En el marco de la investigación por la estafa a la peluquera Merlín Díaz, quien se quitó la vida tras descubrir que había perdido todos sus ahorros, la Justicia ordenó un allanamiento en una vivienda de la localidad de Castelar con el objetivo de detener a una de las gitanas acusadas. Sin embargo, cuando los efectivos llegaron al lugar, la mujer ya se había fugado.
Según trascendió, la imputada estaba en la casa de su hijastro, el ex jugador de Boca Juniors, Favio César Márquez, conocido con el apodo de “Gitano”. Al parecer, la mujer escapó horas antes del operativo y sigue prófuga.
El procedimiento fue dispuesto por el fiscal Ignacio Torrigno, titular de la UFI 19 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, quien investiga la presunta maniobra de estafa que tuvo como víctima a la peluquera de Ingeniero Budge.
La mujer está señalada como una de las integrantes de un grupo de tres acusadas pertenecientes a la comunidad gitana que, según la investigación, habría engañado a Díaz y logrado quedarse con todos sus ahorros.
La causa tomó gran repercusión luego de que se conociera la muerte de Díaz, quien, según la investigación, habría decidido quitarse la vida al advertir que había sido víctima de una estafa y que había perdido el dinero que había logrado ahorrar durante años de trabajo.
El plan de engaño hacia la peluquera comenzó el pasado 15 de enero, cuando las tres acusadas fueron a la peluquería situada en Capitán Giachino y Olimpo, en Ingeniero Budge, donde Merlín trabajaba.
Las tres estafadoras empezaron a visitarla con frecuencia hasta que llegaron a establecer un vínculo de confianza con ella. Así, la convencieron de que pesaba sobre Merlín una maldición sobre su dinero. Por lo tanto, le propusieron que le entregaran los ahorros de su familia a fin de hacerles un ritual de limpieza y eliminar cualquier supuesto bloqueo que le afectara.
Ya Merlín le había contado a su pareja sobre el supuesto bloqueo y la propuesta de las tres estafadoras, que en ese momento las consideraba sus amigas. Ante esto, el hombre le advirtió acerca de las verdaderas intenciones de las mujeres y, aunque ella le prometió que cortaría todo contacto con ellas, continuó manteniendo la relación en secreto.
Sólo cinco días después, es decir, el 20 de enero, Merlín accedió a entregarles 14 millones de pesos a cambio del “trabajo ritual”. Tras retirarse del local ya con el dinero, las acusadas dejaron de responderles los mensajes y las llamadas.
“Mari, ¿ya vienen? Por favor, no me hagas sufrir. Te di mi confianza, te di todo de mí. ¿Me mintieron?”, fue uno de los mensajes que la víctima les envió y que nunca fue contestado.
Frente al silencio, la peluquera fue tajante con su decisión: “Si no vienen, van a cargar con mi vida”. En ese momento sucedió el acto desgraciado y, pese a haberle pedido ayuda a su pareja y ser trasladada al hospital más cercano, la mujer fue declarada muerta apenas ingresó al centro médico.