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Deprecated: strtolower(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/u831921299/domains/politicadelsur.com/public_html/includes/simple_html_dom.php on line 711 En modo candidato, el mensaje político de Lorenzetti a un año de la detención de Cristina recibió ataques explícitos - Política del Sur
SOCIEDAD | 20 JUN 2026
LORENZETTI EN LA MATANZA
En modo candidato, el mensaje político de Lorenzetti a un año de la detención de Cristina recibió ataques explícitos
En medio de versiones sobre una eventual candidatura presidencial en 2027, el ministro de la Corte eligió La Matanza para desplegar una narrativa sobre crisis de representación, democracia y gobernabilidad. Pero, los mensajes de la política contra el Juez fueron explícitos. Política del Sur estuvo presente.
La exposición del Juez de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Lorenzetti, en la Universidad Nacional de La Matanza sobre los desafíos de la inteligencia artificial dejó una conclusión evidente: más allá del tema convocante, el ministro de la Corte construyó un discurso esencialmente político.
Y en un contexto donde distintos medios y dirigentes especulan con la posibilidad de que el magistrado aspire a una candidatura a la Presidencia en 2027, cada una de sus intervenciones públicas comienza a ser observada bajo una lógica electoral.
La elección de La Matanza como escenario no fue un dato menor. Se trata del principal distrito electoral del país y uno de los símbolos históricos del peronismo bonaerense. Sin embargo, dos hechos llamaron particularmente la atención. El primero fue la ausencia del intendente Fernando Espinoza, principal referencia política local. El segundo, la aparición de pintadas en las inmediaciones de la universidad con consignas como “Lorenzetti ladrón” y “Lorenzetti delincuente”. Ninguno de los dos episodios se tendría que considerar casual dentro de la dinámica política del conurbano.
Tampoco pasó inadvertido que Lorenzetti no mencionara a Espinoza durante su intervención. En términos políticos, el silencio suele ser tan significativo como la palabra. La falta de reconocimiento al jefe político del distrito y la ausencia de éste en el acto pueden interpretarse como la inexistencia de una articulación política entre ambos espacios o, al menos, como una decisión deliberada de evitar una foto de alineamiento.
En cuanto al contenido de la exposición, Lorenzetti presentó un diagnóstico que podría definirse como una crítica a la política tradicional. Habló de sociedades desilusionadas, de la pérdida de confianza en las instituciones y del avance de fenómenos autoritarios y populistas. Sin embargo, desde una mirada progresista emerge una primera contradicción, según el diálogo que tuvo Política del Sur (presente en la exposición) con fuentes peronistas que asistieron al encuentro, como un intendente y un gremialista.
En este sentido, el magistrado describió riesgos para el Estado de Derecho sin formular ninguna autocrítica respecto del papel desempeñado por el Poder Judicial en los procesos de judicialización de la política que durante años fueron denunciados por amplios sectores como expresiones de lawfare, que tiene como ejemplo la condena por corrupción a Cristina Kirchner basada en pruebas indiciales, y precisamente, se presume que las pintadas contra el magistrado están relacionadas a que ese mismo día de la exposición, casual o causalmente, se cumplió un año de la detención de la ex Presidenta de la Nación.
La paradoja es evidente. Quien integra desde hace más de dos décadas el máximo tribunal argentino se presenta como observador de una crisis institucional de la que la propia Justicia forma parte. La ausencia de referencias al rol de la Corte en la pérdida de legitimidad institucional debilita la consistencia de su diagnóstico.
Cabe señalar en el estudio de confianza de la Universidad Torcuato Di Tella, en lo que se refiere al Índice de Confianza en la Justicia (ICJ), la gran mayoría de la población (8 de cada 10 personas) sigue percibiendo que el sistema judicial en general no es totalmente independiente, eficiente o imparcial.
Otro de los ejes de su discurso fue la necesidad de “despolitizar la gestión”. Allí aparece quizás el componente ideológico más definido de su intervención. Lorenzetti sostuvo que la política se transformó en una ocupación de espacios y que la gestión debería estar guiada por criterios técnicos y profesionales.El planteo conecta con una tradición tecnocrática que suele presentar la administración pública como un problema exclusivamente de eficiencia. Sin embargo, la gestión estatal nunca es neutral.
Las decisiones sobre presupuesto, prioridades sociales, educación, salud o distribución del ingreso son decisiones políticas antes que técnicas. La apelación a la despolitización suele esconder, en realidad, una determinada concepción política que busca desplazar del debate a las identidades colectivas, la militancia y los proyectos ideológicos.
Algo similar ocurre cuando responsabiliza al Estado de Bienestar por la expansión burocrática. La crítica aparece formulada de manera genérica, sin distinguir entre burocracias ineficientes y sistemas públicos que garantizaron derechos sociales.
Para el Ministro de la Corte, curiosamente, el otro problema es “la burocracia interminable que no produce resultados” y que según expresó “esto fue dramático en el Estado de Bienestar”. Al respecto, Lorenzetti dijo que “la burocracia arruinó al Imperio Romano”, sin abir un juicio de valor y sin fundamentarlo, al tiempo que evitó contradecir el hecho fundamental de que Milei haya emitido un decreto presidencial para eliminar el control civil para la elección de jueces de la Corte, considerando además, que según la Política on Line, Lorenzetti habría visitado al Presidente en Olivos para sugerirle dos nombres para ser postulados en la Corte.
Más llamativo aún resulta que el propio Lorenzetti utilice posteriormente el caso de Noruega como ejemplo para pensar la distribución futura de la riqueza generada por la inteligencia artificial. Precisamente Noruega constituye uno de los modelos más exitosos de Estado de Bienestar contemporáneo, a pesar de que fomenta grandes contradicciones en cuanto a la explotación mineral.
La reflexión sobre la fragmentación social también merece atención. Lorenzetti sostiene que ya no existen grandes sujetos colectivos ni partidos capaces de representar mayorías estables. Según su mirada, la sociedad se encuentra dividida en múltiples identidades y demandas parciales.
Ese diagnóstico describe una tendencia real de las democracias contemporáneas, pero también implica una toma de posición política. Naturalizar la fragmentación puede terminar debilitando la construcción de proyectos mayoritarios capaces de articular intereses diversos detrás de objetivos comunes. En otras palabras, la fragmentación deja de ser un problema a resolver para convertirse en el nuevo paradigma de representación.
Donde más evidente quedó la dimensión política de su discurso fue en el capítulo dedicado al trabajo y la inteligencia artificial. Lorenzetti advirtió sobre una posible crisis previsional y social derivada de la automatización, pero evitó formular propuestas concretas sobre cómo financiar un nuevo sistema de protección social. La crítica a la dirigencia por no discutir estos temas resulta válida; sin embargo, él mismo dejó abiertas las preguntas centrales.
La conferencia en La Matanza pareció menos una clase académica sobre inteligencia artificial que una intervención destinada a instalar una narrativa política propia. Una narrativa centrada en la crisis de representación, la necesidad de nuevos liderazgos, la crítica a las estructuras partidarias tradicionales y la búsqueda de un discurso transversal por encima de las identidades políticas existentes.
Si efectivamente Lorenzetti aspira a proyectarse hacia 2027, la exposición dejó pistas sobre el perfil que intentaría construir: un dirigente que se presenta como defensor de las instituciones, crítico de la política tradicional y portavoz de una agenda de modernización. Pero también mostró los límites de esa construcción. Las ausencias, los silencios y los cuestionamientos que rodearon el acto revelan que el camino entre la autoridad judicial y la legitimidad política está lejos de ser automático.