Esta semana, el INDEC dará datos claves para poder hacer un balance de la economía en el 2025, año que cerró con un oficialismo envalentonado en el centro de la escena, por algunos resultados de su modelo y el gran triunfo electoral de las legislativas nacionales. En primer lugar, se publicarán los precios mayoristas y el Índice del Costo de la Construcción (ICC) correspondientes a diciembre. A su vez, difundirá el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) de noviembre. A esto se le suma el IPC de diciembre, que cerró con una tasa del 2,8 por ciento, que completó un año donde se registró la inflación más baja en ocho años.
Este dato, ensalzado por el oficialismo, esconde que por sexto mes consecutivo el índice de precios aumentó, una tendencia que en el organismo de estadísticas creen que “se mantendrá”, en parte por el inició de una nueva medición. Se trata de la actualización de la canasta de bienes y servicios que se usa para elaborar el dato, que en enero cambiará para adaptarla mejor a los consumos de estos días. La medida era reclamada por gremios y otros sectores, que venían descreyendo de la medición oficial. Pese esto, no hay demasiado optimismo que los nuevos datos sean más fieles con lo que pasa en los hogares. “Es otro maquillaje”, dijeron desde la Mesa Sindical, especio que viene criticando con dureza la tarea del INDEC.
A partir de enero, habrá una nueva medición del IPC. Según informó la entidad, medirá el costo de vida con una canasta de consumo actualizada: ahora, los servicios públicos y el transporte pesarán mucho más que la comida en el cálculo final. El malestar generalizado de los gremios con el IPC obligó al gobierno a generar un nuevo método para medir la inflación, que según las versiones estaba listo hace unos años –la actualización se hizo entre 2018 y 2019 –pero no se puso en marcha por cuestiones políticas.
El nuevo esquema de “ponderaciones” (cuánto influye cada rubro en el número final) altera el equilibrio del IPC. Lo que antes “movía la aguja”, ahora lo hará con menos fuerza, y viceversa, según la interpretación de los especialistas. El rubro Vivienda, electricidad y gas pega el salto más grande: pasa de representar el 9,4 por ciento al 14,5 por ciento del gasto familiar. Por su parte, Transporte sube al 14,3 por ciento y Comunicaciones (internet y celular) prácticamente duplica su importancia, llegando al 5,1 por ciento. El rubro Alimentos y bebidas —el corazón de la medición histórica— baja su peso del 26,9 al 22,7 por ciento. También pierden terreno Indumentaria (cae al 6,8 por ciento) y Restaurantes y hoteles (baja al 6,6 por ciento).
El cambio se basa en la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017-2018, pero con ajustes realizados en 2025 para captar consumos post-pandemia. Es, en esencia, admitir que el país gasta más en el acceso a internet y mantenimiento del hogar que en esparcimiento o ropa nueva.
En el INDEC esperan que esta nueva medición, que “sincera” de alguna manera los consumos, no frene el crecimiento de la inflación, que desde junio aumenta en la medición intermensual. Esto pese a que cuando se anunció la nueva metodología, el propio INDEC aclaró que esto no generará “saltos bruscos de un mes a otro”, sino que busca evitar que el índice “quede ciego ante los consumos modernos”. Lo cierto es que las expectativas no son las mejoras, y se espera que la tendencia alcista se mantenga.
“Todo hace pensar que la inflación va a seguir subiendo en enero, porque la realidad es que los precios están en una escalada constante”, le dijo a Política del Sur una fuente del organismo, que conoce el funcionamiento de las estadísticas. Como ejemplo, esta fuente puso a la carne: “Esta aumentando mucho, va a bajar el peso en la medición de la canasta que se comienza a usar, pero va a empujar una suba igual”. En cuanto al peso de los servicios, sería el otro “motor” para que se mantenga la suba. Los primeros resultados con este sistema se conocerán a mediados de febrero, cuando se publique el dato oficial de enero.
Por su parte, desde la Mesa Sindical también pusieron en cuestionamiento la nueva medición. La entidad que agrupa a unos 50 gremios de distintos rubros viene cuestionando los datos, y hablando del “engaño” que generan las estadísticas oficiales, en especial por el retraso en la actualización de las canastas. Pero la nueva metodología no genera seguridad. Un dirigente del espacio le dijo a Política del Sur que “esto es más maquillaje”, como se criticaba al anterior IPC. Según su análisis, la nueva metodología “algo va a corregir el índice claramente, pero igual parece que tampoco va a terminar de ser lo más preciso a la realidad actual”. “Creemos que lleva sus años también la conformación de la nueva canasta, pero es un avance”, admitió el dirigente.
En general, la primera reacción de la Mesa Sindical fue de rechazo. En este punto, se dijo que el INDEC no mide “el 23 por ciento que nos deben a los trabajadores por su cálculo desactualizado y pretenden empezar de cero nuevamente, como si nada hubiera pasado”. Por eso, mantiene su reclamo de mejora salarial generalizada para trabajadores, jubilados y pensionados que compense esa pérdida, y permita mejorar la situación general de los asalariados.
Además, también se criticó el dato de inflación de diciembre, que tuvo un incremento del 2,8 por ciento, cerrando el 2025 con una tasa anual del 31,5 por ciento. “No es lo que impacta en nuestra economía familiar”, dijeron desde la Mesa Sindical, que habló de “trucos y malabares” para esconder el verdadero valor de los incrementos. “Está vez tuvieron que admitir que los rubros en que los argentinos gastamos más, fueron los que más subieron: alimentos, transporte, agua, luz, gas, combustibles y comunicaciones”, afirmó la Mesa Sindical.
Desde este colectivo se viene cuestionando el IPC, y pidiendo una actualización. Según el INDEC, Transporte (4 por ciento) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4 por ciento) fueron las divisiones con mayor aumento durante el último mes del año. Respecto a los nuevos datos, afirmaron que “pone sobre el tapete una cuestión clave para las mayoría: ¿cuánto cuesta ir y venir del trabajo y cuánto cuesta comer?”. Para la Mesa Sindical, “esta medición está amañada y el gobierno tuvo que asumirlo”.
Los gremios que atraviesan varias actividades productivas de diferentes sectores también ponen en contexto el tratamiento de la reforma laboral, a la que califican de “esclavista”, puntualizan que “para ello no escatiman en prometer recursos a gobernadores de manera impúdica, quienes ya advirtieron que les succionan ingresos vitales con la nueva norma”. Por todo esto, se llamó a participar del paro y movilización del próximo 10 de febrero frente al Congreso Nacional.