Como se preveía, la reunión de paritarias del viernes pasado entre el gobierno de Axel Kicillof y los gremios estatales apenas fue exploratoria: los representantes del Ejecutivo no hicieron oferta salarial y los gremialistas escucharon sus explicaciones sobre la situación fiscal y financiera de la provincia, tras lo cual dejaron planteadas sus demandas. Tal como se informó en la previa de la cumbre, el encuentro de esta tarde formó parte de un acuerdo para realizar revisiones trimestrales de la evolución de los sueldos en relación con la inflación, como base para discutir actualizaciones que eviten que se produzcan pérdidas del poder adquisitivo de las remuneraciones.
Este mes, los estatales terminaron del cobrar la suba escalonada del 9 por ciento en total que habían pactado en febrero y correspondía a ese mes, marzo y abril. En el mismo período la variación del Índice de Precios al Consumidor fue casi idéntico: 9,16 por ciento (febrero de 2026: 2,9 por ciento, marzo 3,4 por ciento y abril 2,6 por ciento). Pero contando desde enero, subió algo más del 12 por ciento.
En ese marco, los enviados del gobierno explicaron la difícil situación fiscal que atraviesa la provincia, en una extensa y detallada presentación. También indicaron que antes de finalizar la última semana de mayo se dará a conocer la fecha prevista para la próxima convocatoria paritaria, donde se esperan avances más concretos en una negociación.
Los gremios, por su parte, expusieron sus demandas. La Federación de Gremios Estatales y Particulares de la Provincia de Buenos Aires (FEGEPPBA), pidió que cualquier nueva propuesta de aumento tome como base de cálculo el último acuerdo correspondiente a abril.
Además, FEGEPPBA solicitó el inicio del procedimiento para incorporar al sueldo básico el Decreto 545/15, un reclamo que distintos sectores sindicales vienen impulsando desde hace tiempo. Y además, la intervención del Ministerio de Trabajo para coordinar una reunión urgente con la presidencia de IOMA.
Por su parte, ATE reclamó de manera urgente una recomposición salarial para evitar una mayor pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores frente al aumento de precios en servicios básicos y bienes esenciales. Además, ATE solicitó el pase a planta permanente de trabajadores precarizados en diferentes modalidades.
Los gremios admiten que la situación es preocupante. Por un lado, porque los últimos aumentos ya se vienen aplicando sobre sueldos deprimidos que perdieron fuerte en 2024 y casi 6 puntos en 2025. En ese marco, se descarta un aumento en mayo porque más allá de la negociación los sueldos están en proceso de liquidación.
La incertidumbre, en cambio, se mantiene en el caso de los salarios de junio. La situación asoma compleja por dos razones. Una, por la ya mencionada situación financiera de la Provincia afectada por la caída en los giros de coparticipación nacional y en la recaudación propia, afectadas por la sensible merma en la actividad económica. Pero también pesa el hecho de que el gobierno provincial debe afrontar el cuello de botella que supone el pago del aguinaldo. Y esa erogación se engrosaría en caso de que haya aumento salarial en junio.
Según indicaron fuentes del Ejecutivo bonaerense, el encuentro estuvo centrado en exponer “en detalle la situación económica de la Provincia”, con un panorama marcado por la caída de la actividad económica, el cierre de empresas, la pérdida de empleo registrado y el aumento de la morosidad de las familias bonaerenses que impacta de ellos en los ingresos de la Provincia.
Desde la administración de Axel Kicillof también actualizaron ante los sindicatos el impacto que, aseguran, tienen las políticas del gobierno nacional sobre las cuentas provinciales. En ese sentido, señalaron que la pérdida de recursos para Buenos Aires asciende a “24,6 billones de pesos” entre recortes, caída de transferencias y fondos adeudados por Nación.
La convocatoria se realizó en el marco de la cláusula de monitoreo incorporada en el último acuerdo salarial firmado en marzo. Allí se había establecido una instancia de revisión para este mes, aunque algunos gremios alertaban sobre la necesidad de una mejora inmediata debido al impacto de la inflación sobre los salarios.
En representación de ATE Buenos Aires, el secretario general, Claudio Arévalo, solicitó “de manera urgente un incremento salarial para no seguir perdiendo el poder adquisitivo de nuestro salario que se ve deteriorado producto de la suba de precios en servicios básicos y esenciales”. Finalmente, la reunión terminó sin una nueva oferta y con pase a cuarto intermedio. La discusión salarial volverá a abrirse en junio y ya los gremios anticipan dificultades: “Sabemos que van a querer ofrecer poco y nada” sostienen. En ese marco, el dato de la inflación de mayo será uno de los condicionantes de la negociación.