A dos meses de la muerte de Merlín Díaz, el hermano de la víctima cuestionó a la Justicia por la eximición de prisión de una de las tres gitanas acusadas de estafar a la peluquera de Ingeniero Budge que se quitó la vida, e insistió en el reclamo para que su caso no quede impune.
"Nuestra incomodidad es hacia los jueces que le otorgaron el beneficio a una persona que hizo mucho daño, y que es mala para la sociedad", aclaró Alexander, en charla exclusiva con el programa de radio Política del Sur.
Sobre la mujer que la semana pasada se presentó a declarar ante el fiscal a cargo del caso, pero que quedó libre a pesar de estar imputada, aseguró que "es parte de la banda, porque se la ve en el video del día martes".
Además, reiteró el pedido de toda su familia para que las acusadas sean detenidas. "Queremos que haya justicia por mi hermana", remarcó durante la entrevista.
El plan de engaño hacia la peluquera comenzó el pasado 15 de enero, cuando las tres acusadas fueron a la peluquería situada en Capitán Giachino y Olimpo, en Ingeniero Budge, donde Merlín trabajaba.
Las tres estafadoras empezaron a visitarla con frecuencia hasta que llegaron a establecer un vínculo de confianza con ella. Así, la convencieron de que pesaba sobre Merlín una maldición sobre su dinero. Por lo tanto, le propusieron que le entregaran los ahorros de su familia a fin de hacerles un ritual de limpieza y eliminar cualquier supuesto bloqueo que le afectara.
Ya Merlín le había contado a su pareja sobre el supuesto bloqueo y la propuesta de las tres estafadoras, que en ese momento las consideraba sus amigas. Ante esto, el hombre le advirtió acerca de las verdaderas intenciones de las mujeres y, aunque ella le prometió que cortaría todo contacto con ellas, continuó manteniendo la relación en secreto.
Sólo cinco días después, es decir, el 20 de enero, Merlín accedió a entregarles 14 millones de pesos a cambio del “trabajo ritual”. Tras retirarse del local ya con el dinero, las acusadas dejaron de responderles los mensajes y las llamadas.
“Mari, ¿ya vienen? Por favor, no me hagas sufrir. Te di mi confianza, te di todo de mí. ¿Me mintieron?”, fue uno de los mensajes que la víctima les envió y que nunca fue contestado.
Frente al silencio, la peluquera fue tajante con su decisión: “Si no vienen, van a cargar con mi vida”. En ese momento sucedió el acto desgraciado y, pese a haberle pedido ayuda a su pareja y ser trasladada al hospital más cercano, la mujer fue declarada muerta apenas ingresó al centro médico.