El radicalismo bonaerense se encuentra a escasas tres semanas del plazo final para la presentación de listas en el marco del proceso electoral interno, que deberá llevarse adelante el próximo 7 de junio en la previa de la cita mundialista. En rigor, el abadismo había juntado al possismo y a Evolución, sus nuevos aliados, para autoconvocar al Comité de contingencia, que maneja Miguel Fernández, y lograr su propósito de adelantar la fecha de las internas previstas originalmente para el 6 de septiembre.
Con el aval de la Justicia electoral, el abadismo muestra músculo político y pretende convertirse en el representante de un radicalismo moderno que se inmiscuya en las problemáticas concretas de la realidad bonaerense. Pero el punto más trascendente pasa por la sugerencia de que el radicalismo tenga identidad propia y presente candidatos autóctonos, ya sea en la pelea distrital como en la provincial.
La posibilidad de una fórmula para el 2027 de raigambre boina blanca es la chance más concreta que en este momento manejan el abadismo y sus aliados.
La movida política de prohijar una alternativa fuera de los extremos es una jugada riesgosa tomando en cuenta la experiencia de Somos Buenos Aires en septiembre, que no solo no colmó las expectativas sino que apenas metió tres legisladores provinciales.
La amenaza de una polarización creciente entre kirchnerismo y mileísmo se convierte en una preocupación para quienes intenten jugar por el camino del medio.
Más allá de estas especulaciones, el abadismo y sus aliados se encuentran a la expectativa sobre la próxima movida del sector agrupado tras el titular del Comité de contingencia Miguel Fernández, que recientemente esgrimió fortaleza política con una convocatoria que juntó a 13 alcaldes centenarios. Desde los dos sectores le confirman a PDS que hay predisposición para llegar a un entendimiento que derive en una lista de unidad que evite una confrontación interna que pueda emular los desacuerdos del proceso de 2024, que naufragó entre presentaciones judiciales.
Como viene informando reiteradamente este portal, los propios alcaldes centenarios le han hecho llegar a los dos bandos la inquietud de que no haya confrontación, debido a la situación crítica que atraviesan algunos distritos con una pronunciada baja de la actividad económica y la consiguiente caída de la recaudación. “Los intendentes hoy no están para internas, están peleando por los fondos con la provincia, no están para el chiquitaje que pretenden algunos”, destaca ante PDS un referente parlamentario centenario cercano al foro de alcaldes boina blanca.
El fernandismo en tanto, que había concurrido a la justicia para anular la autoconvocatoria del abadismo, possismo y Evolución, sintió el golpe y por el momento evalúa con detenimiento los pasos a seguir. Lo que han dejado en claro es que si se buscan consensos para una lista de unidad el abadismo debe dar lugar a todos los sectores y bridarles una representación genuina.
De no cumplirse con esta ultima premisa, hay dirigentes del entorno del ex alcalde de Trenque Lauquen que no descartan la chance de una confrontación el próximo 7 de junio. “Lo intentaremos evitar por todos los medios, pero si la lista de unidad no contiene debidamente a todos los sectores puede haber enfrentamiento”, sueltan ante PDS.
El fernandismo viene ensayando una alianza parlamentaria con el passaglismo que se materializó en el Senado bonaerense donde su legisladora, Natalia Quintana, no hizo migas con la abadista Nerina Neumann y se sumó al espacio Hechos- Identidad Radical que conduce en la Cámara Alta el garrita Marcelo “Chuby” Leguizamón.
En Diputados, por el momento no se ha replicado esa confluencia y conviven de manera separada el bloque de Hechos que maneja Manuel Passaglia y el espacio UCR- Unión Cívica Radical que capitanea Alejandra Lordén: la dorreguense Priscila Minnaard, electa en septiembre por Somos, se sumó al bloque fernandista.
Lo que está en juego en la lucha radical interna es fundamentalmente quién conducirá la estrategia electoral del año que viene y más allá de que haya lista de unidad cada sector quiere imponer al titular partidario.
Mientras el abadismo y sus aliados de Evolución, possimo y el vicegobernador Daniel Salvador impulsa candidatos propios en los 135 distritos y una fórmula sui generis para la gobernación, desde el fernandismo cavilan la chance de que la alianza parlamentaria con el passaglismo se extienda al terreno electoral.
Lo cierto es que el radicalismo se apresta a un tiempo de definiciones contundentes, que finalmente dilucide si va a construir una unidad que deje satisfecho a todos los scores internos o nuevamente se sumergirá en una lucha electoral de consecuencias impredecibles.