Una regla política básica destaca que los cambios que se lleven adelante en el sistema electoral bonaerense deben encararse en un año no electoral, como el que viene transcurriendo. Sin embargo, la interna dentro del oficialismo no ha dado tregua por lo que consecuentemente se ha venido demorando no sólo la conformación de las comisiones sino también el tratamiento de diversas iniciativas que cobran sustancial importancia hacia el 2027.
La comisión de Reforma Política ya está debidamente conformada en las dos Cámaras parlamentarias desde hace un puñado de semanas, pero hasta el momento no se ha comenzado el trabajo fino del análisis de las distintas propuestas que se encuentran sobre la mesa y que irremediablemente habrá que encarar antes de que finalice 2026. Se prevé un segundo semestre cargado de actividad para una de las comisiones que mayor relevancia cobra dentro el espectro legislativo.
En Diputados, le fue asignado este ente de análisis al camporismo en la perona de la chacabuquense Micaela Olivetto, mientras que en el Senado finalmente quedó para la renovadora Malena Galmarini.
Las comisiones respectivas deberá adentrarse en primera instancia en el análisis del expediente que elevó la Justicia Electoral a los titulares de ambas Camaras, la vicegobernadora Verónica Magario y el presidente de Diputados Alejandro Dichiara, sobre la flexibilización de los tiempos de las presentaciones.
La Justicia Electoral pretende que los períodos sean más laxos en los que respecta a la presentación de alianzas y candidatos: quieren evitar lo que aconteció en 2025 cuando se dispuso el desdoblamiento y hubo que actuar precipitadamente sobre la marcha. En rigor, la Justicia Electoral pretende anticiparse a un posible desdoblamiento en 2027 y es en ese sentido que quiere que en este 2026 queden rubricadas institucionalmente las nuevas reglas del juego.
Con la presencia de Galmarini al comando de Reforma Política en el Senado queda clausurada la opción de que se avance en una iniciativa, por la que presionan los intendentes kicillofistas, que remueva el obstáculo que no les permite volver a presnetarse luego de dos mandatos consecutivos: el massismo empujó con ahínco en 2016 el límite a las reelecciones indefinidas
Muchos analizan dentro del Palacio Legislativo, que si la mayoría de los alcaldes que reportan en las filas del axelismo no pueden acceder a un nueva reelección no tendría consistencia política avanzar en un nuevo desdoblamiento en territorio bonaerense.
En ese esquema entra a tallar otra propuesta que la oposición de libertarios, radicales y amarillos empujan con fuerza: la implementación de la Boleta Unica de Papel (BUP). En concreto, en la Cámara Baja ya habitan algunos expedientes en ese sentido presentados por el mieleísmo y también por el radicalismo abadista.
Es posible que en la Cámara joven se pueda lograr efectivamente una mayoría para avanzar en ese sentido: la pasada sesión por el tema del IOMA fue contundente respecto a que la oposición está en condiciones de juntar quórum. La traba para esa jugada radica en el Senado donde el peronismo despunta una mayoría simple propia de 24 voluntades que podría bloquear cualquier intento opositor.
Todo indica que el peronismo se abroquelará en torno a la negativa a la Boleta Unica de Papel, por lo que salvo un acuerdo de última instancia con los popes libertarios respecto a apoyar la reelección indefinida de los intendentes a cambio de la implementación de este nuevo instrumento electoral el panorama asoma complejo para la movida opositora.
La Legislatura bonaerense debe resolver además la continuidad o no de las internas abiertas, simultáneas y obligatorias que fueron transitoriamente suspendidas en 2025 pero no eliminadas: están atadas a la PASO nacional.
Si bien hay diferencias de matices en algunos bloques legislativos respecto a que no adquieran tinte obligatorio o que en su defecto solo se realicen cuando haya más de dos opciones dentro de un mismo espacio, lo cierto es que tanto el oficialismo como la mayoría de la oposición, salvo el mileísmo que propone su eliminación, ven con bueno ojos la continuidad de la PASO.
Es que si como planean algunos conspicuos referentes del PRO y el radicalismo abadista, emprenden junto a los libertarios una amplia alianza anti K para el pelear por la gobernación es factible que cada fuerza quiera apostar por un candidato propio aunque sea para subirse el precio.
El oficialismo también las considera indispensable, sostienen desde las diferentes tribus que puede convertirse en la herramienta que por fin discierna la disputa aún no zanjada entre el cristinismo duro y el axelismo.