Un violento ataque ocurrido el lunes pasado por la tarde en Ingeniero Budge, originó la investigación por el crimen de Miqueas Arizpe, asesinado en patota en la puerta de un kiosco familiar.
El hecho se registró sobre la calle Virgen de Itatí al 1800, cuando el hombre de 31 años se encontraba sentado en una reposera frente al comercio, sin advertir que iba a ser atacado de manera sangrienta por dos hermanos que habrían actuado por venganza.
De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores, un automóvil Fiat Gol de color rojo se detuvo frente al local y, en cuestión de segundos, dos hombres descendieron del vehículo y comenzaron a atacarlo. Le pegaron trompadas, con una silla y lo apuñalaron con un destornillador.
La herida fatal fue en la zona de la axila, donde se habría visto comprometida una vena arterial, lo que provocó una rápida pérdida de sangre. Un vecino lo trasladó de urgencia hasta la Unidad de Pronta Atención de Villa Fiorito, pero murió a los pocos minutos de haber ingresado. En tanto, los atacantes escaparon del lugar y permanecen prófugos.
Según las primeras averiguaciones, el crimen estaría vinculado a una venganza por un conflicto previo. De acuerdo al testimonio de familiares, un mes antes del ataque Miqueas había intervenido en una pelea entre la hermana de un amigo y la familia de la pareja de la joven.
“Miqueas se metió en la pelea y este chico se quedó muy enojado. En ese momento lo amenazó y le dijo: ‘acordate que yo a vos te voy a matar’. Él no tomó en serio esa advertencia”, relató su hermana en declaraciones televisivas.
La familia de la víctima logró identificar a los presuntos agresores, quienes serían hermanos. Además, trascendió que uno de ellos tendría un pedido de captura vigente desde hace cuatro años por una causa de homicidio.
La causa quedó a cargo de Ignacio Torrigino, titular de la UFI 19 de Lomas de Zamora, que trabaja para esclarecer el hecho y dar con los responsables.