El co-titular de la CGT, Cristian Jerónimo, lanzó duras críticas contra el proyecto de reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei y advirtió que el movimiento obrero no descarta avanzar con medidas de fuerza si no se introducen cambios sustanciales en el texto. Así lo expresó durante una entrevista radial, donde afirmó que la iniciativa “fue redactada maliciosamente” y que no genera beneficios ni para los trabajadores ni para las pequeñas y medianas empresas. En tanto, sigue la presión para que la conducción lance una protesta en febrero.
Jerónimo señaló que desde diciembre la CGT viene desarrollando una estrategia política y parlamentaria para frenar el avance de la reforma, a través del diálogo con senadores y gobernadores. En ese sentido, destacó que el oficialismo se vio obligado a postergar el tratamiento de la ley, que inicialmente pretendía aprobar “como un trámite exprés”. “Este proyecto, así como está, no pasa y no puede salir”, afirmó el dirigente sindical, al tiempo que remarcó que el rechazo no se limita a la central obrera.
El dirigente del vidrio reveló que existen compromisos de algunos gobernadores para acompañar el rechazo al proyecto si no se incorporan las modificaciones que plantea el movimiento obrero. Al mismo tiempo, subrayó que la prioridad de la central es construir una mayoría parlamentaria que permita cambiar el contenido de la iniciativa. En paralelo, Jerónimo destacó que el cuestionamiento al proyecto también fue expresado por cámaras empresariales como ADIMRA, la CAC y CAME, lo que refuerza la idea de que la reforma “no tiene nada beneficioso ni para los trabajadores ni para las pymes”.
En ese marco, el dirigente recordó que incluso desde el propio Gobierno se reconoció la necesidad de introducir cambios, al mencionar declaraciones de la senadora Patricia Bullrich, quien dejó abierta la posibilidad de modificar el proyecto. Jerónimo confirmó además que la CGT está dispuesta a poner a disposición sus equipos técnicos para participar del debate legislativo, aunque aclaró que hasta el momento no fueron convocados formalmente.
Si bien reconoció que el mundo del trabajo atraviesa transformaciones que requieren actualizaciones normativas, el dirigente sindical advirtió que esos cambios no pueden realizarse a costa de los derechos y conquistas laborales, ni favoreciendo únicamente a un sector reducido de grandes empresas. “Nosotros planteamos que hay que modificar todo el proyecto, no apenas algunas cosas”, sostuvo, y remarcó que la reforma, tal como está redactada, profundiza la desigualdad y la precarización.
Finalmente, Jerónimo destacó que la CGT desplegó una estrategia política y comunicacional para generar conciencia social sobre el alcance de la reforma laboral, combinando el trabajo territorial con la presencia en redes sociales. Y concluyó que la central obrera agotará todas las instancias institucionales, aunque dejó en claro que, si no hay respuestas, el Consejo Directivo evaluará los próximos pasos. “No se descarta nada”, advirtió.
Por su parte, el secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, pidió esta semana avanzar con un paro de 48 horas en la previa al debate de la reforma laboral y por la “falta de respeto” que tuvo el Gobierno de Javier Milei con la CGT. “Yo pedí que el 10 de febrero, cuando se trate la flexibilización laboral, la CGT haga una marcha hacia el Congreso, donde están trabajando los senadores y diputados. Después, el 11 y el 12, un paro de 48 horas por la falta de respeto que le tuvieron a la CGT”, afirmó Maturano.
Y añadió: “Es la primera vez que un presidente no recibe a la CGT. Y creo que debe ser recibida y tratar de acordar la reforma que quieren hacer con la parte principal. En democracia se debe acordar”. “(El paro) es la única forma de que nos escuchen. Estamos cansados de ir a pedirle a los políticos el voto, ir a hablar con gobernadores, senadores, diputados. ¿Quiénes carajo se creen estos tipos? Ellos tienen el deber de votar a favor de los trabajadores. No queremos ser esclavos", agregó.
“Acá hay que mostrar un poco de antipatía. Porque quieren gobernar como quieren. No le preguntan al 40 por ciento qué hacemos, nos cierran las fábricas, nos echan sin telegramas. Ya están haciendo la flexibilización, no es que la van a aprobar en el Congreso”, afirmó.
Luego, sobre el momento del sector, afirmó: “Es parecido a los años 90, donde pedimos una lucha de 45 días de paro y de 10 mil trabajadores quedamos 2 mil. Estamos en lo mismo. No hay inversión, la tiran para abajo”. “La emergencia ferroviaria es una mentira. Se invirtió sólo en los retiros voluntarios. Las empresas privadas se están llevando a los trabajadores más experimentados. Y los conductores formados por el Estado, de 40 años de edad, con diario de servicio, se van a otros trabajos donde ganan más”, dijo. Tras lo que cerró: “En marzo calculamos que va a haber un tren por hora, porque no hay material rodante. ¿Qué productividad nos pueden aplicar si no hay herramientas de trabajo? Podemos conducir más trenes de los que conducimos, pero no hay material de trabajo”.