Desde la ventana, Abel Furlán saludó a la multitud, que en la calle cantaba y ondeaba las banderas. La mayoría eran de las seccionales de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que se hicieron presentes en la sede de la calle Alsina para rechazar la intervención judicial al gremio.
Los dedos en V del secretario general desplazado hicieron estallas a la multitud. Junto a Furlán, marcando el amplio respaldo, escuchaba Octavio Arguello, triunviro de la CGT, Walter Correa, ministro de Trabajo bonaerense, Sergio Palazzo titular de La Bancaria y diputado nacional, Roberto Baradel de la CTA de los Trabajadores, entre decenas de otros sindicalistas.
Furlán forma el llamado “triunvirato del FreSU”, como se conoce al triángulo que forma con Rodolfo Aguiar y Daniel Yofra, conducción del Frente de Sindicatos Unidos. Fue justamente el lanzamiento de este grupo combativo el que aceleró, dicen los dirigentes, la intervención de la UOM. El caso generó malestar en todo el arco sindical, y como suele pasar en estos casos, alineó a grupos hasta ahora con agendas separadas.
El estado de “alerta y movilización” puede ser un punto de partida de un plan de lucha que derive en otro paro general. En momentos de debilidad del gobierno nacional, con el malestar social creciendo por las dificultades económicas, la situación no hace más que agregar tensión. “Es un momento para darnos cuenta, más allá de las diferencias que podamos tener, hay cosas que nos atraviesan a todos”, planteó Furlán, que fue recibido por la CGT para delinear el plan de lucha contra la intervención.
La decisión de intervenir la UOM tensó la relación de todo el arco sindical con el gobierno. Si bien el malestar social crecía de la mano de las dificultades económicas, las acciones sectoriales estaban dentro de los parámetros conflictivos. Pero este paso, dado por la justicia a través de jueces con mucha relación con el oficialismo, que mantuvo la distancia con el conflicto, que a medida que pasan los días escala.
En este sentido, la dirigencia que encabeza Furlán espera sostener el estado de “alerta y movilización”, y prepara una estrategia doble para enfrentar esta medida, según las fuentes consultadas por Política del Sur. Por un lado, ir a la justicia y apelar la medida; y por otro establecer “una conducción paralela” a la que ordenó la justica, para mantener no sólo el plan de lucha, sino además sostener las acciones gremiales.
Es que las seccionales siguen funcionando, y será el plafón para que la dirigencia nacional tenga instrumentos para mantener sus acciones. “La UOM fue intervenida dos veces en 1955 y 1976, tuvimos compañeros presos y desparecidos”, planteó Furlán en el piso nueve del edificio de Alsina 485, marcando el primer contrapunto con el gobierno, a quien acusan de estar en el fondo de la cuestión.
Lo cierto es que la salida del FreSU como espacio institucional, que formalizó su agenda “anti libertaria” en un encuentro nacional el 1° de mayo pasado, es una de las causas que en la UOM adjudican a la intervención.
“Enfrentarse al poder tiene sus costos y yo estoy dispuesto a pagarlos, mis compañeros también. Vamos a rechazar la intervención y vamos a ir cumpliendo con todos los mecanismos jurídicos para defendernos”, agregó en su discurso Furlán, que estuvo acompañado por dirigentes de todo el arco sindical, incluyendo Octavio Arguello, co-titular de la CGT. Además, estuvo Walter Correa, ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, que llevó el respaldo del gobernador Axel Kicillor.
Durante el fin de semana largo, hubo dudas respecto a la falta de una definición más contundente del mandatario bonaerense, y se sospechó que la interna del peronismo se metió en el conflicto. Es que en su paso por el Congreso, Furlán fue muy cercano con Máximo Kirchner y La Cámpora, y se volvió una de las espadas sindicales del espacio. Su cercanía con el sector que se enfrenta a Kicillof podía verse como una razón para esta ausencia, que la presencia de Correa intentó negar.
Además, algunas versiones hablan de evitar un enfrentamiento directo con el Grupo Techint, con quien la UOM suele pelearse, pensando en la reconstrucción del aparato productivo. Hoy la UOM, claramente hay un plan para disciplinar al movimiento obrero”, dijo el líder metalúrgico, respecto de este entramado interno.
La intervención llegará además al Congreso. El próximo 9 de junio el Senado tiene previsto votar la propuesta para que el Víctor Pesino sea juez hasta los 80 años. Es uno de los integrantes de la Cámara VIII del Fuero Laboral que ratificó la vigencia de la reforma laboral y dispuso la intervención de la UOM. En tanto, con el empuje de los diputados de extracción sindical, legisladores de Unión por la Patria presentaron un proyecto de declaración para que la cámara baja exponga su repudio a lo que consideran como “la arbitraria anulación de las elecciones y la intervención de la UOM”.
Los legisladores catalogan la determinación como una “grave injerencia judicial” y entienden que esa decisión de los magistrados “constituye un atentado inaceptable contra la autonomía colectiva y la democracia sindical”. Uno de los temas que más preocupa es cómo se encarará la negociación paritaria.
Según fuentes consultadas por Política del Sur, la semana pasada tenía que reanudarse la discusión de la rama metalmecánica, la más popular del sector. La revisión se hizo sin oferta salarial, y ahora hay incertidumbre sobre cómo se manejará en medio de este conflicto. Es que las conversaciones informales con las cámaras empresarias quedaron virtualmente frenadas y miles de trabajadores continúan con escalas salariales de abril.
Durante la era libertaria, varias veces los acuerdos no eran homologados por la secretaria de Trabajo, por estar fuera de las cifras establecidas como techo por el Ministerio de Economía. Lo cierto es que la firma de los acuerdos ahora está en manos del interventor, Alberto Biglieri. Distinta es la situación de la rama siderúrgica, en la que tiene peso Techint, que suele ser muy compleja, y tuvo largos períodos sin acuerdo. Hoy esa negociación está totalmente paralizada.
Por último, luego que varios sectores apuntaran a la lista opositora como los que abrieron la puerta a la intervención, la Agrupación Azucena Villaflor – Lista Naranja, que fue la denunciante en el caso de las elecciones de marzo pasado, expresaron su postura. Desde el sector cuestionaron la postura pública de Furlán, quien denunció una supuesta persecución política tras la medida, y lo acusaron de intentar “victimizarse” ante otros gremios y sectores políticos.
En un documento, la agrupación opositora planteó una serie de críticas vinculadas al manejo de fondos sindicales, la situación de la obra social y las negociaciones salariales del sector metalúrgico. También hicieron referencia a presuntas irregularidades en el proceso electoral de la seccional Campana, incluyendo denuncias de fraude y cuestionamientos al operativo de seguridad desplegado durante los comicios.
Además, apuntaron contra el funcionamiento de USEM, una estructura que, según denunciaron, estaría vinculada a dirigentes cercanos a la conducción actual. En ese marco, reclamaron explicaciones sobre el destino de recursos económicos del gremio y el estado de infraestructura sanitaria vinculada al sindicato.
Por otro lado, el espacio opositor sostuvo que los trabajadores siderúrgicos atraviesan una pérdida del poder adquisitivo y responsabilizó a la conducción nacional por los acuerdos salariales alcanzados en los últimos años. “La justicia ya tiene preguntas para ellos”, afirmaron desde la agrupación en el tramo final del comunicado, aunque no brindaron precisiones sobre expedientes o causas judiciales concretas.
Finalmente, la Agrupación Azucena Villaflor ratificó su intención de continuar disputando la conducción sindical en las seccionales de Campana, Zárate, Escobar y Baradero, y aseguró que busca garantizar “elecciones libres” para los afiliados, y volvió a denunciar “años de desmanejos” en el sindicato. Desde el espacio recordaron que USEM está manejado por la compañera de Furlán, Soledad Calle, por lo cual hubo una denuncia previa.