niveles esperados para esta época del año”. Se mantiene la circulación predominante del virus de influenza A (H3N2), mientras que el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) muestra un leve incremento con respecto a semanas anteriores y el SARS-CoV-2 continúa en niveles bajos.
Ante esta situación, la FESPROSA recalcó que la realidad, que suele repetirse todos los inviernos, se agrava por el ajuste que sufre el sistema sanitario. “Según informes del propio Ministerio de Economía, la Nación recortó un 41 por ciento el dinero destinado a apoyar a las provincias en tareas ineludibles e indelegables”, resaltaron.
“El dinero para medicamentos, guardias y equipos para enfrentar la epidemia, en lugar de aumentar, disminuyó”, insistieron desde la entidad gremial. A eso se suman los recortes de la resolución 20/26: 70 mil millones de pesos menos para el presupuesto de salud. Para FESPROSA; la cadena es clara: “Ajuste genera hospitales colapsados, que terminan con riesgo para la vida de las personas”.
Durante la última semana, se notificaron 167 nuevas internaciones por infecciones respiratorias graves (IRAG) en la vigilancia centinela, con un total de 3.081 en lo que va del año. Por otro lado, en lo que refiere a los casos notificados en pacientes ambulatorios, el BEN informa que durante las SE 23 y 24 se notificaron 149 casos confirmados de influenza y que la positividad bajó al 41 por ciento.
La vigilancia genómica realizada por la ANLIS Malbrán confirma que la variante predominante de influenza A sigue siendo el subclado K (J.2.4.1), al cual corresponde el 95 por ciento de las muestras caracterizadas en 2026. Durante la última semana se identificaron 24 nuevos casos de este subclado, con un acumulado total de 269 casos en lo que va del año.
Las regiones NOA y Centro siguen concentrando la mayoría de los casos de la variante K, con un total de 199 casos (100 en Centro y 99 en NOA), 15 más que la semana anterior.
A esto se le suman otras situaciones complejas en materia sanitaria, con brotes de enfermedades hasta ahora controladas. Una de ellas es la tuberculosis. El dato que encendió las alarmas surge también del último Boletín Epidemiológico Nacional: entre las semanas epidemiológicas 1 y 22 de 2026 se registraron 6.482 casos de tuberculosis en Argentina, contra 3.777 notificados en el mismo período de 2020.
La suba es del 71,6 por ciento y confirma “una curva ascendente sostenida desde 2022, luego de una baja puntual en 2021”. En la provincia de Buenos Aires, la preocupación tiene doble peso. Por un lado, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentraron en conjunto el 66,1 por ciento de los casos nacionales informados en 2025.
Durante una conferencia de prensa, el ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak validó los datos oficiales y marcó una diferencia política sobre la lectura del fenómeno. “El aumento de tuberculosis es cierto desde que llegó este gobierno; venía viéndose desde antes, es cierto, pero con este gobierno aumentó mucho, un 65 por ciento de aumento el último año de tuberculosis respecto del promedio de los últimos 5 años”, sentenció.
El ministro ubicó el problema en una zona donde la discusión sanitaria se cruza con la situación económica. Según explicó, la tuberculosis no puede leerse solo como una infección bacteriana, sino como una enfermedad atravesada por las condiciones de vida como “el hacinamiento, la mala nutrición, los problemas habitacionales, el estrés y la coexistencia con otras enfermedades”.
El cuadro nacional agrega un dato de gravedad: de acuerdo con la información sanitaria incorporada al material oficial, en Argentina se registra una muerte por tuberculosis cada siete horas. Ante esto, Kreplak afirmó que el Gobierno nacional interrumpió el programa específico para tuberculosis y dejó de proveer insumos sensibles para diagnóstico y tratamiento. “Este gobierno cuando asumió, frenó el programa nacional de tuberculosis, cortó la dispensa de medicamentos y la provisión de reactivos”, afirmó el ministro.
Ante este cuadro de situación, desde FESPROSA repudiaron “la inacción del ministro (Mario) Lugones”, por no poner en marcha instancia de diálogo y debate que permita junto a los trabajadores buscar una solución a esta situación. Una de las medidas que reclaman es la convocatoria al Consejo Federal de Salud, que reúne a los ministros de todo el país.
“Hoy la situación empeoró”, aseguraron. “Si queremos evitar más muertes, si queremos atender la emergencia, debe convocarse ya al Consejo Federal de Salud. El presidente Milei, el ministro Lugones y el ministro (Luis) Caputo no pueden mirar para otro lado”, insistió FESPROSA. A esa cumbre, la idea del gremio es llevar es llevar una serie de cuestionamientos, como las bajas tasas de vacunación; falta de campañas oficiales; menor compra de vacunas; ausencia de datos públicos sobre vacunación antigripal en adultos mayores.
Además, desde lo estrictamente sindical entre los principales pedidos se encuentran: “restituir partidas presupuestarias destinadas a hospitales; reforzar recursos humanos; garantizar medicamentos e insumos; incorporar la participación de los trabajadores sanitarios en el diseño de las políticas públicas. “Queremos sentarnos a decir dónde faltan los recursos”, concluyeron.