Tras la detención de un efectivo policial acusado de haber colaborado en la fuga de una de las gitanas acusadas de estafar a Merlín Díaz, la familia de la peluquera de Ingeniero Budge que se quitó la vida aseguró que el caso dio un giro significativo y renovó sus reclamos de justicia.
Alexander Díaz, hermano de la víctima, sostuvo que la reciente medida judicial marca un antes y un después en la investigación. “Para nosotros, el caso ahora tomó otra dimensión”, afirmó, al tiempo que remarcó la gravedad de que un integrante de las fuerzas de seguridad esté presuntamente involucrado en el hecho.
"Nos impacta muchísimo saber que hay un comisario involucrado, y no sabemos si es parte de la misma banda o solo colaboró en la fuga", manifestó el joven en diálogo con Política de Sur, en referencia también a la
El familiar de la joven insistió en que esta nueva detención refuerza las sospechas que la familia venía planteando desde el inicio de la causa, vinculadas a posibles encubrimientos y responsabilidades compartidas. En ese sentido, reiteró el pedido para que se profundice la investigación y se determine el grado de participación de todos los implicados.
La causa investiga la estafa sufrida por la peluquera de Ingeniero Budge, que derivó en su fallecimiento, y ya cuenta con varias personas imputadas. Con este nuevo avance, la familia espera que la Justicia actúe con mayor firmeza y que el caso no quede impune.
El plan de engaño hacia la peluquera comenzó el pasado 15 de enero, cuando las tres acusadas fueron a la peluquería situada en Capitán Giachino y Olimpo, en Ingeniero Budge, donde Merlín trabajaba.
Las tres estafadoras empezaron a visitarla con frecuencia hasta que llegaron a establecer un vínculo de confianza con ella. Así, la convencieron de que pesaba sobre Merlín una maldición sobre su dinero. Por lo tanto, le propusieron que le entregaran los ahorros de su familia a fin de hacerles un ritual de limpieza y eliminar cualquier supuesto bloqueo que le afectara.
Ya Merlín le había contado a su pareja sobre el supuesto bloqueo y la propuesta de las tres estafadoras, que en ese momento las consideraba sus amigas. Ante esto, el hombre le advirtió acerca de las verdaderas intenciones de las mujeres y, aunque ella le prometió que cortaría todo contacto con ellas, continuó manteniendo la relación en secreto.
Sólo cinco días después, es decir, el 20 de enero, Merlín accedió a entregarles 14 millones de pesos a cambio del “trabajo ritual”. Tras retirarse del local ya con el dinero, las acusadas dejaron de responderles los mensajes y las llamadas.
“Mari, ¿ya vienen? Por favor, no me hagas sufrir. Te di mi confianza, te di todo de mí. ¿Me mintieron?”, fue uno de los mensajes que la víctima les envió y que nunca fue contestado.
Frente al silencio, la peluquera fue tajante con su decisión: “Si no vienen, van a cargar con mi vida”. En ese momento sucedió el acto desgraciado y, pese a haberle pedido ayuda a su pareja y ser trasladada al hospital más cercano, la mujer fue declarada muerta apenas ingresó al centro médico.