Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, analizó -en diálogo con Política del Sur- el impacto de la inflación en los comercios de cercanía. Pocas ventas y dificultad para reponer la mercadería.
Savore comentó que el mes de enero tuvo una caída importante en las ventas, relacionada a la época de vacaciones, mientras que en febrero hubo un repunte debido al inminente inicio de las clases. “Realmente, para el comercio, abril es el comienzo de año porque ya la familia está en casa. Pero es un abril donde nos cuesta recuperar la venta diaria”, afirmó el almacenero.
“Se está haciendo muy difícil porque cuando no hay plata, todo es caro. Más allá de que todo es caro, el problema es que no hay plata, a la gente se le acaba muy rápido”, sostuvo Savore respecto al impacto de la crisis en el sector.
“En función de que uno va haciendo reposición de mercadería, nos vamos llevando la sorpresa. Lo que podemos absorber lo absorbemos, pero tenemos un costo operativo de nuestro negocio. Entonces, trabajar a pérdida no se puede”, comentó, al tiempo que cuestionó a las empresas que aumentan precios indiscriminadamente. “No entienden que no se puede aumentar tanto, son bandidos, son gente que tiene el cuchillo entre los dientes todo el tiempo. No puede ser que porque el combustible aumenta, trasladan el precio a la mercadería”, consideró.
También señaló que cerca del 20 de cada mes, las empresas “se dan cuenta que no llegan a los cupos de venta” y empiezan a ofrecer descuentos de un 15% o 10%. Estas promociones son una oportunidad, “porque la mercadería que uno compra con una rebaja o bonificación, se traslada automáticamente a la góndola para intentar bajar ese precio. No es porque somos buenos, es porque necesitamos vender”, remarcó Savore.
Por último y con respecto a los medios de pago que utilizan los clientes, Savore destacó que ocho de cada diez personas paga con modalidad virtual. “Ya no hay dinero físico. El dinero físico tiende a desaparecer si seguimos con esta modalidad. Lo que pasa es que no podemos negarnos al cliente y decirle ‘si no es efectivo, no te vendo’. Tenemos que aceptar las reglas del juego y claro que nos cuesta plata”, remarcó.