El primer plenario del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) que pudo reunir a más de 1.600 delegadas y delegados el espacio que prometió escalar la conflictividad laboral y sindical en el país, dio un paso fundamental para fortalecer su presencia en el transporte, una actividad estratégica para poder garantizar la contundencia de cualquier protesta. Es que el FreSU logró una foto histórica en la que volvió a juntar a dirigentes de la UTA, hoy disidentes de Roberto Fernández, con Néstor Segovia y referentes de los metrodelegados del subte. No está de más recordar que los metrodelegados surgen como un desprendimiento de la UTA ante la falta de representación que sentían en los subterráneos porteños.
Se trata de una cumbre con fuerte impacto en el universo sindical y con un duro mensaje en la interna de los choferes de colectivos que atraviesan uno de los momentos más delicados desde la conformación del sindicato y con un modelo de transporte en plena crisis. El FreSU reunió a dirigentes disidentes de la UTA, con los metrodelegados y un Maturano en modo combativo y fortaleció su poder de fuego en el transporte.
Además el espacio que se referencia con Abel Furlán (UOM), Daniel Yofra (Aceiteros) y Rodolfo Aguiar (ATE) sumó una cuarta espada de peso: Omar Maturano. El líder de La Fraternidad, gremio que viene de ser multado con más de 21 mil millones de pesos por la gestión libertaria, se subió al escenario, fue parte de los oradores y marcó un encendido discurso.
El titular del gremio que nuclea a los conductores de trenes pidió imitar a los gremios bolivianos que hicieron 5 días de paro: “Saben cómo van a cambiar las cosas si acá nos plantamos y hacemos lo mismo”, le dijo a los asistentes y agregó en modo de arenga: “Hay que dejarse de acciones tibias y avanzar con medidas más contundentes”. Un Maturano con la cara pintada apuntó al Gobierno pero también repartió críticas a la CGT y, especialmente, a “los gordos”: “Tendrían que haber dicho que nos acompañaban, que si se meten con un sindicato se meten con toda la CGT. Pero no lo hicieron y nos van a dejar solos”, advirtió.
El FreSU ya tenía presencia importante en la actividad marítima, con el Capitán Mariano Moreno, y aeronáutica con los pilotos de Pablo Biró. Ahora suma capacidad de daños en colectivos, subtes y trenes. De a poco empieza a convertirse en un polo atractivo para quienes pretenden escalar las hostilidades con el gobierno nacional y a sumar adhesiones de los que todavía estaban expectantes.
El viernes pasado, en el marco del Día Internacional de las y los Trabajadores, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) realizó su primer plenario con la participación de más de 1.600 delegadas y delegados, donde aprobó un programa de diez puntos con eje en el reclamo de “salario digno y distribución de la riqueza” y definiciones políticas de fuerte tono confrontativo frente al Gobierno y las patronales. El encuentro —realizado en el predio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en Pilar— consolidó a este armado sindical que, nacido a fines de enero con apenas 25 gremios, hoy reúne a más de 140 organizaciones de las tres centrales obreras y busca proyectarse a nivel nacional con un plan de acción sostenido.
Uno de los puntos centrales del documento aprobado es la fijación de un Salario Mínimo Vital y Móvil de 2.802.755 de pesos para un trabajador sin cargas de familia, calculado en base a las necesidades básicas. En esa línea, el texto retoma la definición del artículo 14 bis de la Constitución Nacional y del artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo. “Reivindicamos el derecho al trabajo y a un salario mínimo que asegure una vida digna, mediante la satisfacción de necesidades como alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión”, señalaron desde el FreSU.
El programa, titulado “Unidad, lucha y rebeldía para recuperar la patria”, también fija una postura de confrontación frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. En ese marco, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, llamó abiertamente a desconocer su aplicación.
“Hay una sola manera de derrotar la reforma laboral, de enterrarla para siempre: no cumpliéndola en los lugares de trabajo. Llamemos a la desobediencia: que nadie pida permiso para hacer una asamblea”, afirmó. Y agregó: “Hoy iniciamos el camino por la recuperación salarial y no vamos a parar hasta que nos devuelvan hasta el último peso que nos quitaron”.