Los serios incidentes registrados el martes pasado en el Concejo Deliberante de Morón continúan generando repercusiones políticas e institucionales en el distrito. Lo que comenzó como una protesta de trabajadores municipales por el atraso en el pago de horas extras terminó con destrozos en el recinto, la interrupción de la sesión y un clima de fuerte tensión que dejó al descubierto un conflicto que va más allá del reclamo gremial y que estaría vinculada a la interna peronista.
Un grupo de empleados municipales irrumpió en el Concejo mientras se desarrollaba la sesión en la que debía tratarse el presupuesto, en medio del malestar por la falta de pago de horas extras que, según denuncian, se adeudan desde hace varios meses. La situación se desbordó rápidamente, con roturas de mobiliario y enfrentamientos que obligaron a suspender la actividad legislativa.
Desde el gremio municipal habían advertido previamente sobre el malestar existente y señalado que las horas extras representan una parte sustancial de los ingresos de muchos trabajadores. Si bien el Ejecutivo local reconoció dificultades financieras y prometió regularizar la situación en los primeros días de enero, la falta de respuestas inmediatas terminó profundizando el conflicto.
Sin embargo, el episodio también abrió interrogantes en el plano político. Según informó "La Política Online", dentro del propio oficialismo moronense crecen las sospechas de que los disturbios no fueron exclusivamente una reacción espontánea al conflicto salarial, sino que estuvieron atravesados por la interna que mantiene el intendente Lucas Ghi con sectores vinculados al exintendente Martín Sabbatella.
Fuentes del Concejo Deliberante señalaron que las tensiones entre ambos espacios vienen escalando desde hace tiempo y que la crisis económica y gremial habría funcionado como un catalizador de un enfrentamiento político más profundo. Aunque no existen pruebas concretas que permitan afirmar una organización previa de los disturbios, la lectura política del hecho se instaló con fuerza en el ámbito local.
La explicación de la tensión entre ambos referentes del peronismo local se explicaría a partir de la interna a nivel provincial, dado que Sabbatella se encuentra alineado con el Gobernador Axel Kicillof, mientras que el jefe comunal es acérrimo defensor de Cristina Fernández de Kirchner.
El episodio dejó al descubierto una combinación compleja de atraso salarial, dificultades presupuestarias y disputas internas que impactan de lleno en el funcionamiento institucional del municipio. Mientras el Ejecutivo busca retomar el diálogo con los trabajadores y garantizar el pago de los haberes adeudados, el escenario político en Morón continúa atravesado por tensiones que, tras los hechos del martes, quedaron expuestas ante la opinión pública.