La discusión que imbuirá a la Legislatura bonaerense durante este año 2026 pasará indefectiblemente por el debate sobre una reforma política integral que trace los lineamientos del calendario electoral 2027. Desde el oficialismo provincial han dejado entrever que analizan la posibilidad concreta de volver a desdoblar los comicios, aunque enfrentan diversos interrogantes aún no zanjados.
En primer término, no hay precisiones sobre lo que pretende llevar adelante el gobierno nacional en relación a la reforma política: de todos modos ya dejaron en claro que el objetivo preponderante pasa por eliminar definitivamente las primarias abiertas y simultáneas.
En ese sentido, la provincia de Buenos Aires está atada a la normativa nacional por lo que si finalmente el Congreso Nacional deroga las Paso debería actuar el Parlamento bonaerense para en primera instancia descalzar la instancia provincial de la órbita nacional y de manera posterior refrendar una nueva ley de internas abiertas sui generis, si es que hay intenciones de llevarlas adelante.
En el peronismo ven con buenos ojos la chance de una PASO a nivel provincial para intentar dilucidar finalmente la disputa entre el kicillofismo y La Cámpora con el massismo terciando.
Hay sectores de la oposición como el radicalismo en sus dos versiones que se han manifestado de acuerdo con llevar adelante procesos de internas abiertas: también el PRO jorgemacrista con Pablo Petrecca a la cabeza ha dejado explícita su conformidad con la chance de que haya Paso.
En tanto, el mileísmo y el nucleo del PRO ligado a la conducción de Cristian Ritondo se oponen tenazmente arguyendo que cada fuerza política debe costear su proceso de internas.
Mientras tanto, el bloque de la Coalición Cívica de Diputados que actúa en una especie de interbloque con el abadismo presentó un expediente que lleva la firma de su titular Andrés De Leo y que propone que las PASO sean de carácter optativo para el ciudadano. La iniciativa propone adentrarse en el análisis sobre el funcionamiento de la primaria, mejorar la transparencia del proceso electoral y optimizar los recursos electorales mediante la reducción de los costos considerados innecesarios.
Donde hay consenso unívoco en el abanico de las fuerzas de la oposición es en la necesidad de incorporar la boleta única de papel dentro del sistema electoral bonaerense. Sectores del abadismo, el PRO y el mileísmo se han subido a la instancia de introducir la BUP en el orden provincial y pretenden aprobarla mayoritariamente en Diputados metiéndole presión a la Cámara Alta donde el peronismo tiene los votos necesarios para bloquear la iniciativa: consolida 24 voluntades y despunta mayoría simple y quórum propio.
Se presupone de que en caso que el Congreso Nacional finalmente derogue la PASO nacional y la oposición bonaerense no pueda efectivamente aprobar la inclusión de la boleta única de papel, el Ejecutivo bonaerense tenga las manos libres para disponer nuevamente un desdoblamiento de los comicios en el ámbito provincial.
El gobernador Axrl Kicillof deberá lidiar con la dura oposición del cristinismo y La Cámpora que ya avisaron que la estrategia electoral se debe enmarcar dentro de un proyecto nacional. En este escenario que empuja el kirchnerismo duro, y ante el posible impedimento para la instauración de la BUP, se deberían llevar adelante comicios concurrentes el mismo día en que se desarrollen las elecciones nacionales.
Un posible desdoblamiento electoral en territorio bonaerense contaría a prori con la venia del radicalismo abadista, los bloques dialoguistas e inclusive el passaglismo: son partidarios de discutir las cuestiones provinciales separadas de las nacionales.
Previsiblemente, el PRO y el mileísmo se paran en la vereda de enfrente y rechazan un hipotético desdoblamiento. Los violetas sostienen que además de generar un importante gasto que debe costear la provincia tal decisión estaría enmarcada en el marco una estrategia electoral.
La intención inicial del kicillofismo para avanzar en la derogación de los límites para garantizar la reelección indefinida de los alcaldes ha perdido impulso, se mantiene la oposición sostenida del massismo que ostenta 10 voluntades en Diputados lo que le dificultaría de sobremanera alcanzar los 47 votos necesarios para aprobar una iniciativa en ese sentido.